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Los caramelos, el tiro libre de Bengoechea y la elección de Morena: Uruguay campeón de América 1995

Uruguay fue campeón de la Copa América 1995 frente a Brasil. AUF / ESPN

Otra vez Uruguay. Cumpliendo con el mandato de la historia. Esa que decía que en su casa jamás había perdido un partido por la Copa América. El pasado obligaba. El presente empujaba. La Celeste había llegado a la final del torneo que organizó en 1995 y su rival sería Brasil.

La gente estaba embalada y ese detalle perturbaba al técnico Héctor Núñez. En las horas previas al partido mostró a sus dirigidos algunos pasajes del video del encuentro en el que Brasil había eliminado a Estados Unidos.

Y el 23 de julio de 1995, antes de salir rumbo al Estadio Centenario, Pichón -como se conocía al DT de la Celeste- llamó a sus dirigidos a quienes pidió: "Campeones o no, debemos volver a Los Aromos. Un vino si ganamos y un vino si perdemos, porque hemos vivido muchas horas juntos y en el éxito o la derrota debemos despedirnos reflejando el cariño que nos ha unido". Algunos jugadores discreparon con el técnico, pero Núñez no negoció su idea.

"El viaje al Centenario fue impresionante. Demoramos 40 minutos en llegar. La gente invadía la calle. Llegamos y la gente estaba igual. Cuando entramos al vestuario, para dejar los bolsos y comenzar los preparativos, los ojos de todos estaban llenos de lágrimas por la emoción", reveló Núñez en el libro Así ganamos que publicó con el diario Últimas Noticias.

Antes de entrar a la cancha se cumplió la cábala previa de todos los partidos. El exdirigente Walter Audifred se acercó al técnico para darle un abrazo y meterle una bolsita de caramelos en el bolsillo.

Los jugadores calentaron, volvieron al vestuario para ponerse la camiseta de la Celeste y antes de salir a jugar la final, el DT insistió en un solo concepto: "Muchachos, 10 minutos de presión a muerte para obligarlos a una fuerte exigencia física, que se equivoquen con la pelota y ver si podemos meter un zarpazo a la espalda de Roberto Carlos que André Cruz es lento".

El gol de Brasil

Pero el propio Núñez admitió en el libro que escribió: "El tiro me salió por la culata, porque André Cruz estuvo muy sólido, Roberto Carlos no subió con asiduidad, y Edmundo nos complicó, entonces, en esos 10 minutos iniciales ellos tocaron bien la pelota".

Para colmo de males, a la media hora de juego Tulio puso en ventaja a Brasil, y en la misma acción, en su intento por evitar el gol, Tabaré Silva sufrió fractura de tibia y peroné por lo que debió ser sustituido por Edgardo Adinolfi.

Núñez narró: "Terminado el primer tiempo estaba prevista la salida de Fonseca y el ingreso de (Sergio) Martínez. Pero quien se puso solo en el equipo para el segundo tiempo fue Pablo Bengoechea. Sentado en la banca durante todo el primer tiempo se pasó gritando y alentando a los compañeros. Y yo dije, 'no lo puedo dejar afuera a este tío'. Llegué ante Dorta, a quien quiero mucho, le toqué la cabeza y le dije: "Cámbiese, Diego…".

Pablo Bengoechea apareció en el camarín, Núñez le puso la mano en el hombro y con su tonada gallega le dijo: "Debemos apelar al pase largo. Si puedes acompaña el ataque y que Gutiérrez se banque solo el medio. Tenemos que ganar…".

El tiro libro de Pablo Bengoechea

Seis minutos después de estar en cancha, Uruguay dispuso de un tiro libre en las cercanías del área. La gente se frotó las manos. Desde esa posición, Bengoechea era infalible en Peñarol. Pero claro, en la Selección había otros nenes designados: Francescoli, Pepe Herrera, Fonseca… Sin embargo, la pelota la tomó Pablo.

"Bengoechea tiene algo que nadie en el mundo lograba: Pablo castiga la bola, sube, pasa la muralla (la barrera) y ¡paf! Parece que la pelota se pincha en el aire", explicó Núñez.

Y Pablo lo hizo otra vez. Colgó la pelota del ángulo de un Taffarel que solo apeló a mirar. Locura en el Centenario. Los uruguayos vislumbraron que la Copa era posible. Pero se llegó al cierre con empate y la final se tuvo que dirimir por penales. Y allí entra en acción otro protagonista…

La elección de Morena para los penales

"En los penales había que confeccionar la lista de ejecutantes, en la que, sinceramente, no había pensado", reconoció el técnico Héctor Núñez. Fue entonces que, a la hora de elaborar la lista, puso primero a Bengoechea. Pero el DT se encontró con que Francescoli pidió abrir el fuego.

“Claro, claro. Tú primero, entonces, luego Pablo (Bengoechea), después Herrera, el Guti…" Y cuando mencionó a Gutiérrez, su asistente, Fernando Morena, preguntó con cara de sorpresa: "¿Qué?".

El Pichón confirmó al rústico volante Álvaro Gutiérrez entre los ejecutantes porque, según contó en el libro: "Con el Profe Tejera le habíamos visto patear penales durante los entrenamientos de la Sub 23 y era una fiera. Además de su inteligencia, temperamento, su forma de ser y sus cojones (sic)".

Faltaba el último de la lista… "Me faltaba el quinto. Dudaba entre (Gustavo) Méndez y (Eber) Moas, pero vino Morena y me dijo: ‘El último que lo patee Sergio Martínez, que los enchufa en Boca. No falla’. Pues bien, Sergio entonces, respondí y nos encomendamos a la Virgen”.

El golero Fernando Álvez contuvo el tercer penal de Brasil ejecutado por Tulio. Atrás anotó Gutiérrez, luego lo hizo Dunga para los brasileños, y quedó el último para el Manteca Martínez.

"No me puedo olvidar de la imagen de serenidad de Álvez cuando le tapó el remate a Tulio. Un símbolo bien uruguayo de no vender la piel del oso antes de cazarlo. Tampoco borraré de mi mente el vuelo del Manteca (en el festejo del gol de penal) que hizo sonar en todo el país la hora de la euforia", dijo Núñez.

Luego de la conquista, el técnico de la Celeste reveló la promesa que había realizado y un emotivo detalle particular: "La Virgen de Pastoriza cumplió con lo que le pedí aquel 16 de enero cuando pasé por debajo de su piedra: ¡Ganar la Copa América! La vieja (su mamá, que falleció el 19 de julio, día en que Uruguay venció a Colombia), desde el cielo debe haber empujado las manos de Álvez y el penal del Manteca como se lo pedí al tocar por última vez su féretro…".