En un duelo de necesitados, Atlético Tucumán venció 1-0 a Tigre en el Monumental de Victoria y renovó sus chances en el Torneo Clausura.
Sin la chance de seguir perdiendo puntos, para los dos equipos este era un partido fundamental. De no ganar, la posibilidad de entrar a los playoffs era casi nula, por lo que ambos salieron a jugar un partido con mucha ambición.
En ese marco, Tigre siempre fue superior. Con Ignacio Russo y Jerónimo Domina encendidos, complicaron siempre a la defensa tucumana. Una y otra vez, el Matador tuvo sus chances, pero no logró convertir. La más clara la tuvo Nacho, mano a mano con el arquero, pero su disparo se fue pegado al palo.
Del otro lado, Atlético planteó un partido de contragolpe, y así fue como generó peligro cada vez que pudo robar la pelota en tres cuartos de cancha. También estuvieron con la pólvora mojada.
En el complemento se dedicaron más a la fricción que al intentar jugar. El encuentro se hizo muy cortado, lleno de infracciones. Poco pasaba en la cancha. Para colmo, el Matador sentía la presión de su gente que lo empuajaba al ataque, pero no podía.
Finalmente, a los 72 minutos se rompió el cero. Una gran escalada de Juan Infante, con centro milimétrico incluido, encontró la cabeza de Ramiro Ruiz Rodríguez en el segundo palo para mandarla al fondo de la red.
Atlético, con el resultado a su favor, debía controlar la pelota, pero el goleador de la noche metió una patada desde atrás y se fue expulsado un instante después de festejar el tanto.
Con la obligación de buscar el empate, y el hombre de más, Tigre fue con todo, pero ni la calidad de Gonzalo Martínez le alcanzó para llegar al 1-1.
El Decano terminó festejando una victoria con lo justo que todavía lo deja con vida en el torneo.
