Los tres puntos, Lautaro Pereyra y poco más: lo que le dejó a River el triunfo ante Estudiantes (RC)

Luego de tres semanas sin competencia, River volvió al ruedo. Y aunque logró su principal objetivo, que era conseguir los tres puntos para meterse en la pelea por entrar a los playoffs del Torneo Clausura y en la lucha por los puestos de CONMEBOL Libertadores mediante la Tabla Anual, no dejó una gran imagen en el Monumental.

Ante Estudiantes de Río Cuarto, que con la derrota consumó su descenso a la Primera Nacional tras un año en el que no estuvo a la altura de la élite del fútbol argentino, sumando apenas 11 puntos en 28 fechas, Marcos Acuña anotó el único gol del encuentro.

Pero para los dirigidos por Leonardo Ponzio, que ganó cuatro de los cinco partidos que dirigió, no hubo muchas más noticias positivas...

Ganar era clave para River y ganó

Primero lo primero: de acá a fin de año, para River lo más importante es ganar. Sin desmerecer la importancia del buen juego, clave en el paladar riverplatense, el Millonario no tiene margen.

Eliminado temprano de la CONMEBOL Sudamericana (contra Independiente Santa Fe) y de la Copa Argentina (frente a Aldosivi), el conjunto de Núñez carga todavía con la agónica derrota frente a Belgrano en la final del Apertura y con el pésimo inicio en el Clausura de la mano de Coudet.

Porque River actualmente no solo está afuera de la zona de clasificación a los octavos de final del campeonato (si el miércoles vence a Sarmiento en el duelo que adeuda, quedará entre 6° y 2°), sino que prácticamente no puede dejar más puntos en el camino si quiere clasificarse a la próxima Libertadores mediante la Tabla Anual.

En el acumulado, los de la banda son octavos con 45 puntos, ocupando actualmente puestos de Sudamericana, mientras que los del máximo certamen continental son de Independiente Rivadavia (52), Boca (51) y Argentinos (50), teniendo que jugar todavía la Lepra y el Bicho esta fecha.

De acá al cierre de la fase regular, al equipo de Ponzio le quedan por delante Sarmiento, Belgrano, Racing, Boca y Aldosivi, un fixture complicado. Pero River sabe que si saca 15 unidades, en un fútbol tan parejo, seguramente jugará la próxima Libertadores. Pero claro, cada punto que deje en el camino será una chance menos de meterse en la Copa, quedándole solo la opción de ganar el Clausura.

Entonces, con la premisa de ganar, el Millonario cumplió su objetivo. Consiguió muy rápido la ventaja, con el segundo gol de Acuña desde su llegada del club, en el tanto más tempranero de River desde el 2 de octubre de 2025 (el de Maxi Salas a Racing) y en el primero del año en los 10' iniciales, y luego no sufrió.

Una vez más, River no convenció en el juego

Si bien las estadísticas marcan el dominio total de River en el partido (tuvo la pelota un 74% del tiempo y totalizó 28 remates, 8 de ellos al arco, contra un rival que pateó solo una vez y desviado), es imposible no poner de manifiesto que Estudiantes de Río Cuarto es el peor equipo de Primera División y ganó dos de los 29 partidos que jugó en el año.

Esta vez, a diferencia de otros compromisos, el Millonario no sufrió sus falencias defensivas, pero esto no fue por mérito propio sino porque el rival no lo exigió, apenas pasando la mitad de cancha con pelota dominada.

Ni los múltiples cambios de Forestello en el entretiempo movieron a un equipo que sabía que una derrota lo condenaba al descenso. El León del Imperio, quizás sabiendo que su caída era cuestión de tiempo (necesitaba de un verdadero milagro), no arriesgó y aceptó su destino.

Pero River, por su parte, no pudo aprovechar el gol tempranero y las concesiones del rival para generar una buena diferencia de gol y, por qué no, empezar a aceitar su juego.

Si bien los resultados acompañan al equipo de Ponzio, que ganó cuatro de los cinco partidos (algo similar a lo que sucedió en el inicio de la era Coudet, tras el flojo cierre del ciclo de Gallardo), todavía no demostró en la cancha lo que se espera de un equipo que invirtió casi 70 millones de dólares en el último mercado de pases.

Este sábado, contra Estudiantes (RC), fue de menos a más, generando buenas situaciones en la etapa inicial a partir de su facilidad para romper la primera línea del rival pero fallando mucho en la definición (y chocando con una buena actuación de Herrera, el arquero rival) y tornándose más previsible en el complemento.

Al no tener la tranquilidad del segundo gol, River arriesgó menos en el segundo tiempo, moviendo la pelota, siendo un poco más selectivo en sus ataques y, de alguna manera, conformándose con el triunfo, una vez más, el objetivo primordial.

Si bien para jugar la próxima Libertadores tiene que ganar y ganar y ganar y ganar y ganar, y en definitiva eso marcará el porvenir de Ponzio, que también tiene por delante un Superclásico en La Bombonera (el domingo 1° de noviembre), también tiene que mejorar en el juego. Y mucho.

Lautaro Pereyra reemplazó a Thiago Almada y fue el mejor

Para este partido, luego de cuatro presentaciones, Ponzio retocó por primera vez el XI inicial. El cambio fue obligado, ya que Thiago Almada se había desgarrado en la derrota contra Huracán, lo que lo marginó de la convocatoria a la Selección Argentina, pero la decisión del DT finalmente fue incluir en el equipo titular al joven Lautaro Pereyra.

Picante mediocampista ofensivo de 18 años, Pereyra debutó el 5 de abril de la mano de Coudet, sumando 265 minutos desde el banco con el Chacho. Incluso convirtió un gol, el del agónico empate contra RB Bragantino, y dio una asistencia, que fue prácticamente un tanto suyo aunque finalmente sumó para el registro de Borré.

Pero hasta el momento no había saltado a la cancha con Ponzio como DT. Y frente a Estudiantes (RC) tuvo su estreno como titular.

Pese a la responsabilidad que implicaba ocupar el lugar del Guayo, Pereyra mostró toda la naturalidad y desfachatez que tiene para jugar. "Soy encarador, tengo velocidad y me gusta el mano a mano", dijo Pereyra tras el partido en diálogo con ESPN, entrevista en la que también contó que su referente es Neymar.

En los 68 minutos que disputó (en su lugar entró Almada, quien llegó con lo justo y jugó un rato), la nueva promesa riverplatense fue el jugar con más toques en el área rival (8) y con más remates (6) del partido, totalizando además 24 pases precisos sobre 32 intentados.

No se le dio el gol por dos grandes atajadas de Herrera, una en un tiro de afuera y otra luego de un córner, y porque en otra chance muy clara no le atinó al arco, pero más allá de la imprecisión en la puntada final, algo que caracterizó el partido de River, Pereyra fue el mejor jugador de la cancha.

Siempre listo para encarar, pasando con facilidad la línea de presión, y mostrando carácter para pedir la pelota y jugar, el oriundo de Florida demostró que está listo para ser una opción muy importante en un plantel repleto de delanteros.

A River se le vienen dos partidos de visitante en los que contará con su público (Sarmiento y Belgrano) antes de recibir a Racing y encarar el tramo final de la fase regular visitando a Boca y Aldosivi. Y aunque este sábado el equipo no gustó, Ponzio festejó y, por el gran rendimiento de Pereyra, tiene un motivo más que válido para ilusionarse para lo que viene.