Fútbol de alto vuelo. Para cortar con una sequía de siete años, Miguel Ángel Russo optó por el buen juego y los jugadores del club. Con eso, que no es poco, le alcanzó para ganarse el cariño de los hinchas de Vélez en el recordado Torneo Clausura 2005.
Si bien la campaña comenzó irregular, el objetivo estaba fijado. El Fortín venía de ser subcampeón de Newell’s en el Apertura 2004 y sabía que ajustando algunos detalles iba a ser candidato al título.
Con un Gastón Sessa en un altísimo nivel y una columna vertebral sin falencias conformada por Fabricio Fuentes, Leandro Somoza, Leandro Gracián y Roly Zárate, Russo apostó por futbolistas formados en la Villa Olímpica para conseguir que Vélez grite campeón por primera vez en el siglo XXI.
Un dato que refleja la firmeza de aquel campeonato fortinero es cómo le fue contra los denominados cinco grandes: victorias 2-0 vs. San Lorenzo, 3-1 vs. Independiente, 2-0 vs. Boca, 2-1 vs. Racing y 1-0 vs. River. 15 de 15 contra rivales directos.
En la anteúltima jornada, el destino quiso que Miguel Russo tenga la chance de gritar campeón nada más y nada menos que contra el club que lo formó: Estudiantes de La Plata. Esa tarde noche es recordada como una exhibición por los hinchas del Fortín. Vélez ganó 3-0 gracias a los tantos de Cubero, Zárate y Castromán para dar la vuelta.
El conjunto de Liniers es uno de los que más valor le da a sus inferiores y este campeonato tuvo ahí uno de los ítems que lo volvieron inolvidable para los simpatizantes: 21 de 25 futbolistas de aquel plantel eran formados en el club.
