El volado de derecha a Cris Cyborg, la patada a la cabeza a Holly Holm o la combinación de manos con las que terminó con Ronda Rousey en UFC 207 son estampas inolvidables en la carrera de la considerada mejor peleadora de la historia, Amanda Nunes.
Las condiciones del golpeo de Nunes son conocidas por todos, pero en UFC 269 tiene en frente a una Julianna Peña que lleva años preparándose para su propia pelea de campeonato, misma que viene pidiendo desde UFC 200 en julio de 2016. Una noche en la que ella venció a Cat Zingano y Amanda se coronaría como la monarca al derrotar a Miesha Tate.
Lesiones y derrotas cruciales, como la de Valentina Shevchenko en 2017, la retrasaron en su objetivo, pero a los 32 años tiene la madurez para dar la mejor actuación de su carrera. Y vaya que será necesario ante una rival que aparece como amplia favorita.
Julianna y su entrenador, el mexicano Mike Valle, explican las oportunidades que tienen para abrir esa puerta este sábado en UFC 269.
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1. Incomodar a Nunes en la pelea de pie
Peña tiene el índice más bajo de golpes absorbidos en la división gallo femenil con un porcentaje de 1.7 golpes por minuto. No es una de las estadísticas que resuenen al final de una pelea, pero será la más importante en los primeros minutos contra Nunes, quien está acostumbra a soltar lo más poderoso de su repertorio temprano, suficiente como para noquear hasta a la dominante Cyborg.
“Por cuestiones de estilos nunca ha tenido alguien como Julianna enfrente. A Julianna la vez por arriba y pienzas que tiene huecos, pero hasta que la tienes en frente, te das cuenta que esos huecos están cubiertos e incomoda mucho a sus rivales”, explica Valle sobre su peleadora.
Peña se mudó de Washington a Chicago y desde entonces dice: “No podría contar la cantidad de personas que hablan sobre mi striking y me dicen como lo he mejorado. Me dicen que mi golpeo ha avanzado a pasos agigantados”
Parece difícil pensar que Julianna será quien busque finalizar con un nocaut, pero ante de poder establecer su juego, tiene que tomar buenas elecciones durante el tiempo que esté de pie.
“Creo que el estilo de boxeo mexicano me hace más peligrosa porque he aprendido a lanzar mis golpes en el momento adecuado, he aprendido a mantener los pies detrás de mí, he aprendido cuándo soltar golpes y cuándo zafarme”, opinó Peña sobre su juego de golpes.
2. Cerrar la distancia y aprovechar la lucha
El juego de piso de Julianna es su verdadera fortaleza y se ha ganado el respeto de la división en ese aspecto desde sus días en The Ultimate Fighter. En frente tiene a una Nunes que rara vez llega al suelo, ya que ha podido solventar la mayoría de sus defensas en 135 y 145 libras con su striking.
Peña tiene que usar sus manos para recortar la distancia y meter ganchos bajo los brazos de Amanda para poder proyectarla, ya sea contra la reja o directamente en la lona.
La misión no parece sencilla, pero Peña se ganó esta oportunidad en enero cuando logró lo más improbable: dominar a ras de lona a la mejor luchadora de la división, la medallista olímpica Sara McMann, que posee todos los récords de control y posición en el piso, además de 23 derribos que la hacen líder en su departamento entre todas las peso gallo de la historia.
“Jugó a mi favor al momento de ganarle a la mejor luchadora de la división, a una ganadora de la medalla de plata en lucha en los Juegos Olímpicos. Haber sido capaz de derribarla y someterla es definitivamente un logro para mí ya que me probé a mí misma que puedo literalmente estar al lado de los mejores del mundo y que soy lo suficientemente buena”, detalló Peña, que debe ser tan efectiva como con McMann para contrarrestar el poder de la brasileña y trabajar por una sumisión.
3. Alargar la pelea
Nunes comienza a verse más vulnerable a medida que el combate se acerca a los rounds de campeonato. La ‘Leona’ acostumbra a ser agresiva temprano, lanzando combinaciones cortas y golpes de mucho poder que pueden gastar mucha energía, pero también terminar la contienda en un instante.
El corte a 135 libras y el desgaste que implica pueden jugar en contra de la brasileña que no ha cortado a esa categoría en dos años. Además ha mostrado poco interés en ésta palea, algo que Peña denunció en su momento antes del combate, originalmente pactado para agosto antes de que Nunes diera positivo en una prueba de Covid.
“Lo que nosotros esperamos es la mejor versión de Amanda Nunes, lo que diga o no diga no lo podemos controlar, puede ser un juego mental. Estamos enfocados en que vienen por todo”, anticipa Valle, al no esperar un mal estado físico de alguien que ha sabido resolver tantos escenarios diferentes de pelea.
Tanto Felicia Spencer como Germaine de Randamie, dos de sus últimas tres rivales, llevaron la disputa contra Nunes hasta los 25 minutos, algo por lo que Peña debe apostar. Amarrar al menos uno de los dos primeros rounds para tener oportunidad en caso de ir hasta las tarjetas.
“Definitivamente pienso que si tú no crees que eres la mejor del mundo, probablemente estás en el negocio equivocado, especialmente siendo una peleadora profesional. Definitivamente creo en mí, en las habilidades que Dios me ha dado y creo que en términos de los resultados, si tú ves sus peleas y ves las mías, sí, tal vez en papel no hace sentido. Pero si ves las peleas que tanto ella como yo hemos tenido, estoy segura de que soy lo suficientemente buena como para pelear contra Amanda Nunes y que tengo las habilidades necesarias para hacerle la noche difícil y ganarle”, anticipó la ganadora de The Ultimate Fighter.
La pelea coestelar de UFC 269 es la décima de campeonato de forma consecutiva para Nunes, quien no pierde desde que Zingano la noqueó en UFC 178. Es la primera oportunidad titular para Peña, que tiene marca de 6-2 en el octágono.
