El juego se ve diferente. Esa idea ha flotado en el aire en la mente de muchos durante el intento salvaje y sin precedentes de disputar completa su temporada 2020 durante la pandemia por el COVID-19.
No es la mayoría de gradas vacías y los nuevos sonidos posibles de escuchar desde el campo, aunque ha sido algo muy extraño. Los coaches dirigen de forma diferente, los jugadores juegan de forma distinta y los árbitros marcan de forma distinta. Los protocolos por la pandemia presentaron una nueva forma de asegurar una ventaja competitiva. Jugar en cada no significa lo mismo que antes. La lista sigue.
Mientras la liga llega a las últimas tres semanas de la temporada regular, ahora es buen momento de comenzar a sacar conclusiones sobre el impacto en el campo que han tenido los protocolos por la pandemia de la NFL, con base en análisis de ESPN y conversaciones con fuentes de la liga y adivinen: algunos protocolos han dado resultados positivos.
Aquí hay 10 formas en las que el COVID-19 ha cambiado el producto en el campo en 2020.
Nota: Todas las estadísticas hasta la Semana 13 representan 192 de los 256 juegos programados (75 por ciento) y están comparadas con el mismo periodo de las temporadas anteriores. Estos números son provistos por ESPN Stats & Information a menos que se indique de otra manera.

1. Los visitantes tienen el porcentaje de victorias más alto en décadas
Diecinueve de los 32 equipos han permitido el ingreso de aficionados a sus estadios al menos en un juego, pero el número de personas ha estado en su mayoría por debajo de las 16,000 personas en cualquier juego. Sólo los Dallas Cowboys superaron esa cifra: sus partidos en casa han tenido entre 20,000 y 31,000 aficionados. En otras palabras, ningún juego ha tenido suficiente volumen y energía para crear al “hombre No. 12” que históricamente da ventaja a los equipos locales.
Los visitantes han ganado el 49.3 por ciento de los juegos, la cifra más alta desde al menos 2001. De acuerdo a la NFL, el porcentaje de victorias más alto en la época moderna en una temporada completa es de 48.4 en 1972.
Debe destacarse también que los visitantes se desempeñaron mucho mejor que el promedio la temporada pasada al ganar el 47.1 por ciento de sus juegos, pero de 2001 a 2018, el promedio de eficiencia para un visitante due de 42.9 por ciento. Los jugadores han notado la diferencia en 2020.
“No tener aficionados apesta”, dijo David deCastro, guardia de los Pittsburgh Steelers, luego de la derrota en casa ante Washington, que llegó desfavorecido a ese juego por 8.5 puntos. “Parecía un funeral. Al principio de la temporada, cuando tampoco hubo fans, se sentía como una nueva atmósfera, pensé, ‘OK, podemos superar esto’, teníamos aún esa intensidad de principio de temporada y ahora, en diciembre y sin aficionados, es como preguntarse, ‘¿Qué estamos haciendo aquí?’.
“No pongo excusas, porque uno es profesional y eso, pero aún somos humanos. Tenemos emociones y no tener a los aficionados en el estadio es difícil”, culmió DeCastro.
2. El total de anotaciones no tiene precedentes y la explicación es sorprendente
Las ofensivas de la NFL promedian 23.7 puntos por juego sin contar touchdowns ofensivos o de equipos especiales. Eso es más que en cualquier periodo similar en la historia de la liga y 4.1 por ciento más alto que el siguiente año.
Hay varias razones para esto, incluida una gran caída en los castigos ofensivos por sujetar, y no todos están relacionados directamente a la pandemia, pero al mirar más de cerca las estadísticas en casa y de visita, es claro que los visitantes, que presumiblemente la pasan mejor en 2020, gracias a los estadios relativamente tranquilos, son responsables de la mayor parte del cambio. Las ofensivas visitates anotaron ligeramente más puntos por juego que los locales y su promedio de 23.71 puntos por partido es 10.5 por ciento más alto que el de cualquier temporada (La producción de los ataques locales en 2020 es segundo en la historia de la liga, sólo detrás de la temporada 2018 por 1.5 por ciento en puntos por juego).
Más ofensivas que terminan en puntos han guiado a cuartos periodos salvajes, como lo ilustra la cifra récord de patadas cortas (55), que es 10 por ciento mayor que el total más alto anterior, pero las patadas de cortas nunca han sido menos exitosas en este siglo; el total de tres patadas cortas recuperadas es el más bajo desde al menos 2001 y representa sólo el 5.5 por ciento de los intentos.
3. Las defensivas locales cometen más castigos por offside (fuera de lugar) con más regularidad
Comenzó en la Semana 1, cuando Aaron Rodgers, quarterback de los Green Bay Packers y quien quizá tenga la cuenta más expresiva, provocó dos infracciones por invadir la zona neutral de los Minnesota Vikings en el U.S. Bank Stadium de Minneapolis. En general, ha habido 64 castigos por invadir la zona neutral de los locales, 18.5 por ciento más que el total más alto anterior para una temporada desde 2001, una clara ilustración del impacto que tienen los estadios silenciosos.
Los equipos locales representan el 57.7 por ciento de esos castigos, muy arriba del promedio entre 2010 y 2019 (37.8 por ciento). En la última década, ese porcentaje nunca ha sido mayor que el 48 por ciento en una temporada.
“Lo dije en el campamento de entrenamiento. Sentía que (jugar sin aficionados) iba a ser una ventaja para jugadores como yo, que tienen una cadencia que puede ser lo suficientemente rítmica para provocar castigos”, destacó Rodgers en septiembre. “Al menos, es algo que definitivamente los mantiene estáticos. Realmente no pueden adivinar el conteo, lo que, para nosotros, es todo lo que necesitamos del conteo. Es un nuevo mundo en el que vivimos y en el que jugamos”.
4. Sin embargo, en general, los castigos previos a la jugada están en un rango bajo histórico
Ha habido 670 castigos por invadir la zona neutral, salidas en falso, offsides defensivos u ofensivos, una caída del 10.2 por ciento en relación a la temporada 2019 y de 4.3 por ciento en comparación con el porcentaje más bajo de la siguiente temporada (2013) desde al menos 2001.
En términos de estética y ritmo, es un aspecto positivo enorme. Nada interrumpe más el flujo de un juego que los castigos previos a la jugada. No se trata de minimizar el enfoque y la concentración que se necesita de los jugadores para tener esta clase de mejoría, pero es algo que hace comprender que un ambiente tranquilo genera menos confusión en el huddle y en la línea de scrimmage.
5. Las pérdidas de balón están a la baja
En medio de un ambiente menos caótico, los jugadores ofensivos mantienen más control del balón que en temporadas anteriores.
De 2001 a 2019, la NFL promedió 618.9 pérdidas de balón en las primeras 13 semanas de la temporada regular. La única temporada con un número más bajo fue la de 2016, cuando hubo 504 pérdidas en 13 semanas.
El dato es más dramático para equipos visitantes, cuyo total de 247 pérdidas de balón es más ajo que el de cualquier otra temporada desde al menos 2001. El total más bajo previo fue de 250 en 2016. Mientras, los equipos locales han sufrido 265 pérdidas, el cuarto total más bajo de la liga desde 2001.
6. Coaches son más agresivos en cuarta oportunidad
Esta tendencia no es nueva, pero su lento avance de repente se aceleró en 2020. Los equipos han intentado 242 conversiones en cuarta oportunidad en los primeros tres cuartos de un juego, antes de que el marcador los obligue a hacerlo. Ese es un aumento del 26 por ciento en relación a 2019, el salto más largo de un año a otro en la última década.
Matt LaFleur, coach de los Packers, ha intentado 15 conversones en cuarta, el total más alto en la NFL, pero seguido de cerca por Frank Reich de los Indianapolis Colts (14). Jon Gruden, de Las Vegas Raiders, es el más exitoso en estas situaciones; su equipo ha convertido con éxito siete de sus ocho intentos (87.5 por ciento).
Este cambio puede ser atribuido a varios factores, algunos relacionados con los protocolos por el COVID-19 y otros no. El registro de intentos en cuarta oportunidad para visitantes y locales en 2020 es similar al de temporadas previas, lo que sugiere que los coaches no sienten necesariamente más confianza al jugar de visita, pero jugar a la ofensiva es, incuestionablemente, más sencillo esta temporada.
Sin embargo, la investigación analítica ha impulsado este enfoque por años, especialmente cerca del medio campo, donde una patada de despeje podría guiar a un touchback y mínima ganancia neta de yardas y es allí donde el impulso de 2020 es más visible.
De acuerdo a datos de la NFL de todos los cuartos de los juegos, los equipos se la juegan en cuarta y 1 entre las dos yardas 40 en el 70 por ciento de esas situaciones. De 2005 a 2019, ese promedio fue del 39 por ciento.
7. El total de puntos ha bajado
Más anotaciones, más jugadas ofensivas en cuarta oportunidad y un aumento en eficiencia en conversiones de tercera, de 41.6 por ciento, el mejor de cualquier temporada desde al menos 2001, han producido una secuencia predecible: el total de puntos ha disminuido por 13.7 en relación a 2019 y es su total más bajo registrado.
Ha habido 1,404 patadas de despeje en 2020 en comparación a las 1,626 en 2019 y 1,654 en 2018. El promedio de 2001 a 20019 fue de 1,812.
Las patadas de despeje son una de las jugadas más peligrosas de un juego en términos de riesgo de conmociones, de acuerdo a datos de la liga y también son una de las acciones en las que más castigos se marcan. El número de veces que un pañuelo se lanza en una patada de despeje es de 32.5 por ciento del total de 2019, una victoria importante para el flujo y aspecto de los juegos.
8. El manejo del roster y de las asignaciones de árbitros han cambiado
En años pasados, los equipos de la NFL hicieron de un hábito semanal el tener a agentes libres en sus instalaciones para probarlos. El propósito principal varió de buscar a remplazos en el roster a actualizar los reportes de talento para rebalancear las escuadras de práctica. De cualquier forma, el proceso de casi una semana de duración de la NFL para las pruebas por el COVID-19 en nuevos jugadores ha cortado ese hábito en 2020.
Las pruebas de talento disminuyeron por 31.2 por ciento, de acuerdo a datos de la NFL, en comparación de 2019. Para compensar, la NFL y NFLPA acordaron varias medidas para mantener a un amplio número de jugadores dentro de la burbuja del equipo.
Las escuadras de práctica aumentaron a 16 jugadores por equipo, con cuatro elementos protegidos y que no pueden firmar con otros clubes. Las reglas de activación fueron relajadas para permitir que esos jugadores trabajen como remplazos el día del juego sin exponerse a ir a waivers. La permanencia mínima en la lista de reservas lesionados también cayó a tres semanas, con un número limitado de activaciones.
Como resultado, de acuerdo a Elias Sports Bureau, más jugadores han estado activos por al menos un juego (2,132) que en cualquier temporada, a excepción de 1987, año en el que la huelga de jugadores obligó a los equipos a contratar a nuevos remplazos para el roster.
Además, la exploración semanal de los equipos de árbitros se ha limitado por los frecuentes cambios en las asignaciones para el día del juego. La NFL no ha confirmado públicamente la razón pero los resultados de las pruebas por el COVID-19 son la explicación probable.
En al menos dos ocasiones, el referee principal de un juego ha sido cambiado con poco tiempo de anticipación. En la Semana 13, el juez de línea Carl Johnson, cambió a la posición de juez lateral y trabajó en noches consecutivas en el State Farm Stadium de Arizona, que sirve de casa temporal para los San Francisco 49ers.
9. El reforzamiento del protocolo es ahora parte de ganar y perder
La gente en el futbol americano ha cambiado su percepción de los detallados y extensos protocolos de la liga a un área más familiar.
“Comenzó como una carga. Ahora, todos nos damos cuenta de que es una ventaja competitiva”, dijo un directivo.
Derrotas en varios juegos pueden ser directamente atribuidas a violaciones del protocolo. Los Baltimore Ravens, por ejemplo, fueron severamente superados en una derrota ante los Steelers en la Semana 12. ¿Por qué? Porque un actualmente suspendido coach de preparación física inició un contagio por no usar consistentemente el cubrebocas o el aparato electrónico para rastreo.
Por su lado, los Denver Broncos jugaron ante los New Orleans Saints en la Semana 12 con sus cuatro quarterbacks en la lista de reservas/COVID-19. Los Saints ganaron 31-3.
Otros incidentes han tenido impacto, incluso si no fueron tan directos. Los Tennessee Titans tenían marca de 3-0 antes de que un contagio obligó al cierre de sus instalaciones de entrenamiento durante una semana. Ganaron cinco de sus siguientes nueve juegos.
Los New England Patriots tenían marca de 2-1 cuando el quarterback Cam Newton, y luego el esquinero Stephon Gilmore, dieron positivo. Después perdieron cuatro juegos consecutivos.
Totales bajos de infección no son sólo mejor para la salud y seguridad. También son una ventaja competitiva.
10. Hay juegos todos los días: ¿una prueba del futuro?
La NFL está en camino de jugar al menos un juego en cada día de una semana. De acuerdo a Elias Sports Bureau, eso nunca ha pasado en la historia de la liga.
Además de los tradicionales juegos en domingo, lunes y jueves, la NFL ya tuvo dos partidos en jueves y uno en miércoles como parte de los cambios de programación por la pandemia. También ha habido tres dobles carteleras en lunes. Hay dos juegos programados en sábado para la semana 15 y otros tres en la Semana 16 y hay un partido programado para el Día de Navidad, que en 2020 caerá en viernes.
Conforme se acerca el final de los contratos con la televisión, no ha habido indicación de que la NFL considere una expansión permanente a disputar partidos en más días de la semana, pero hubo también un momento en el que algunos tomaron en seio la idea de una programación completa del jueves por la noche.
Tradicionalmente, la NFL ha evitado jugar en viernes durante la temporada de futbol americano de las preparatorias y se aleja de los sábados hasta el final de la campaña colegial, pero eso deja la posibilidad del martes y miércoles.
La NFL tendrá una pequeña muestra de datos para analizar el interés y el impacto en la programación de disputar juegos en días anteriormente intocables.
