MIAMI -- En muchas ocasiones, el enemigo de una dinastía radica puertas adentro.
Los New England Patriots fueron tal vez la dinastía más dominante de la historia, con un binomio que fue el denominador común durante las dos décadas de éxitos.
Bill Belichick y Tom Brady.
Ganaron seis Super Bowls juntos, y ambos son considerados la crema en sus respectivas funciones.
Pero en toda relación existe el desgaste, y eso es exactamente lo que sucedió con estos dos protagonistas. No estoy aquí para analizar quién tenía razón, o si a esta altura del partido, Belichick debía “mimar” más a Brady.
La única verdad es la realidad, y comienza una nueva era para los Patriots.
Ambos son seres ultra competitivos, y no tengan dudas de que los dos querrán demostrarle al mundo que pueden ganar sin el otro.
¿Quién tiene más posibilidades de ganar sin su contraparte?
En mi mente, la respuesta es Belichick.
El mismo que relegó a Bernie Kosar en Cleveland, el mismo que eligió a Brady por encima de Drew Bledsoe y su contrato de más de 100 millones de dólares, el mismo que se negó a pagarle a Wes Welker y el que dejó caminar a Vince Wilfork.
Así es Belichick, que probablemente en su fría mente, simplemente mira esta situación como “estoy dejando ir a un mariscal que tendrá 43 años cuando comience la próxima temporada”.
No es personal, son negocios para Belichick.
Es el entrenador más disciplinado de la historia, y el único que parece poder reinventarse semana a semana, sin dejar de lado su identidad.
Ahora bien, Brady no será la única baja para esta próxima temporada. New England perdió a Kyle Van Noy, Ted Karras, Jamie Collins, Duron Harmon y aunque etiquetaron a Joe Thuney, todavía existe la posibilidad que se vaya vía cambio previo o durante el draft.
Al momento, el mariscal titular será Jarrett Stidham, aunque todavía existe la posibilidad que los Patriots sumen competencia con un novato.
En el papel, parece una reconstrucción imposible. Aunque New England ya fue retado en el 2000, y salió con la cabeza en alto gracias a su entrenador.
Ahora sin Brady, será aún más difícil.
Pero nadie conoce las deficiencias de Brady mejor que Belichick, y si lo dejó caminar, además del ego de ambos, es porque siente que algunas de sus habilidades ya no son las mismas.
En los cinco años en los cuales Belichick, quien tiene la tercera máxima cantidad de victorias en la historia, no contó con Brady, tuvo más derrotas que victorias (54-63).
Aunque aquellos tiempos eran diferentes, ahora su sistema está instalado hace años, y Belichick demuestra maximizar las habilidades de todo jugador que pisa Foxborough temporada tras temporada.
En el 2008, ya nos dio un abreboca cuando Brady se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla.
Pese a que ese año no ganaron la división, Belichick guió a los Patriots a 11 triunfos de temporada regular con Matt Cassel como mariscal.
Este año, por primera vez en mucho tiempo, los otros equipos de la división piensan que tienen reales posibilidades de coronarse campeón, aunque no me sorprendería si los Patriots repiten.
Belichick no se casa con ningún sistema. A diferencia de otros entrenadores que fueron leyendas, el Yoda es un camaleón que simplemente se aferra a su slogan “Haz tu trabajo”.
Y producto de su sostenido éxito, los jugadores compran lo que vende.
Belichick es, a mi juicio, el mejor entrenador de la historia; siempre pendiente de hasta el más mínimo detalle.
Si alguien tiene una opinión diferente, es respetable.
Esta temporada es la oportunidad única de Belichick para probarle a sus críticos y a él mismo, que puede ganar sin Brady.
Y a juzgar por su historia, yo no apostaría en su contra.
