Sabrina Ionescu: de alumna de Kobe, a crear su propio y exclusivo club

Una hora después de su ‘senior day’ a principios de este mes, la base Sabrina Ionescu retornó al tabloncillo del Matthew Knight Arena en Oregon para afinar detalles en su tiro. Su mentor Kobe Bryant hubiese estado orgulloso.

No hay sustituto para el trabajo duro, le diría su maestro. Cuando se enteró de su muerte, un mar de preguntas inundó su mente. ¿Cómo la vida te pone a una persona en el camino y te lo ‘quita’ en menos de un año? ¿Qué hacer ahora sin sus consejos?

El exastro de Los Angeles Lakers falleció el 26 de enero en un accidente de helicóptero junto a su hija Gianna y otras siete personas. Una tragedia que impactó al mundo y entre los más afectados estaba Sabrina, su alumna.

Tras sobreponerse al sentimiento de negación, Ionescu vio más allá de desdicha: continuar ese legado. O más bien, el papel de embajador(a) que Kobe asumió en sus últimos días de vida gracias a su hija.

Hoy, Día Internacional de la Mujer, damos un breve vistazo a la corta —pero magistral— trayectoria de Ionescu: la basquetbolista de padres rumanos que se ganó el respeto de Bryant por su pasión al juego y que se perfila como la cara del baloncesto femenino por los próximos años.

En una misión

Ionescu, considerada la mejor prospecto del baloncesto colegial desde Breanna Stewart, podría haber dado perfectamente el salto a la WNBA el pasado año tras guiar a su institución al Final Four, quebrantando marcas personales por doquier.

Sin embargo, a través de una emotiva —y elocuente— carta en The Players Tribune, Sabrina aseguró que regresaría para una última temporada universitaria. Había que terminar el trabajo que empezó tres años atrás.

En su campaña de novata en 2016-17, Ionescu y Oregon cayeron vía paliza en el Elite 8 del ‘March Madness’ ante la potencia nacional UConn Huskies.

En la siguiente (2017-18), retornó a las mismas instancias, pero en esta ocasión, su equipo perdió con un marcador menos abultado frente a Notre Dame, eventual campeón. Luego, en el Final Four de 2018-19, sucumbieron contra Baylor, también campeón.

“Queda trabajo por terminar”, aseguró Ionescu, tomando desprevenido a más de uno.

¿Encaminada a ser la primera selección del sorteo de la WNBA y aun así elige quedarse otro año en la NCAA para, además, emprender una nueva aventura académica cursando una maestría en publicidad y gestión de marca? Sí, esa es Sabrina.

Con 22 años, lidera este torneo a unas Ducks que acumulan 19 victorias consecutivas con marca de 31-2. El domingo apabullaron 89-56 a Stanford en la final del torneo de la Conferencia Pac-12.

Números históricos

Ionescu creó su propio club. ¿Cómo? Sí, su propio club.

La armadora se convirtió a finales del pasado mes en la única jugadora en la historia de primera división de NCAA —femenino y masculino— en alcanzar los 2 mil puntos, mil asistencias y mil rebotes.

Nada mal para una base de 5’11” (1.80 metros) con la mentalidad ‘asesina’ de Kobe, visión en cancha de LeBron James o Luka Doncic, y capacidad dominante en las tablas para un guardia como Oscar Robertson.

Además, realizó dicha gesta en una fecha especial: 2-24-2020, unas horas despues de ofrecer un emotivo discurso en el memorial de Bryant y su hija Gigi en el Staples Center. No existen casualidades. 2, número de ‘Gigi’; hija de Bryant y el 24, uno de los dos dorsales que utilizó propio Kobe.

“Lo hablamos en la pretemporada. No encuentro palabras para explicarlo. Hacer esta marca en esta fecha, definitivamente es especial. Kobe debe estar mirándome desde el cielo orgulloso. Tanto de mí, como de mis compañeras”, destacó Iosnescu a ESPN.

Sabrina, que promedia actualmente 17.4 puntos, 9 asistencias y 8.6 rebotes con un 51.6 de porcentaje en tiros de campo, ostenta también el récord de triple-dobles en la NCAA con 26, tanto en masculino como femenino. Igualmente, tiene 57 dobles-dobles.

Relación con Bryant

Según relata la propia la armadora a The Players Tribune, meses atrás recibió un mensaje de texto de su hermano con la etiqueta de ‘urgente’. El mencionado escrito contenía un enlace directo con un episodio de Bryant analizando el juego de Ionescu por ESPN+, previo al Final Four de 2019. Fue el comienzo de la relación maestro-alumno.

Kobe, fiel seguidor del baloncesto femenino gracias a su hija, se convirtió en el mentor de Sabrina, especialmente por su ‘mamba mentality’ a la hora de entrenar, jugar y actuar fuera de la duela. De hecho, entrenaron juntos.

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I miss you guys more than I could ever put into words 💔 Kobe, thank you for being a source of light in the midst of darkness.You were and always will be my sanctuary. You brought me the peace and guidance that I had been searching, and praying so long for. You were my mentor, idol, inspiration, and close friend. A part of me was lost Sunday, a void that can never be filled, because you are one of one. You took me under your wing and believed in me more than I believed in myself. I only have one choice. To live out your legacy. 🐍 You will forever live through me, and be watching over me every step of the way, because you have the best seat in the house. I can still hear you telling me, "Sab, real sharpness comes without effort," and that's a voice I will never forget. Love you boss. Always. Gigi, Alyssa and Pay Pay- Never stop shining your light! I was blessed to have been apart of your lives and to inspire you, but now you inspire me. Keep working on those fade away jumpers up in heaven. RIP little mambas❤️🐍 I pray for everyone who lost a loved one on Sunday, may God heal your broken hearts🙏🏼 Legends never die! #mambamentality🐍

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"No he visto a nadie ser capaz de correr el juego de la misma manera que ella lo hace a nivel colegial. El espíritu competitivo y su dureza me recuerdan mucho a Diana (Taurasi)”, indicó Bryant en una de sus últimas entrevistas.

Tan estrecha era la relación con Kobe, que su viuda Vanessa le solicitó a Ionescu compartir tarima con legendarias y significativas figuras durante una conmemoración pública a su fenecido esposo e hija, en el Staples Center el pasado 24 de febrero.

Con un admirable temple, Sabrina reveló ante un repleto pabellón que siempre quiso ser como Bryant.

“Quería ser la mejor. Me encanta el trabajo, especialmente cuando es difícil. Sabía que era diferente. Crecí viendo a Kobe Bryant, partido tras partido, anillo tras anillo. Viviendo su grandeza. Quería ser como él”, expresó.

Raíces rumanas

Los padres de Ionescu arribaron a Estados Unidos en 1990 huyendo de la revolución civil en su país natal, Rumania.

Siete años después, en California, su madre Liliana Blaj dio a luz a gemelos, entre los que estaba Sabrina. A ellos se les une otro hermano mayor.

De acuerdo a una entrevista de su padre, Dan Ionescu, con el diario The Oregonian, el baloncesto sirvió de puente para que Sabrina y su hermano se integraran a una nueva cultura e idioma.

“Jugaba contra chicos porque quería ganarse el respeto y ser aceptada por ellos. El resto de la historia ya la conocen”, afirmó Ionescu, padre.

Mientras jugaba para Miramonte High School, a Sabrina no la invitaron a las captaciones de la selección nacional estadounidense Sub-16. No obstante, asistió por su cuenta y fue una de las dos jugadoras, originalmente no invitadas, en ganarse un puesto con el combinado nacional.

A partir de ahí, ganó medalla de oro con el conjunto Sub-17 en el Mundial y también Sub-16 en FIBA Américas.

Su próxima parada podrían ser los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Incluso hasta en la modalidad 3x3, donde igualmente tiene una presea dorada en Juegos Panamericanos.

Mientras jugaba para Miramonte High School, a Sabrina no la invitaron a las captaciones de la selección nacional estadounidense Sub-16. No obstante, asistió por su cuenta y fue finalmente una de las dos jugadoras, originalmente no invitadas, en ganarse un lugar con el combinado.

A partir de ahí, su lazo con el seleccionado nacional ha sido fructuoso. Ganó medalla de oro con el conjunto Sub-17 en el Mundial y también Sub-16 en FIBA Américas. Su próxima parada podrían ser los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Incluso hasta en la modalidad 3x3, donde igualmente tiene una presea dorada en Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Como se puede apreciar, hasta en lo personal, Ionescu tiene cosas en común con su mentor Kobe.

Pese a nacer en Filadelfia, la familia de Bryant se mudó a Italia cuando apenas tenía seis años. Su padre, el jugador de baloncesto profesional Joe 'Jellybean', había optado por dejar la NBA y emigrar a Europa.

Kobe de niño tuvo que enfrentar difíciles retos como aprender italiano y hasta castellano. Fue en Italia donde se enamoró del básquetbol.

Al igual que Sabrina, siempre quería ganarse el respeto de los mejores. De hecho, aseguraba que algún día jugaría NBA. Sus compañeros de equipo se mofaban.

Pero Kobe siempre supo que era el mejor. No era cuestión de humildad, sino de grandeza. Y por ese camino va Ionescu.