NUEVA YORK -- Para José Reyes, siempre fue una rara sensación tener que conducir su carro cada vez que tuvo que pasar por Citi Field tras marcharse a los Marlins de Miami en diciembre de 2011, luego de jugar sus primeras nueve temporadas en las mayores con los Mets de Nueva York.
Mientras que su corazón permaneció en la Gran Manzana, decidiendo en aquel entonces que era lo correcto mantener su casa en Old Brookville, un suburbio como a 30 minutos del parque, el negocio que a veces tiende ser el béisbol lo condujo a la Ciudad de Sol.
Luego de experimentar las primeras cuatro temporadas de un contrato de seis años y $106 millones que también lo vio pasar por las escuadras de los Azulejos de Toronto y los Rockies de Colorado, el buen hijo volvió a su casa el martes por la noche, irónicamente contra los Marlins.
En vez de ocupar el territorio en el área donde normalmente se posiciona un torpedero, Reyes se ocupó de defender la antesala, vistiendo el uniforme local de los Mets, el mismo uniforme blanco de rayas azules, cuyo pantalón y camiseta probablemente siempre quedaron manchados de tierra por su entrega al juego a través de sus primeros 1,050 partidos en la gran carpa.
Reyes finalmente pudo suspirar con alivio mientras acababa de estacionar su automóvil dentro del estacionamiento de los peloteros horas antes de tomar su primer turno como miembro de los Mets desde el 28 de septiembre de 2011, cuando llegaba salvo a la inicial con un sencillo de toque de bola para ganar la corona de bateo del circuito viejo con un promedio de .337.
El toletero dominicano de 33 años fue bienvenido con el canto de ''José, José, José, José'' cuando corría hacia la grama en el jardín derecho para estirarse junto a sus compañeros minutos antes de la presentación del himno nacional.
El muchacho de Palma Arriba, que en 1999 fue firmado a los 18 años por los Mets, fue entonces ovacionado de cara a su primer turno mientras resonaba una de sus propias canciones, ''Sigo Arriba''.
A pesar de batear de 4-0 en la derrota de 5-2 que sufrieron los Mets, su rostro difundía una felicidad.
''Desde que yo venía, desde que salí de mi casa, desde anoche que llegue a mi casa, no pude dormir ni bien pensando en todo lo que podía pasar en el juego hoy porque yo no sabía lo que iba a pasar porque yo no sabía la reacción que iban tomar los fanáticos'', aseveró Reyes en entrevista con ESPN Digital. ''Sin embargo, ellos tuvieron una reacción bastante buena, que eso es algo que yo les agradezco de verdad, de corazón''.
Reyes, que fue canjeado a los Rockies el 28 de julio de 2015, se convirtió en agente libre el pasado 25 de junio cuando fue colocado en waivers luego de que ningunos de los otros 29 conjuntos de las mayores reclamaban sus servicios, facilitando su retorno a Nueva York cuando llegaba a un acuerdo de liga menores al día siguiente.
El quisqueyano cayó en desgracia cuando fue arrestado el 31 de octubre de 2015 tras un altercado físico con su esposa, Katherine en un hotel en Wailea, Hawaii. Según reportes policiales, Reyes agarró a su esposa por el cuello y la empujó contra una puerta de cristal en el cuarto donde se hospedaban. Su esposa pues rechazó cooperar con los fiscales, y un juez en Hawaii tuvo que desestimar los cargos contra Reyes en abril.
Reyes recibió una suspensión sin pago hasta el 31 de mayo por haber violado la política de violencia doméstica.
De cara al partido, Reyes una y otra vez repetía su arrepentimiento por su involucración en aquel desagradable incidente.
La afición de 29,477 fue misericordiosa, abriendo sus corazones hacia un jugador que todavía sigue siendo un favorito por estos lados.
''No sabía que esperar. Yo venía de un problema bastante difícil'', declaraba Reyes, que en el último partido de 2011 selló el primer título de bateo de su carrera, que además coincidió siendo el primero, y hasta el momento, el único en la historia de los Mets.
''No sabía en realidad que esperar, pero en ellos se sintió el apoyo y el amor que todavía me tienen aquí en Nueva York. Súper agradecido, de verdad que sí''.
Tras jugar 1,509 partidos en su carrera como campocorto, Reyes titulaba en la esquina caliente, reemplazando al venezolano, Wilmer Flores, que desde la lesión de David Wright, había tomado la titularidad en la tercera base y que aun más importante en un momento fue considerado como el heredero de la posición.
Reyes jugó el partido completo pero no recibió la oportunidad para fildear la bola.
''No tuve ni una oportunidad'', dijo. ''No tuve acción ahí en tercera. Esperamos que mañana me mueva un poquito. El ángulo es mucho diferente. La posición de tercera es una posición de reacción pero no hice nada hoy. Yo lo que estaba parado ahí, un pelotero más porque no hubo acción''.
