Cómo los Padres se han convertido en un punto crítico en la disputa laboral de MLB

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Padres abren duelo con 3 HRs consecutivos para enfilarse al vencer a Yankees (1:35)

¿Es San Diego la razón por la que el béisbol necesita un tope salarial, o un ejemplo brillante de por qué no lo necesita? Depende de a quién le preguntes.


EL DÍA EN que se presentó al nuevo grupo propietario de los San Diego Padres, Manny Machado hizo un cálculo rápido. Señaló que, cuando el equipo se vendió en 2012, el precio de compra fue de $800 millones. Catorce años después, la franquicia se vendió por $3.900 millones: casi cinco veces esa cifra.

"Ojalá pudiera hacer esa inversión en mi propio negocio", comentó Machado, el estelar tercera base de los Padres. "Es un rendimiento excelente".

En un momento en que las Grandes Ligas de Béisbol intentan transformar su modelo económico mediante la implementación de un tope salarial, los Padres han surgido como un referente para los jugadores y los dirigentes sindicales que creen posible lograr condiciones equitativas sin necesidad de dicha medida.

A su juicio, el fallecido propietario de los Padres, Peter Seidler, trazó la hoja de ruta: invirtió grandes sumas en una franquicia de mercado pequeño, elevó el nivel de la plantilla para convertirla en aspirante al título, transformó el estadio en un destino atractivo y, tras su muerte, logró un precio de venta récord. Es posible que Seidler haya asumido pérdidas durante el proceso, pero, para ellos, el esfuerzo valió la pena. Creen que sus homólogos podrían -y deberían- seguir sus pasos.

Para otros, especialmente aquellos que anhelan un sistema de topes máximos y mínimos salariales en un nuevo convenio colectivo, ese razonamiento resulta incompleto.

Consideran a los Padres como un caso atípico y una advertencia. Su precio de venta estaba inflado por tratarse de una franquicia del sur de California en una ciudad dominada por un solo deporte. Su trayectoria -un gasto tan elevado que requirió un préstamo para obtener liquidez, el traspaso de un talento generacional como Juan Soto para mantenerse por debajo del umbral del impuesto de lujo, un sistema de ligas menores desmantelado y una nómina insostenible- refleja la difícil situación de un equipo incapaz de competir con los clubes de mayor presupuesto en un mercado abierto. Funcionarios de la liga y propietarios rivales sostienen que, aunque otras franquicias quisieran seguir los pasos de los Padres, no pueden hacerlo; su situación es única.

La MLB y la Asociación de Jugadores de la MLB (MLBPA) atraviesan un conflicto laboral tenso, y los Padres se han convertido en un símbolo conveniente para ambas partes: ya sea de inspiración o de cautela, de perspicacia empresarial o de gasto imprudente, de las posibilidades que ofrece un sistema de libre mercado o de los riesgos que este conlleva.

"Se puede decir que es un caso único o que no lo es", comentó el jugador de cuadro de los Padres, Jake Cronenworth, miembro del subcomité ejecutivo de la MLBPA. "Pero todos los clubes tienen la capacidad de hacer lo que nosotros hicimos: invertir en un buen producto sobre el terreno de juego, invertir en la comunidad y ver qué sucede".


LOS PADRES DE HOY serían irreconocibles para la versión del equipo de 2019. Aquel conjunto ocupaba el puesto 24 en cuanto a nómina salarial y terminó quedando fuera de los playoffs por decimotercer año consecutivo.

"Nadie quería jugar aquí", dijo Machado, quien se unió al equipo esa primavera. "Estábamos en el escalafón más bajo de las organizaciones".

Al año siguiente, en noviembre de 2020, Seidler asumió el control total de los Padres, convirtiéndose en presidente de la junta directiva tras la salida de su socio comercial, Ron Fowler. En los tres años siguientes, la nómina aumentó de $180 millones a $225 millones, y superó los $250 millones en 2023, situándose solo por detrás de los New York Yankees y los New York Mets.

Actualmente, los Padres baten récords de asistencia de la franquicia casi todos los años, superando la cifra de 3 millones de aficionados anualmente desde 2023. En 2026, registraron su quinta temporada ganadora consecutiva y pronto deberían asegurar su tercera clasificación seguida a los playoffs; ambos hitos serían inéditos en la historia de la franquicia. Y aunque la nómina se redujo considerablemente el año posterior al fallecimiento de Seidler en noviembre de 2023, los Padres volvieron a situarse entre los diez primeros equipos en 2025 y 2026.

"Cuando inviertes en tu equipo, inviertes en tu organización; no solo logras que vengan buenos jugadores que quieran jugar y te colocas en una buena posición para ganar un campeonato", señaló Machado, "sino que también consigues que muchos aficionados vengan a apoyarte".

Los Padres, que a principios de la década de 2010 figuraban entre los mayores beneficiarios del sistema de reparto de ingresos, han contribuido a dicho sistema cada año desde 2023, lo que refleja su enorme crecimiento bajo la gestión de Seidler. Lo lograron a pesar de ocupar el puesto 24 en tamaño de mercado, según los criterios del actual convenio colectivo (CBA). Desde la perspectiva de Machado, el éxito de los Padres -en un mercado geográficamente muy limitado, rodeado por México al sur, el océano Pacífico al oeste, el desierto al este y los Dodgers al norte- demuestra que otros equipos también pueden conseguirlo.

"Pero hay que quererlo", afirmó Machado. "Y los propietarios aquí sí lo querían".

Los nuevos propietarios de los Padres, José E. Feliciano y Kwanza Jones, han manifestado un interés similar. Sin embargo, sus planes siguen siendo vagos, en parte porque es imposible prever cómo será el modelo económico de la MLB más allá de la presente temporada.

Como mínimo, sus ingresos por derechos de transmisión local deberían experimentar un incremento. En mayo de 2023, los Padres se convirtieron en el primer equipo en perder su cadena regional de deportes, consecuencia del proceso de bancarrota de Diamond Sports Group que provocó la cancelación de un contrato de medios locales valorado en $1,200 millones a 20 años. Desde entonces, el equipo se encuentra en una especie de limbo.

La MLB venderá todos sus derechos nacionales y la mayoría -si no la totalidad- de sus derechos locales tras la temporada 2028; se espera que este proceso genere una importante entrada de capital. En vísperas de este cambio, tanto la liga como el sindicato de jugadores han presentado propuestas para fomentar un mayor reparto de los ingresos por medios locales en comparación con el sistema actual.

"Si eso llega a suceder", declaró Erik Greupner, director ejecutivo de los Padres, "creo que ningún equipo se beneficiaría más que los Padres".

La MLB ha defendido la distribución equitativa de los ingresos por medios locales como parte de su propuesta de establecer topes y suelos salariales, mientras que la asociación de jugadores (MLBPA) ha planteado modificar el reparto de ingresos para incentivar a los equipos a compartir una mayor parte de sus ganancias por medios locales, conservando al mismo tiempo una mayor proporción de los ingresos generados en el estadio. Es una idea inspirada, en muchos aspectos, por los logros de Seidler.

Como dijo en junio Bruce Meyer, director ejecutivo interino de la MLBPA: "Queremos fomentar más casos como el de San Diego".

Los líderes sindicales no ven a Seidler como un hombre que gastó de forma imprudente con la esperanza de ganar un campeonato antes de morir, sin preocuparse por el futuro. Lo perciben como un propietario que gestionó su franquicia como un empresario astuto y sabía que la mejor manera de ganar dinero era invertir en su producto. Greupner, la mano derecha de Seidler durante todo el tiempo que este fue propietario, afirmó que Seidler concebía a los Padres en ciclos de una década. El gasto generoso en jugadores era simplemente "el primer paso" para generar ingresos lo suficientemente altos como para sustentar nóminas más elevadas.

Para Cronenworth, una frase de Seidler que se cita a menudo ilustra esto a la perfección: existe un riesgo en no hacer nada.

"Y es verdad", dijo Cronenworth. "Es cierto en las inversiones, es cierto en nuestras vidas personales. Es cierto en todo. Pero si no corres ese riesgo, nunca sabrás qué hay al otro lado".


PARA LOS propietarios de equipos de béisbol, el éxito de un equipo en el sur de California es algo demasiado singular -y su ubicación, demasiado codiciada- como para intentar replicarlo.

El precio de venta de los Padres superó el récord anterior establecido para una franquicia de béisbol en 2020, cuando Steve Cohen compró los Mets por $2,400 millones. Apenas ocho días después de la presentación de Feliciano y Jones el 24 de agosto, Arte Moreno, propietario de Los Angeles Angels desde hacía mucho tiempo, llegó a un acuerdo verbal para vender su equipo a Stan Kroenke por $4,000 millones.

Según Forbes, el resultado operativo de los Padres -una medida de las ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización- registró un saldo negativo acumulado de $270 millones entre 2020 y 2023, para luego pasar a un saldo positivo de $32 millones en 2024 y cerrar prácticamente en cero en 2025. Resulta notable que, a pesar de ello -y sin contar una deuda reportada de $300 millones-, el equipo se vendiera por una cifra récord.

Y entonces los Angels, una franquicia que prácticamente había sido llevada a la ruina operativa durante la última década superó esa cifra, lo que causó sorpresa en gran parte del sector. Sin embargo, en los círculos de la liga no tardaron en señalar que la valoración de las franquicias de la MLB sigue estando por debajo de la de la NBA y la NFL: los Portland Trail Blazers de la NBA, un equipo situado en un mercado mucho menos atractivo, se vendieron por $4,250 millones. Y aunque los directivos de la liga insisten en que su propuesta de tope salarial responde al deseo de ofrecer igualdad de oportunidades a los aficionados de mercados más pequeños, es innegable que maximizar el valor de las franquicias también es un factor clave.

A su juicio, el hecho de que los Minnesota Twins y los Washington Nationals fueran retirados del mercado resulta tan revelador -o incluso más- que el hecho de que los Padres y los Angels pulverizaran las expectativas del mercado.

"Si estás en el sur de California, en el Área de la Bahía de San Francisco o eres los Yankees, sí, vas a conseguir una cifra enorme", comentó una fuente con amplia experiencia asesorando a propietarios de las Grandes Ligas en procesos de venta. "Pero buena suerte si eres los Kansas City Royals, los Cleveland [Guardians] o los Detroit Tigers. Hablo en serio: existe una enorme disparidad en el valor de los activos".

En el caso de los Angels, Kroenke adquirió esencialmente un lienzo en blanco: sin deudas, con pocas obligaciones salariales y con el potencial de construir un nuevo estadio. Con los Padres, Jones y Feliciano compraron un producto prácticamente terminado, pero con un futuro potencialmente oneroso.

Los Padres tienen una nómina inflada; tras finalizar esta temporada, aún adeudan un total combinado de $810 millones a Machado, Fernando Tatis Jr., Xander Bogaerts y Jackson Merrill. Dentro de siete años, en 2033, la deuda pendiente con estos cuatro jugadores ascenderá todavía a $116 millones. Para entonces, Machado y Bogaerts estarán disputando temporadas a los 40 años de edad.

"La situación se va a poner fea", comentó un gerente general rival al referirse a las futuras obligaciones salariales de los Padres.

Algunos dirían que ya lo están. El hecho de que Machado, Tatis, Bogaerts y Merrill absorban una parte desmesurada de los compromisos financieros del club ha llevado al veterano gerente general A.J. Preller a reforzar la profundidad de la plantilla mediante traspasos, agotando así continuamente el sistema de ligas menores de la organización. Kiley McDaniel, de ESPN, los situó en el último lugar al comenzar esta temporada.

Preller es considerado ampliamente como uno de los mejores de la industria en el desarrollo de prospectos muy cotizados. En los últimos años, también ha destacado por obtener buenos resultados de jugadores descartados por otros equipos, como Ty France, Gavin Sheets, Dustin Harris, Walker Buehler y Jeremiah Estrada. De no ser por ellos, los Padres estarían en una situación precaria. Según los ejecutivos de las directivas rivales, el margen de error de los Padres parece reducirse año tras año.

"Para mí, todo eso son oportunidades", comentó Feliciano al preguntársele cómo veía los pros y los contras de su inversión en la franquicia. "Mire todo lo que hemos logrado -todo lo que ha conseguido este equipo, viniendo de un mercado pequeño y todo lo demás. Para mí, la clave es que hemos logrado superar las expectativas. Y hemos logrado sorprender a la gente".

En los círculos de la liga, se diría que es algo sorprendente porque lo que han logrado no es realista. No sin operar con pérdidas -situación que llevó a los Padres a solicitar un préstamo de $50 millones para afrontar problemas de liquidez a corto plazo y cubrir la nómina de los jugadores en septiembre de 2023, según informó inicialmente The Athletic-. Tampoco sin estar dirigidos por alguien como Cohen, cuyo patrimonio neto es al menos tres veces mayor que el de otros 26 propietarios, según Forbes.

Así que, tal vez los Padres sean una excepción. Quizás sean una historia que sirve de advertencia. O tal vez sean un ejemplo brillante: un reflejo de lo que es posible cuando se tienen las intenciones adecuadas.

Para quienes forman parte de la organización, lo único que importa es que, algún día y por primera vez, se conviertan en campeones.

"Nos hemos centrado tanto en lo que intentamos lograr y desarrollar aquí internamente, que dejamos las opiniones sobre lo que esto significa para la industria en manos de quienes están fuera de la organización", declaró Greupner. "Nuestro objetivo es ganar una Serie Mundial. Hemos buscado triunfar tanto en el ámbito empresarial como en el deportivo de una manera que nos permita alcanzar esa meta".