Pelotazo a Blaze Alexander, que sufre fractura no desplazadas en mano izquierda, vacía las bancas en juego de Orioles ante Royals
BALTIMORE -- La frustración de abrirse paso en una primera mitad de la temporada deslucida quedó alarmantemente en evidencia el domingo tanto para los Baltimore Orioles como para los Kansas City Royals.
Un lanzamiento descontrolado del relevista de los Royals, Lucas Erceg, que golpeó en la mano izquierda a Blaze Alexander, de Baltimore, hizo que ambas bancas y los bullpens se vaciaran y saltaran al terreno cerca del plato durante la séptima entrada de la victoria de los Orioles por 8-2.
Aunque ambos equipos comenzaron el día en el último lugar de sus divisiones, no faltaron las emociones después de que Erceg golpeara a Alexander con una recta por dentro. Alexander dio unos pasos hacia la primera base antes de gritarle a Erceg, lo que llevó al manager de los Orioles, Craig Albernaz, a sujetar rápidamente a su infielder para evitar que se lanzara hacia el montículo.
Durante ese lapso, sin embargo, jugadores de ambos equipos salieron de las bancas y lanzadores de ambos bullpens corrieron desde más allá de la barda del jardín.
No se lanzaron golpes y nadie fue expulsado. Pero Alexander terminó con una fractura no desplazada en la mano izquierda, según Albernaz.
“Definitivamente es un golpe al estómago”, comentó Albernaz sobre la posibilidad de quedarse sin Alexander cuando el equipo regrese de la pausa del Juego de Estrellas para enfrentar a Houston Astros el viernes por la noche.
Alexander lidera a los Orioles con un promedio de bateo de .312. No estuvo disponible para los medios después del juego del domingo.
Erceg insistió en que el lanzamiento descontrolado fue un accidente total, aunque el bateador anterior, el venezolano Samuel Basallo, había conectado un jonrón para poner la pizarra 8-2.
“No hay mala intención. Así es el béisbol”, manifestó Erceg. “Quiero decir, a los muchachos les van a pegar, y supongo que uno tiene que entender un poco la situación. Entiendo por qué está enojado. Obviamente, uno nunca quiere que le peguen, especialmente en la mano. Así que lo siento por eso”.
Ha sido ese tipo de año para los Royals y para Erceg.
“Tengo como una efectividad de cinco y algo”, señaló Erceg. “Quiero decir, no salgo ahí a pegarle a la gente y poner corredores en base y permitir jonrones y esto y aquello”.
Kansas City quedó 21 juegos por debajo de .500 (38-59), su peor marca de la temporada, tras ser barrido por octava vez, la mayor cantidad en las Grandes Ligas. Los Royals perdieron cinco seguidos, y un descanso de cuatro días quizá no alivie la angustia que sienten.
“La frustración es una palabra. Decepción, enojo”, expresó el mánager Matt Quatraro. “Ya sabes, estamos lidiando con todas las emociones que se te ocurran, sin obtener resultados, y apesta”.
