Playoffs MLB 2026: ¿La maldición de los 100 persigue a Dodgers?

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Dodgers deben esperar más bola pequeña de Brewers en J2 (2:04)

Una temporada de 100 triunfos define a un equipo ganador en octubre, pero parece que no es el caso del bicampeón Dodgers


En la historia de Los Ángeles Dodgers, el número 100 en el renglón de victorias parece de mal augurio. Allí donde para la mayoría de las franquicias se trata de perfección, autoridad y promesa de octubre, para la organización que nació en Brooklyn y hoy domina desde Los Ángeles se ha convertido en algo más cercano a mal presagio. Cada vez que han cruzado la barrera de las 100 victorias en temporada regular, el final ha sido el mismo: no hay desfile, no hay anillo, no hay coronación.

La estadística es tan fría como contundente. Sin considerar a los viejos Brooklyn Superbas de 1899, que fueron la raíz de esta franquicia y que en aquella campaña ganaron 101 juegos y quedaron en primer lugar de 12 para ser campeones de liga, pero sin la existencia de una Serie Mundial ni de playoffs, lo cierto es que en todas las ocasiones en que Los Dodgers han llegado a 100 o más triunfos en temporada regular han terminado sin título de Serie Mundial.

Ahí están los 100 juegos ganados en 1941, los 104 de 1942, los 105 de 1953, los 102 de 1962 (año en que la Liga Nacional expandió su calendario regular de 154 a 162 juegos y se expandió a 10 equipos) , los 102 de 1974, los 104 de 2017, los 106 de 2019 y 2021, los 111 —récord de la organización— de 2022, los 100 de 2023 y los 100 de este 2026. Un historial demoledor al que siempre le ha faltado el último paso.

El contraste es casi literario cuando se observa del otro lado del espejo. Los nueve campeonatos de la Serie Mundial de la franquicia (1955, 1959, 1963, 1965, 1981, 1988, 2020, 2024 y 2025) llegaron sin rebasar el centenar de triunfos. En esas campañas, sus registros fueron 98, 88, 99, 97, 63 (temporada recortada por huelga), 94, 43 (calendario reducido por la pandemia), 98 y 93 victorias, de manera respectiva. La cifra más alta antes de un título fue 99 en 1963. Es decir, la versión campeona de Los Dodgers ha sido, históricamente, la que luce algo menos aplastante en el standing y mucho más implacable cuando octubre dicta sentencia.

En estos años recientes, el equipo se ha encargado de recordar que sabe ganar cuando cuenta. Primero, con un título ante los New York Yankees en cinco juegos en 2024, sellado con un quinto duelo en El Bronx que rozó la humillación para Nueva York, un juego plagado de errores de los locales y de serenidad visitante para alzar el trofeo en territorio enemigo. Después, con la dramática Serie Mundial de 2025 ante los Toronto Blue Jays, decidida en siete juegos y marcada por la figura de Yoshinobu Yamamoto, autor de tres de las cuatro victorias angelinas en un Clásico de Otoño trepidante. Ninguna de esas coronas llegó con 100 victorias en el bolsillo.

El problema —o la curiosidad estadística, según se quiera ver— es que cuando este mismo uniforme se viste de 'súper equipo' en temporada regular, la historia cambia de tono. En 1941, Brooklyn ganó 100 juegos y cayó en la Serie Mundial ante los Yankees. En 1953, firmó 105 victorias y volvió a perder frente a Nueva York. En 1974, ya como Los Ángeles Dodgers, sumó 102 triunfos y fue derrotado por los Atléticos de Oakland. En la era moderna, Los Dodgers de 2017 (104-58), 2019 (106-56), 2021 (106-56), 2022 (111-51) y 2023 (100-62) también superaron la barrera de los 100 juegos ganados y también se quedaron cortos: derrota en la Serie Mundial de 2017, eliminaciones en Serie Divisional en 2019, 2022 y 2023, y caída en la Serie de Campeonato en 2021.

Más que una maldición, hay explicaciones deportivas que ayudan a entender este patrón. La primera es el formato moderno de playoffs: la MLB premia la consistencia de 162 juegos, pero decide su campeón en series cortas donde un bullpen agotado, una alineación fría o un rival comodín encendido pueden borrar seis meses de dominio en menos de una semana. Ser el mejor en el standing no garantiza nada cuando el margen de error se reduce a cinco o siete noches.

La segunda es el ritmo: equipos que aseguran la división con semanas de anticipación, como suelen hacer estos Dodgers, tienden a llegar a octubre con días de descanso que muchas veces enfrían el bat justo cuando el rival llega en máxima ebullición desde la ronda de comodines.

También pesa el desgaste del pitcheo. Mantener paso de 100 victorias implica, a menudo, exprimir cada salida de los brazos estelares para asegurar sembrados y ventajas de localía. Ese esfuerzo sostenido deja secuelas que rara vez aparecen en el box score, pero sí en la recta que pierde millas por hora en la séptima entrada de un juego de vida o muerte. Y, por encima de todo, está la dimensión psicológica: el 'súper equipo' carga con la obligación tácita de ganar. Cada error se magnifica, cada entrada mala acumula preguntas. El grupo que arrasó en verano entra en octubre acompañado por un murmullo constante: “no podemos perder”. Y a veces, esa presión termina jugando en contra.

Por eso el contexto de 2026 es tan particular. Estos Dodgers, dirigidos por el manager Dave Roberts, han vuelto a la zona de peligro estadístico: cerraron la temporada regular con marca de 100-62 (.617), lideraron el Oeste de la Liga Nacional, avanzaron desde la Serie Divisional (3-1) y hoy disputan la Serie de Campeonato contra los Milwaukee Brewers. En circunstancias normales, serían sólo los amplios favoritos en la Liga Nacional; en la narrativa de esta franquicia, representan algo más: el intento de romper, por fin, el techo de cristal que ha convertido las 100 victorias en un número incómodo.

Y lo hacen, además, en medio de una carrera histórica aún mayor. Los Dodgers buscan el tricampeonato, la tercera Serie Mundial consecutiva, un logro que los pondría en la conversación directa con las grandes dinastías del juego: los Atléticos de Oakland de la década de 1970, aquellos Yankees de finales del siglo pasado e inicios del actual que normalizaron el concepto de coronarse año tras año. La organización que ya puede presumir nueve títulos de Serie Mundial —el histórico primero en Brooklyn y los ocho restantes ya en Los Ángeles— quiere ahora su gran racha de tres al hilo. No es sólo repetir como campeón; es instalarse en la historia como una dinastía a la altura de las más recordadas.

La ironía es que este asalto a la historia llega, justamente, en una de esas temporadas de 100 victorias que tanto se le han atragantado a la franquicia. No está claro si el número aumenta la presión, si sólo es un capricho de los datos o si, de algún modo, condiciona inconscientemente la narrativa interna. Lo que sí está claro es que los jugadores, más allá del ruido, se enfrentan a un doble desafío: confirmar su dominio reciente en el campo y desmentir más de un siglo de precedentes que relacionan los tres dígitos en la columna de triunfos con la frustración en octubre.

En el fondo, éste es el tipo de historia que el beisbol se empeña en contar una y otra vez: la del gigante que arrasa en la rutina de la temporada y al que, llegado el momento decisivo, los dioses del juego le exigen una prueba adicional.

Los Dodgers de 2026 juegan la Serie de Campeonato de la Liga Nacional contra los Brewers, contra la Liga Americana en la Serie Mundial y contra el peso intangible de un número que, para ellos, no ha sido sinónimo de grandeza sino de advertencia. En unas cuantas noches se sabrá si vuelven a engrosar la lista de equipos de 100 victorias sin corona o si se convierten en el primer campeón de su historia que, al mismo tiempo, rompe la 'maldición' del centenar y firma un tricampeonato digno de las dinastías que hasta ahora sólo miran desde los libros de récords.

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