HOUSTON -- Fernanda Luna llegó temprano este viernes al NRG Stadium.
A diferencia de la inmensa mayoría de las ocasiones que ha asistido al estadio de los Houston Texans, esta vez no fue para observar futbol americano ni soccer.
Luna fue una de las pocas personas latinas, al menos en apariencia, que estuvieron en el primer día de entrenamientos oficiales del Final Four en Houston, que culminará con el partido de campeonato nacional del basquetbol colegial estadounidense.
"Es un evento grandísimo y que pocas veces tienes oportunidad de ver", dijo Luna, de 32 años. "El basquetbol colegial, el Final Four, no son tan populares entre nosotros (hispanos), pero para los americanos es algo grandísimo".
Luna comentó que tuvo oportunidad de comprar boletos para las dos jornadas del Final Four porque es abonada de temporada de los Texans, quienes ofrecen primero las entradas a los aficionados que compran para todos sus partidos.
El sábado se enfrentarán en semifinales las universidades de Villanova contra Oklahoma y en el segundo partido, North Carolina ante Syracuse.
"En este momento, si quisiéramos ir a comprar un boleto sería casi imposible o tendría que pagar muchísimo", indicó. "Por toda la ciudad hay gente que pregunta si hay boletos o te quieren vender en reventa".
El viernes, la entrada fue gratuita para los aficionados que quisieran ver los entrenamientos de las cuatro escuelas, en una maratónica jornada que incluyó fiesta dentro y fuera del estadio.
En los alrededores del estadio la situación era similar: Poca presencia latina en un área conurbada, que de acuerdo al US Census Bureau, tiene más de 40 por ciento de población hispana.
"La verdad hemos estado llenos desde temprano, pero casi nadie habla español", dijo Jorge, empleado de un restaurante de comida rápida situado frente al NRG Stadium. "Hay mucha publicidad por todos lados, pero ni cuenta me había dado que era algo tan importante".
Sin embargo, si hubo muchos que conocen la trascendencia del Final Four, en especial cuando se trata de enfrentar a cuatro entrenadores de escuelas que forman parte de la élite del basquetbol universitario.
El entrenador de North Carolina, Roy Williams, ha disputado siete veces esta instancia, y se medirá frente a Jim Boeheim, de Syracuse, quien participará por quinta ocasión.
Además, Jay Wright, de Villanova, y Lon Kruger, de Oklahoma, digirán en el Final Four por segunda vez.
"Van a ser buenos partidos", dijo Luke Heiden, un aficionado estadounidense. "Son entrenadores leyenda, en especial Roy Williams".
La entrada en general al estadio fue escasa, quizá por el aguacero que cayó sobre Houston buena parte de la mañana, o porque el tráfico en viernes es complicado en esta ciudad.
Pero es un hecho que la respuesta de los aficionados, locales y foráneos, es más que positiva durante todo el fin de semana.
Los hoteles están a precios exorbitantes, si se tiene la suerte de encontrar habitaciones disponibles. Los estacionamientos alrededor del estadio han multiplicado sus precios.
Eso sin contar con la venta de tradicionales souvenirs, que ya comenzó con todo.
"Yo creo que mañana sábado vendrán más latinos e hispanos", anticipó Luna. "Es un gran evento. Es casi como recibir el Super Bowl...".
