La agenda de Emma Raducanu ya despejó un asterisco y, quizás, el más importante en la recta final del año: finalmente aceptó la invitación para jugar Indian Wells.
La campeona del US Open, sin acceso directo a pesar de ser la N°22 del mundo ya que el cierre de lista se realizó antes del torneo de Nueva York, finalmente estará en el desierto californiano en un torneo que parece ser clave.
Teniendo en cuenta que esta semana no es parte del WTA 500 de Chicago, su regreso al circuito y primer torneo sin Andrew Richardson como coach, será entonces en el WTA 1000 que comienza el 7 de octubre.
Hoy, la nacida en Toronto está 14ª en la Carrera pero cualquier buen resultado sumado a algunas bajas la podrían ver en el torneo de fin de año en México. Para ello, jugar en el desierto californiano, el torneo más importante en lo que resta de la temporada, es fundamental.
En ese sentido, es importante resaltar que está anotada en la tradicional Kremlin Cup, torneo WTA 500 de Moscú posterior a Indian Wells que abre la última gira en Europa el 18 de octubre.
Finalmente, a la semana siguiente jugará en el WTA 250 de Cluj, Rumania, en la última semana para sumar rumbo para la clasificación a las Finales WTA de Guadalajara (8 de noviembre).
La idea, a juzgar por el cargado calendario, será estar en México en el epílogo de la temporada.
