Tenis y coronavirus: casi 6 meses sin circuito

Hace casi seis meses, la noticia impactaba al mundo del tenis: "Indian Wells, suspendido por un caso de coronavirus en Coachella Valley". Era el primer gran evento en ser cancelado y hasta generaba debates sobre si la decisión había sido apresurada o un mesurado acto de prevención.

En poco más de una semana, el COVID-19 se transformó en pandemia, millones de personas en cuarentena y el deporte en casi todo el planeta fue aplazado hasta nuevo aviso.

En ese contexto, el tenis se detuvo en un limbo inédito: torneos y rankings cancelados y un rearmado de calendario (en año olímpico, para colmo) que incluyó la mudanza de Roland Garros, Roma y Madrid para septiembre.

Luego de la suspensión de Indian Wells, la ATP se tomó unos días para evaluar la situación, en conjunto con el Consejo de Jugadores, expertos médicos, y asesores de viaje, ya que en paralelo se fortalecían restricciones de vuelo que hoy han derivado en fronteras cerradas en varios países.

Finalmente, el jueves 12 de marzo, apenas 96 horas después del anuncio de Indian Wells, ATP comunicó que el circuito se detendría por seis semanas, "con efecto inmediato": es decir, los torneos que estaban en marcha (Challengers en Sudáfrica y Kazajistán) quedaron en suspenso, sin ganador ni resolución.

Incluso hubo un episodio que pareció ficción: en Potchefstroom, Sudáfrica, Jack Draper vencía 5-4 a Tobias Simon en el tercer set, cuando la lluvia obligó una primera demora. Ya en vestuarios, la entrada en vigencia de la normativa ATP canceló definitivamente la acción. Tras más de dos horas de juego, a un game del final, todo quedó en la nada, como si el partido nunca hubiera existido.

El proceso en la WTA fue más caótico. No hubo en primer término una resolución general, sino que cada torneo fue comunicando su decisión. A Indian Wells le siguió Miami, luego Charleston. También la Fed Cup (que organiza ITF) había cerrado sus puertas. Después de la fallida comunicación, y tras el reclamo de varias jugadoras en redes sociales, también se anunció la suspensión de Bogotá, única escala en Sudamérica.

Así las cosas, la acción regresa a lo grande porque partidos ya hubo. Los WTA de Palermo y Praga tienen a sus campeonas coronadas y los Challengers tuvieron participación activa de argentinos (Ficovich, Mena, Bagnis, Trungelliti, etc) y hasta de un ganador de Grand Slam: Wawrinka en República Checa.

El Masters 1000 de Cincinnati, en Nueva York, es la cita y ya nadie se acordará que el brasileño Thiago Seyboth Wild fue el último campeón ATP en Santiago. Venció por 7-5, 4-6 y 6-3 a Casper Ruud en la final y sin querer queriendo se transformó en un largo tiempo en el último tenista con una sonrisa de oreja a oreja.