Con la jornada pasada por agua, un repaso por las curiosidades y pequeñas historias de los primeros 10 días de Roland Garros para hacerle frente a la espera. Tramas de maleficios, redenciones, retiros y curiosidades varias.
El tenis después de Federer y el Big 3
Entre las recurrentes preguntas sobre hasta cuándo seguirá jugando, a Roger le consultaron cómo imagina el circuito una vez que tanto él como Rafael Nadal y Novak Djokovic cuelguen la raqueta: "Es difícil reinventar la rueda. Obviamente Rafa, Novak y yo tenemos algo especial, sea lo que sea. Es probablemente una combinación de muchas cosas", contempló el suizo.
"Sin duda, los que me siguen a mí o a Novak o a Rafa van a sentir una especia de vacío cuando cualquiera de nosotros se retire -reflexionó-. Pero años después va a venir otro jugador que los va a apasionar. Porque el que ama el tenis no lo hace por un solo jugador. Es por lo que es el deporte y por lo que te genera. Y creo que al tenis el tiempo no va a hacer sino mejorarlo".
Zverev, el fan N°1 de...
El camino de Alexander Zverev hacia y durante Roland Garros fue todo menos llano. Sin títulos en el año hasta literalmente 24 horas antes del arranque en París y retrasado al quinto puesto luego de haber terminado N°3 del mundo y campeón de Londres en 2018, el alemán arribó al torneo sin la etiqueta de candidato y con plena incertidumbre sobre su nivel.
Aun con semejante panorama y duras derrotas en las semanas previas, la gira en clay le terminó dibujando una sonrisa importante a Zverev. ¿La razón? En palabras del alemán: "Lo mejor que me pudo haber pasado fue la temporada que tuvo Tsitsipas en polvo de ladrillo. Lo digo en serio, me puso muy contento. Él ya es una superestrella y yo disfruté no tener tanta atención del tipo 'NextGen' sobre mí".
Con la presión de otras veces ahora más repartida, Zverev sorteó los sofocones de la primera semana de París ante John Millman y Dusan Lajovic, corrió de atrás ante Fabio Fognini y ya cuenta ocho victorias consecutivas para pisar por segunda vez en su carrera los cuartos de un Grand Slam. En silencio, el alemán quiere seguir haciendo ruido...
Gente de pocas palabras
Daniil Medvedev perdió un partido doloroso en primera ronda, luego de liderar 2-0 en sets ante Pierre Hugues Herbert. Más extraño que el desarrollo del partido fue el devenir de la conferencia de prensa, en la que el ruso se extendió durante ¡11! palabras. "Él mejoró tras el segundo set. Eso fue lo que pasó". Única pregunta, ajustada respuesta. Y a casa.
Igual de insólita fue la conferencia Bernard Tomic, que promedió tres palabras en sus primeras cuatro respuestas: "No es para mí", "Coincido", "Sí", "Dije que sí, ustedes saben". ¿De qué hablaba? Del desgano de su compatriota Nick Kyrgios por jugar en clay al que el propio Tomic suscribió a un costado sin más detalles (como quedó claro...). El cierre, en el mismo tono: "¿Cómo siguen tu planificación, Bernard?" "¿Ahora? Me voy al hotel".
La vida y todo lo demás
La batalla entre Stan Wawrinka y Stefanos Tsitsipas dejó varias de las mejores postales del año y, ya sin las revoluciones del juego, el griego tuvo un análisis a tono con lo épico del partido: "Sentí algo difícil de explicar. Por primera vez en toda mi vida, en 20 años de existencia, sentí ese "aura", la real definición de la palabra "competencia". Y no cualquier competencia: se sintió distinto a cualquier otro partido, a cualquier otro momento en cancha", relató el jugador en redes sociales.
"Hubo algo de este partido que no podré explicar nunca. Es una sensación que me hace apreciar el deporte que elegí. El sinsabor de la derrota es algo inenarrable. Stan es un talento único, difícil de encontrar en este mundo. La batalla que mantuvimos nos llevó más allá de nuestros límites, los dos vimos la cara de la suerte y nuestro destino fue escrito en esa cancha parisina después de cinco horas de exigencia física y mental", siguió.
Y sentenció: "Realmente no sé si lo que siento ahora es positivo o negativo. No se trata de un efecto bipolar. Este partido me enseñó algo que ninguna escuela, ninguna clase y ningún maestro podrían haberme enseñado: ¡Se llama vivir la vida!".
Fantasmas sin descanso
Entre Pablo Carreño Busta (6) y Kyle Edmund (5) sumaban 11 derrotas consecutivas camino a Roland Garros. Ambos semifinalistas de Grand Slam y con pasado en la elite (el español fue Top 10, el inglés Top 15), venían pagando la inactividad por lesión y París les daba la chance de empezar a pasar la página. La primera ronda, soñada: victorias por duplicado y sequía terminada. Pero pocas horas después los fantasmas reaparecieron en París...
Después de lidiar cinco sets con Jeremy Chardy en el debut, Edmund no aguantó la exigencia ante Pablo Cuevas en segunda ronda y su físico le pasó factura: otra vez la rodilla y retiro en el tercer set, comprometiendo incluso la gira de césped que se viene. Carreño llegó a alcanzar la tercera rueda, pero increíblemente también dejó el torneo por lesión: esta vez la pierna (en Sudamérica lo había dado de baja el hombro) y una nueva incertidumbre en su calendario 2019.
Los "centennials" de París
Nacido el mismo día que Roger Federer pero en el primer año del siglo XXI, Felix Auger-Aliassime llegaba a Roland Garros con un pleno de expectativas a sus espaldas: en Australia había jugado la qualy, aquí ya era preclasificado. Anticipando recién su segundo cuadro principal en un Grand Slam, el canadiense venía de alcanzar dos finales ATP en la temporada y de hacer semis en el Masters 1000 de Miami. Pero el físico le jugó una mala pasada en el momento menos oportuno y París no lo tuvo en cancha.
La contracara estuvo en el cuadro femenino: Amanda Anisimova, categoría 2001, se convirtió en la jugadora más joven de ambos circuitos en alcanzar los cuartos de final de un evento de Grand Slam. La estadounidense tumbó a Aryna Sabalenka en el camino e irá por más en cuartos ante la campeona defensora, Simona Halep. La nueva generación, presente.
El adiós de Lucie Safarova
A los 32 años, y luego de atravesar las últimas temporadas con problemas de salud, Lucie Safarova dejó el tenis en sus términos: compitiendo al máximo nivel en Roland Garros. La checa había anunciado el retiro para el último Abierto de Australia, pero terminó bajándose a último momento con un mensaje claro: "Todavía tengo la intención de despedirme jugando".
Esa chance llegó en el dobles de Roland Garros, donde la esperaba su compañera de siempre: Bethanie Mattek-Sands, junto a quien ganó cinco títulos de Grand Slam, dos de ellos en París, y llegó al N°1 del mundo. Pero la estadounidense volvió a pagar las secuelas de la lesión en su rodilla derecha y Dominika Cibulkova la escoltó en su última función.
Ex Top 5 también en singles, donde obtuvo siete títulos de WTA y alcanzó justamente la final de París en 2015, Safarova no le teme a la vida después del tenis: "La verdad, la última vez que no era jugadora tenía tres años, porque ahí empezó todo. Pero tengo ganas de iniciar otro capítulo", declaró al sitio oficial de Roland Garros. La checa no descarta volver a estudiar psicología o seguir ligada al deporte en un futuro. Pero hay algo que la espera en lo inmediato: "Por fin voy a poder volver a esquiar... ¡Hace 15 años que no lo hago por miedo a lesionarme!".
Virginie Razzano, la única
Con las lesiones a cuestas, Serena Williams tuvo un paso olvidable por Roland Garros, con derrota en tercera ronda ante Sofia Kenin y el registro de su peor actuación en un Grand Slam desde Wimbledon 2014.
La ex-N°1 encendió incluso alarmas de debut y despedida en su paso por París, debiendo remontar un 2-6 ante la rusa Vitalia Diatchenko. Pero no hubo sorpresa y Serena quedó ¡70-1! en primeras rondas de un Major. ¿La única que pudo? Virginie Razzano, siendo 111 del mundo, también en Roland Garros, siete años atrás.
