Oportunidad dorada para Peyton

Peyton Manning necesita otro anillo de Super Bowl para que su legado sea revalorado en la NFL. AP

BRISTOL -- Nunca he sido un gran fanático de Peyton Manning.

He admirado su dedicación y la dignidad con que trata el juego y la historia. Pero incluso ahora me mantengo escéptico sobre su legado de postemporada, el cual nunca ha correspondido a una condición que le concedí hace tres años: el mejor mariscal de campo en la historia de la temporada regular.

Por supuesto, para Manning, cuyo hermano menor Eli tiene dos victorias de Super Bowl (¡sobre Tom Brady!) contra una de él (¿contra Rex Grossman?), no obstante que Eli ha liderado la NFL en intercepciones tres veces, el mejor pasador en la historia de la campaña regular podría parecer un premio de consolación.

Pero ahora, la boca del esquinero de los Seattle Seahawks, Richard Sherman, se ha abierto y ha creado, como un dragón que respira fuego, la mejor oportunidad que Peyton pudo desear: un Super Bowl con grado de dificultad de nueve en escala de 10. Este reto se acerca más a los Chicago Bears de 1985 que a los de 2006 con un Grossman con calibre de reserva y una defensiva N° 5. La defensiva de Seattle es la N° 1 en yardas permitidas, en intercepciones (28) y en robos totales (39).

A diferencia de los Bears de 1985 --la mejor defensiva en la historia--, Seattle fue construido desde atrás para detener lo que Manning hace mejor. Peyton está por lanzar hacia los dientes de la Legion of Boom. Los Bears del '85 solían aterrorizar a los mariscales antes de que lanzaran. Sherman y compañía hacen pagar a los lanzadores y receptores cuando el balón ya salió: con intercepciones y conmociones.

Así que, con Sherman relegando a Peyton a Mejor Actor de Reparto la siguiente semana --con el mundo deportivo pendiente de las palabras de Sherman sobre cuán devastadora será la secundaria de Seattle-- la credibilidad para el reto de Peyton se elevará con cada declaración. Con el pase desviado de Sherman que salvó el partido en la Final de la NFC, cimentó su condición como el mejor esquinero del deporte; precisamente el tipo de esquinero largo de cabeza dura que puede igualar en lo físico y en la velocidad campo abajo con el objetivo favorito de Peyton, Demaryius Thomas, quien tiene más en velocidad que en agilidad.

Sí, para Peyton, Seattle es un grado de dificultad IX en el Super Bowl.

Por ahora, no lo coloco en mi lista más arriba que el sexto lugar, detrás de (en orden) Joe Montana, Brady, John Elway, Roger Staubach y Brett Favre. Después de todo, Peyton está 11-11 en juegos de playoffs, con ocho eliminaciones en primera ronda; cuatro de ellas como local tras el descanso. Hasta sus dos victorias en casa sobre los San Diego Chargers y los New England Patriots, Peyton había perdido tres juegos consecutivos de postemporada. Lo siento, pero, con los estándares de Manning, es pobre.

Pero, ¿qué tal si le añade IX puntos de exclamación a su récord de temporada regular de 55 pases de anotación y 5,477 yardas al quitarle el "boom" a la Legion of Boom en el Super Bowl XLVIII y fuerza a Sherman a decir que Peyton lo hizo ver mediocre? ¿Qué pasa si Denver gana, digamos, 38-10 y Demaryius atrapa tres touchdowns?

Pocos, si es que los hay, dirían que los Seahawks eran fraudes. Muchos concluirían que Peyton sería el mejor de los mariscales con dos anillos (Elway, Staubach, Ben Roethlisberger, Bart Starr, Bob Griese, Jim Plunkett e Eli). Algunos argumentarían que, en currículum global, Peyton ha eclipsado los tres anillos de Brady (8-8 en sus últimos juegos de playoffs y 0-2 en Super Bowls los últimos nueve años). Incluso, algunos podrían saltar a la conclusión como prisioneros del momento, que la tremenda longevidad de Peyton, adornada con la mejor temporada regular de la historia y una destrucción a la defensiva de Sherman, que Peyton se encuentra por encima de (me atrevo a decir) Montana.

Claro que debería repensar la grandeza de Peyton.

Quizá tomé una visión injusta de Peyton desde el inicio porque jugó en la Universidad de Tennessee, archirrival de mi alma mater, Vanderbilt. Los pies felices de Peyton en incremento, me hacían feliz cuando batallaba contra mis Commodores, y le perdí más respeto cuando perdió contra Florida en las tres veces que enfrentó a los Gators.

He sido bueno prediciendo el éxito de mariscales colegiales en la NFL; con una excepción que no se olvida: yo hubiese tomado a Ryan Leaf sobre Peyton Manning. No era el único. De hecho, fue la primera y última vez que me guardé lo que muchos coaches colegiales me dijeron: Leaf era un pistolero que jugaba mariscal como apoyador y estaba hecho de material más duro que Manning. Obviamente no tenía idea que Leaf lidiaba con demonios que terminarían con su carrera rápidamente.

Una vez más, debo admitir que siempre he preferido que mis mariscales de campo históricos jueguen con un brazo mejor armado que el que posee Peyton. Dame el pase rápido rompe-dedos de Elway y su actitud de atleta presumido, o el fuego milagroso de Staubach, las bombas arrogantes de Marino o Favre lanzando un pase de touchdown con cada onza de su emocionante ser.

De inicio, Peyton jugó mariscal de campo profesional como si fuese un híper maestro de ajedrez. Creó un juego por encima del lodo y la sangre, un ejercicio mental en el cual podía jugar con atletas superiores. Su fuerza de brazo era promedio, pero su toma de decisiones y liberación tenían la velocidad de la luz, y su precisión era letal.

Peyton hizo ver la posición de mariscal de campo tan fácil como manejar un Buick. Rara vez necesitaba su casco y hombreras. Hoy, se muestra mucho como el vecino que lanza el balón con sus hijos en el patio.

Año con año en Indianapolis, Peyton acumuló victorias de temporada regular. Aun así, pese a todas las armas en sus dedos --Marvin Harrison durante 11 temporadas, Reggie Wayne por 10, Dallas Clark por ocho, Edgerrin James por siete-- esos equipos fracasaban muy seguido en el escenario de playoffs contra equipos más físicos que podían devolver el juego al fútbol americano.

Finalmente, Peyton cumplió en su 9° temporada, venciendo a los Bears por 29-17 en la lluvia del Super Bowl XLI. El equipo de Peyton era favorito por siete puntos. Grado de dificultad: cuatro.

Pero concédanle esto a Peyton: el verdadero Super Bowl esa temporada fue la Final de Conferencia en Indy, en la cual los Colts remontaron una desventaja de 21-6 ante New England para ganar 38-34. Peyton lanzó para 349 tardas, con un pase de touchdown y una intercepción.

Por ahora, ese se mantiene como el mayor logro de postemporada para él.

Los Colts de Manning perdieron el Super Bowl XLIV ante los New Orleans Saints de Drew Brees por 31-17 (tras vencer a los New York Jets de Mark Sanchez por 30-17 en Indy en la Final de la AFC). Los Colts eran favoritos por cinco puntos sobre un equipo de New Orleans que tenía la ofensiva N° 1 pero apenas la defensiva N° 25. Grado de dificultad: cinco.

Momento más recordado: los Colts se dirigían al empate cuando, con 3:24 en el reloj, el pase de Peyton con dirección a Wayne fue interceptado por Tracy Porter y devuelto 74 yardas hasta las diagonales para romper el partido. Salón de la... Culpa?

La temporada pasada, su primera en Denver, Peyton hizo lo que Peyton suele hacer: entregar la 1° siembra de la AFC con una temporada de 13-3. Y Peyton hizo su parte para construir una ventaja de 35-28 sobre el eventual campeón del Super Bowl, Baltimore Ravens. Pero, con 31 segundos por jugar, un pase Ave María de Joe Flacco viajó 70 yardas hasta touchdown y forzó el tiempo extra.

Y en el segundo tiempo extra, el mejor mariscal de campo en la historia de la temporada regular, tomó una decisión sorpresiva, lanzando un pase muerto a través de su cuerpo hasta la fortaleza defensiva. Esa intercepción perfiló el gol de campo ganador de Baltimore. Eso no huele exactamente a grandeza.

Recuerden: Montana se fue 4-4 en Super Bowls y (yo pienso) merecía los cuatro reconocimientos al Jugador Más Valioso. Jerry Rice (11 atrapadas para 215 yardas) fue el JMV del XXIII aunque Montana lanzó para 357 yardas, incluyendo un pase de anotación de 10 yardas con 34 segundos en el reloj.

Así que, ¿qué tanto ha reconstruido Peyton su legado en esta postemporada? Sin duda que la presión era tan alta como las Rocallosas cuando entregó otra temporada de 13-3 y la siembra N° 1 de la AFC, con la mejor temporada estadística en la historia. Contra su rival divisional de San Diego desfavorecido por 7.5 puntos, Peyton salvó el juego con un pase en 3° y 17 desde su propia yarda 20, un envío de 21 yardas a Julius Thomas luego que los Chargers perdieron la cobertura.

Un dato frío y duro: cuando los Patriots perdieron a su Richard Sherman --Aqib Talib-- con cuatro jugadas de iniciado el segundo cuarto en lo que Bill Belichick calificó como un golpe bajo de Wes Welker, Peyton tenía que ganar, y lo hizo por 26-16.

No sólo se fue sin capturas como local, sino que Peyton fue tocado una sola vez en cada partido. Seattle es el 8° mejor en capturas.

En su temporada récord, Peyton enfrentó únicamente cuatro defensivas en la mitad superior de la liga; la más alta siendo los Houston Texans en séptimo lugar. Ahora viene la defensiva de Seattle, lista para fijar el argumento que merece un respeto generalizado.

Panorama. A sus 37 años, Peyton no ha recibido el crédito merecido por superar cuatro cirugías de cuello y no ser capaz de lanzar el balón ni 10 yardas. Vaya segundo acto. Y, aficionados Colts, no he soltado mi postura que su equipo se equivocó al dejar ir a Peyton por la puerta trasera en favor de Andrew Luck. Peyton sigue colocando a su equipo en posiciones clave para alcanzar el Super Bowl.

Ahora, el equipo de Sherman ha caído del paraíso de Super Bowl hacia el sendero de Peyton. Ahora, a una semana del domingo, se podría sentir como si Manning ganara dos o tres Super Bowls en una noche. Estaré apoyándolo.