El caso contra Miguel Tejada parece ser un caso claro donde se rompieron las reglas. El jugador, que ya fue convicto por perjurio, y quien tuvo un papel estelar en el Reporte Mitchell falló dos pruebas de anfetaminas esta temporada. Entren en la ecuación una prueba fallida anterior, y la matemática de las pruebas antidopaje da como resultado una suspensión de 105 juegos.
Simple. Excepto que no es así.
Esta es una suspensión asombrosa por algo que no involucre esteroides, que solo es superada por el castigo de 211 juegos que se le dio a Alex Rodríguez por sus conexiones con Biogenesis, la ahora difunta clínica del Sur de la Florida que sigue añadiendo capítulos a su novela.
Tejada no está en el mismo barco que A-Rod, o los otros 13 peloteros que aceptaron suspensiones de al menos 50 juegos por sus vínculos con la clínica. Tecnicamente, él está siendo acusado de utilizar anferaminas. Pero de acuerdo con lo que se ha dicho, eso no es totalmente cierto. Él está siendo castigado por el uso de la droga Adderall, un medicamento contra el déficit de atención que uno de cada 10 jugadores utiliza de forma legal.
Miguel Tejada
#24 2B
Reales de Kansas City
ESTADÍSTICAS 2013
- GM53
HR3
RBI20
R15
OBP.317
- AVG.288
Adderall es algo tan rutinario en el béisbol, que cuando Jonathan Gray, el tercer seleccionado en el sorteo de este año, falló una prueba por su uso antes del sorteo en junio, todo el mundo se encogió de hombros. "No creo que eso vaya a afectarle demasiado", dijo un director de escuchas a MLB.com. "Hay muchos tipos en las Grandes Ligas que tienen una receta para usarla".
Para ser precisos, 116 jugadores recibieron exenciones para el uso terapéutico de la droga la temporada pasada. Tejada fue uno de ellos.
De acuerdo con Tejada, su exención estuvo vigente hasta el 15 de abril, momento en que se le olvidó llenar los papeles para renovar el permiso. Cuando falló una prueba a principios de temporada, la unión de peloteros solicitó una extensión, logrando aparentemente detener la suspensión de 25 juegos que se supone entrara en efecto porque ya tenía en su historial una violación previa a la política antidopaje del béisbol.
Lo que sucedió luego de eso es algo turbio. En algún punto, MLB rehusó darle el permiso que pedía. Cuando falló la segunda prueba a principiuos de este mes, la liga la consider como una tercera violación y le impuso el castigo de 105 juegos.
Pero, ¿por qué ser tan duros con este tipo ahora, seis años después de que fuera mencionado en el Reporte Mitchell y cinco años después de que dijera que MLB le había dado permiso para utilizar la droga?
Él tiene 39 años, y el final de su carrera está cerca, ya que se encuentra en la lista de lesionados. De los 116 jugadores, ¿por qué le quitan las medicinas al abuelo de todos?
"Algunos chicos logran curarse de la ADD, pero no lo puedes lograr cuando tienes entre 37 y 39 años", dijo Howard Jacobs, un abogado de defensa de Los Ángeles quien ha representado a varios atletas quye han dado positivo al uso de Adderall.
El tratamiento de Tejada es especialmente curioso a la luz del hecho de que MLB ha sido tan indulgente sobre las renovaciones de las exenciones de Adderall. Desde el 2009, la vasta mayoría de los permisos otorgados fueron renovaciones de temporadas anteriores. (En 2011 y 2012, solo el 20 por ciento de las solicitudes de jugadores que están en los rosters de 40 jugadores fueron solicitudes de primera vez.)
Así que vuelvo y pregunto, ¿por qué hacerle esto ahora?
Esta semana, Pedro Gómez de ESPN reportó que Tejada había sido "implicado" en la pesquisa de MLB sobre Biogenesis. No está claro cuando él llegó a la atención de la liga. Pero eventualmente, los investigadores de MLB concluyeron que la evidencia contra él no era tan fuerte como la de los 14 jugadores suspendidos. La liga emitió un comunicado esta semana diciendo que "no se había encontrado violación" de su política anti dopaje.
¿Será posible que esos alegados vínculos con Biogenesis hayan jugado un rol en la decisión de no renovarle el permiso de exención a Tejada?
No tengo nada en concreto para afirmar algo así. No tengo documentos. No tengo una fuente que me esté susurrando al oído. El hecho de que ambos eventos hayan ocurrido cerca podría ser completamente una coincidencia.
Sin embargo, la prevalencia del Adderall en los deportes levanta una preocupación perturbante para mí: Mientras más jugadores la utilizan, más ligas tienen un palancaje sobre ellos.
Tantos peloteros se han convertido en dependientes (¿adictos?) a la Adderall que sus exenciones se han convertido en historiales. Luego que se anunciara su suspensión, Tejada le dijo a Enrique Rojas de ESPNdeportes, "Yo sabía que estaba en riesgo de romper las reglas, pero al mismo tiempo, no podía dejar de utilizar la medicina porque sufro de ADD [Desorden de Déficit de Atención]. No es un vicio, es una enfermedad".
Debido a que es la liga la que emite esas exenciones, ¿no es demasiado parecido a una conspiración el pensar que esa relación podría utilizarse mal?
¿Es muy descabellado pensar que un jugador sepa que su exención es cancelada de repente si se porta mal, o, digamos, se involucre con una clínica del Sur de la Florida, pensando que ha hecho las cosas tan bien que no van a aparecer pruebas en su contra?
OK, sí, quizás lo es. Pero todo sobre este caso de Biogenesis huele a conspiración. La gente ha estado persiguiendo en autopistas, robando records, prometiendo cantidades de seis cifras o más por documentos calientes. Quizás Tejada sea solo un tipo sin suerte. O quizás haya un mensaje oculto a los jugadores en este caso:
Puedes usar tus medicinas si te portas bien. Pero si haces las cosas mal, vas a ver lo fácil que te las podemos quitar.
No estoy diciendo que las ligas les guste tener a jugadores que usen Adderall. Pero de nuevo, es una receta poderosa que les permitiría tenerlos jugando bajo sus reglas.
