NAPIER (Enviado especial)-- Atrás de las super estrellas de los All Blacks hay mucha gente que trabaja y ayuda para que este seleccionado siga siendo el mejor del mundo. Uno de ellos es un argentino. Angelo Nebbioli, un futbolero de raza del barrio de Flores, emigró a Nueva Zelanda en 2003 tras la crisis económica vivida, aunque también atraído por el amor de una mujer. Desde hace un tiempo, es el masajista terapeuta de los Crusaders y de los hombres de negro cuando están en Christchurch, hoy su lugar.
Nebbioli trabaja en el gimnasio de los hermanos Franks, ambos con presente en el seleccionado neozelandés. Antes fue pintor, estuvo en una carpintería y en una empresa encargada de la recolección de basura. Hasta que decidió estudiar y se metió en una carrera de dos años, a tiempo full time, que era "masajista terapeuta". Todo empezó en su casa donde atendía varios jugadores de los Crusaders, luego en una clínica y ahora tiene su propio consultorio en el emprendimiento de los Franks.
Hace cuatro temporadas que está con la franquicia de Christchurch y también con su equipo en la ITM. Además, con cada conjunto del Super Rugby que visita su ciudad.
- ¿Cómo es la experiencia de trabajar en los Crusaders y los All Blacks?
- El sueño del pibe. De ir a la cancha y verlos por televisión a Richie McCaw, Kieran Read y compañía a pasar a trabajar con ellos, fue el sueño hecho realidad. Los Crusaders y Canterbury son los equipos de la gente. Donde toda la ciudad está apoyándolos. Son muy queridos. Todas las semanas tienen que hacer promociones, ejemplo ir a escuelas, hablar con los chicos, visitar hospitales, hacer tareas comunitarias, recaudar fondos para alguna causa. En fin, tratar de promover el rugby y demostrar que están cerca de la gente. El propio entrenador, Todd Blackadder, nos dijo que somos parte del equipo. Y con los All Blacks, me temblaban las piernas cuando llegué al hotel donde se hospedaban. Es otro nivel, si bien hacemos el mismo trabajo. Es una experiencia distinta. El nivel de profesionalismo y organización es superlativo.
- ¿Cómo son las "estrellas" de los All Blacks como personas?
- Son pibes normales, humildes. Te los encontrás en el super, en el correo, en cualquier lado. Te hablan con total normalidad, no como si ellos fuesen dioses y vos fueras un simple mortal. Una anécdota que me llamó la atención fue después del Mundial del 2011 que Dan Carter vuelve a los entrenamientos con los Crusaders, me tocaba hacerle masajes. Era la primera vez que lo veía. El tipo me empezó a contar su luna de miel, que fue a Argentina y por dónde había viajado. La verdad, increíble.
- ¿Y Richie McCaw?
- Es una personalidad más importante que el Primer Ministro y el flaco te habla de igual a igual, contándome sobre su hobbie que es volar en ultraliviano y sus historias. Los tipos confían mucho en la gente que trabaja con ellos. Si estás ahí, es por algo.
- ¿Siempre estuviste ligado al rugby?
- Yo era futbolero, como la mayoría en Argentina. Si bien me crié en DAOM, mi pasatiempo en mi juventud era el vóley. Pero al llegar a Nueva Zelanda, desde la primera vez que vi jugar a los All Blacks me enamoré del rugby y su folclore.
