LOS ÁNGELES -- Imagina a un deportista de élite cualquiera de 35 años de edad que todavía no ha reaparecido tras una rotura en el tendón de Aquiles. Visualiza su retorno y analiza todas las variables que pueden girar en torno a su regreso. Nivel de juego, intensidad, temores a partirse de nuevo, edad, ritmo, obsolescencia...
Las dudas sobre si ese deportista volvería a ser el de antes planearían sin remedio y cualquier organización, ya sea de fútbol, tenis, básquetbol, fútbol americano u otra disciplina, se pensarían dos veces el renovarle, el invertir millones de dólares para darle una oportunidad de retirada digna. Valorarían las variables y se convertirían en esa empresa egoísta que mira por sus propios intereses.
En un 97.7 por ciento de las veces, eso que imaginas adelantaría la retirada de ese deportista o le haría bajar escaños ostensiblemente en su status. Una cuestión meramente corporativa: relación entre productividad y salario.
Ahora visualiza a Kobe Bryant, esa excepción que rompe la regla. Ese jugador con unas ansias enormes por regresar después de siete meses en el dique seco para optar a su sexto anillo de la NBA e igualar a Michael Jordan en campeonatos logrados. El intocable, el niño bonito de la liga por irrebatibles méritos propios que, sobre el papel y con su rúbrica, ha hecho valer su interés personal sobre el del equipo de sus amores, ése en el que lleva 18 temporadas y en el que alcanzará las 20 para superar a John Stockton (que defendió a Utah Jazz durante 18 años) para ser el jugador franquicia que más años pasó en el mismo equipo.
Bienvenidos a Hollywood, la tierra donde a veces la coherencia pierde su significado y donde los billetes tiñen de verde el corazón.
La Mamba Negra y Los Angeles Lakers llegaron a un acuerdo para que Kobe sea jugador de la franquicia hasta 2016. Para ello, el eterno lagunero bajó su salario: en dos años, recibirá 48.5 millones de dólares según fuentes consultadas por la periodista de ESPN, Ramona Shelburne. Eso significa que recibirá 23.5 millones de dólares en la temporada 2014/15 y 25 millones en la 2015/16, lo que le siguen manteniendo como el jugador mejor pagado de la liga.
En teoría, su sueldo podría haber ascendido un cinco por ciento el año que viene, es decir a 32 millones de dólares, así que, sí, existe un sacrificio salarial, ¿pero es suficiente para ayudar al equipo de sus amores a llegar a la cima?
La confianza ciega que los Lakers han mostrado en Kobe es innegable. La firma del contrato llegó antes de comprobar cómo regresará el jugador cuando esté recuperado de su lesión y condiciona las dos próximas campañas de la franquicia. El año que viene, contarán con un tope salarial de 62.9 millones de dólares de los que un 37.3 por ciento irá destinado a Kobe. Eso deja un total de 39.4 millones para repartir entre el resto de una plantilla que espera contar con un peso pesado del nivel y un salario menor pero similar al de Kobe. ¿LeBron James? Carmelo Anthony? Soñar es gratis.
La sensación que queda de esta tempranera extensión es que Kobe podría haberse sacrificado en aras a construir un plantel más competitivo.
Nadie duda del compromiso de Kobe, de su ética profesional, de los números que persiguen a este jugador de básquetbol con mayúsculas que en su decimoséptima temporada logró 27.3 puntos por cita superando a otros veteranos ilustres que llegaron a los 17 años en la NBA como Kareem Abdul-Jabbar (23.4 en la campaña 1985/86) o Karl Malone (22.4 en la 2001/02). De su capacidad anotadora (se encuentra a 676 puntos para superar a Jordan entre los máximos anotadores de la historia: Kobe, 31,617; Jordan, 32,292). Del legado que dejará, de su carácter y ansias ganadoras. Nadie duda del Kobe profesional.
Pero todos estos atributos y estadísticas se podrían haber visto mejorados con una mayor bajada salarial del buque insignia de los laguneros. Un sacrificio mayor que hubiera brindado un guiño a una franquicia en construcción. No olvidemos que para la temporada que viene hay tres jugadores en plantilla: Steve Nash (contrato garantizado de 9.7 millones de dólares en 2014/15), Nick Young (opción de jugador por 1.2 millones de dólares), Robert Sacre (garantizado con 915,000 dólares), Ellias Harris (no garantizado de 816,000 dólares). Pau Gasol cumple contrato este año y nada se sabe de su extensión.
Nash vive un calvario debido a diversas lesiones, Sacre tan solo ha participado 18 minutos en tres apariciones de los 14 juegos de los Lakers este año, y Harris 11 en dos apariciones. La renovación es imperativa y Kobe podría haber ayudado más. Por si a alguien se le ha olvidado, la Mamba embolsa aproximadamente 32 millones de dólares por sus compromisos publicitarios lejos de las canchas.
La confianza ha cegado a Los Angeles Lakers en la renovación a su jugador emblemático. Sí, es una buena noticia verle vestir de púrpura y oro hasta el final de su carrera, pero... ¿a qué precio?
