La Primera A de Pueyrredón se encuentra jugando el Torneo Metropolitano D1. En 2025 finalizaron en la 5ta posición, muy cerca de lograr lo que todo equipo quiere -el ascenso-, pero por cosas de la vida no se pudo concretar. Candela Orlando es la capitana de este equipo que tiene un sueño intacto y que sabe que todas unidas se pueden lograr grandes cosas.
“Estoy en Puey hace tres años, y desde que llegué acá que lo siento como mi casa. Todo el club nos recibió con los brazos abiertos, a mí, a mis hermanas y a otra amiga que se vino con nosotras, así que muy contentas con toda la institución y con las chicas que literalmente se transformaron en nuestras mejores amigas”, dijo la capitana. En el partido contra San Marcos se podía escuchar a su familia gritándole desde afuera, alentándola sin parar, y si bien no lograron sumar, lo están haciendo desde otro lado: el humano.
Llevar la cinta no es algo que se lo toma con ligereza. Sabe el peso y la responsabilidad que conlleva, pero lo hace con gusto, ya que todo es más fácil con amigas al lado. Adaptándose hace un año a un cuerpo técnico nuevo, con sus propias ideas y conceptos de juego, el plantel de Pueyrredón hace todo lo posible para cada sábado quedarse con los tres puntos. “Creo que todo el equipo está en la misma armonía, todas sabemos que podemos, que depende de nosotras, entonces todas mantenemos la templanza, que es una palabra que surgió recientemente en el grupo”, comentó.
El viernes anterior al partido con San Marcos se juntaron a concentrar y hacer una dinámica de grupo: Tenían que encontrar algún ser que las represente. El grupo rebelde de las bautizadas dijo “La chispa es una sola” y quedó. Este equipo quiere ir por todo en este 2026, y saben que las únicas que pueden lograrlo son ellas, y que tienen que estar más unidas que nunca para que eso suceda.
