Tite otorga nueva identidad a la selección de Brasil

SOCHI, Rusia – Equilibrio.

Esa es, sin duda, la palabra más utilizada por Tite en sus entrevistas. El técnico ha promovido una revolución dentro de la selección de Brasil, que juega como equipo europeo contando con talento brasileño.

Hasta ahora, Brasil ha tenido 25 encuentros bajo la tutela de Tite, en los cuales apenas ha sufrido una derrota, aparte de encajar la mísera cifra de seis goles en contra. En el presente Mundial, los verdeamarelos han disputado cuatro partidos, con solo un tanto en contra y siete a favor. Hay mucho más que destacar en Brasil aparte de sus estrellas Neymar y Philippe Coutinho: la defensiva llama la atención y el portero Alisson apenas ha permitido cuatro tantos en contra. Esta cifra impresionante nos ayuda a entender quién es Tite.

Nacido en Caxias do Sul, en el estado de Rio Grande do Sul hace 57 años, Adenor Leonardo Bachi forma parte de la escuela gaucha de técnicos. En su estado natal, se juega el fútbol de forma más agresiva y física, y su campeonato estatal es considerado como uno de los más difíciles y equilibrados de Brasil. Allí se comenzó a formar su perfil profesional.

El joven Adenor también fue jugador de fútbol. Demostró con el Caxias talento como mediocampista defensivo y se hizo profesional en 1978. Jugó con el Esportivo, también en Rio Grande do Sul y en 1995 firmó con el Portuguesa. También militó con el equipo de la comunidad portuguesa en Sao Paulo y fichó con el Guaraní al año siguiente. Tite formó parte del equipo que quedó subcampeón del Campeonato Brasileño en 1986. Tras sufrir lesiones en sus rodillas, terminó su carrera de forma prematura a los 28 años. Por otra parte, sus problemas médicos aceleraron su proceso de transformación como entrenador.

Tite trabajó en varios clubes de Rio Grande do Sul durante una década hasta su regreso a un viejo conocido, el Caxias. Se hizo campeón estatal en 2000 venciendo a Ronaldinho Gaúcho y al Gremio en el partido final. Ganar ese título incrementó su proyección y fue luego fichado por… el Gremio. Fue en este club donde comenzó su vuelo para convertirse en nombre importante. En 2001, fue campeón de la Copa do Brasil y ganó mucho más que un mero título: alcanzó estatus de entrenador de élite en Brasil.

En su carrera, Tite se alzó con muchos trofeos, incluyendo uno con el archienemigo del Gremio, el Internacional: la Copa Sudamericana de 2009. Con el Corinthians, la vida de Tite cambió de forma definitiva. Trabajó en varias ocasiones con el club más popular de Sao Paulo y se convirtió en el técnico más importante en la historia de la oncena. Fue dos veces campeón en Brasil (2011 y 2015) y llevó al Corinthians a imponerse en su primera Copa Libertadores y luego a participar en el Mundial de Clubes de 2012. Todas sus victorias fueron impregnadas del mismo espíritu: equilibrio táctico con solidez defensiva por encima de todo.

Tras el vergonzoso 7-1 sufrido por Brasil a manos de Alemania en las semifinales del Mundial de 2014, Tite se sentía seguro de su futura contratación como seleccionador nacional. Se encontraba disfrutando de un año sabático, viajando por el mundo para estudiar de fútbol. La Confederación Brasileña de Fútbol decidieron viajar al pasado y seleccionar a Dunga como nuevo comandante. El error fue reparado tras la vergonzosa participación canarinha en la Copa América de 2016, cuando Brasil fue eliminado en la primera fase. Finalmente, el técnico del Corinthians fue convocado para recuperar el prestigio de un equipo que corría, por primera vez, el riesgo de no jugar un Mundial.

El 1 de septiembre de 2016, cuando Brasil disputaba un partido de eliminatorias mundialistas de la CONMEBOL contra Ecuador, Tite comenzó su revolución. Convocó a varios jóvenes jugadores campeones de los Juegos Olímpicos de Rio 2016 a la selección de mayores, comenzó a utilizar a Gabriel Jesús, colocó a sus principales jugadores a fin de que actuaran como lo hacen en sus clubes. Como por arte de magia, Tite convirtió a un grupo de futbolistas que daban vergüenza en los tiempos de Dunga en un equipo competitivo y victorioso. En su debut, con triunfo 3-0 sobre Ecuador en Quito, consiguió un resultado que mostró a los brasileños que era posible jugar bien sin tener que sufrir. Fue la primera victoria de los brasileños en la elevada capital ecuatoriana en 25 años.

Tite lloró tras la conclusión del partido. “En el primer partido contra Ecuador, lloré. Cuando llamé a mi esposa, lloré de alegría, de satisfacción, porque esa es nuestra característica emocional. Lloré de placer, de orgullo, por haber hecho un gran partido en un momento de tanta presión”, recordó recientemente el técnico.

Rosmari, o Rose a secas, es su esposa y consejera. En momentos difíciles, es ella quien escucha las confidencias de Adenor. Madre de Gabriele y Matheus, vio a su hijo dar sus primeros pasos en el mundo del fútbol. Estudió ciencias del ejercicio en Estados Unidos y jugó al fútbol en la universidad. Su padre decidió que él trabajara con el Corinthians como parte de su staff técnico y ahora Matheus es uno de los analistas de desempeño de la selección nacional brasileña.

Esa relación familiar se extendió con sus compañeros de club y ahora de selección. Cléber Xavier, principal entrenador asistente, ha trabajado con él durante 18 años. Apodado Clebinho, es el principal estratega de la selección y es gran conocedor de todos los futuros rivales del equipo. En las ruedas de prensa, cuando Tite necesita hablar sobre el próximo encuentro, es Cléber quien toma el micrófono y explica, con todo detalle, las características del próximo oponente, indicando quiénes son los mejores jugadores de esa oncena.

Cléver y Matheus no son los únicos provenientes del Corinthians que han seguido a Tite. El estratega convocó al dirigente Edu Gaspar, ex jugador del Arsenal y el Valencia, para ser gerente de selecciones; Fábio Mahseredjian, preparador físico, Fernando Lázaro, scout y analista de desempeño: Bruno Mazziotti, fisioterapeuta, entre otros profesionales, están al lado del técnico desde sus días en el Parque Sao Jorge, complejo del Corinthians en Sao Paulo, acompañándolos en su aventura con la selección.

Ahora, quienes creen que Tite es del gusto de todos en Brasil se equivocan. Muchos periodistas y aficionados le critican por la forma en la cual habla con la prensa, similar a la de un maestro. Su charla es calmada, lenta, con varios gestos y esto causa que varias personas consideren que sus respuestas no son sinceras sino el producto de ardua preparación para lidiar con los medios. Para explicar esto, se creó la palabra “Titebilidade”.

Luiz Felipe Scolari, campeón con Brasil del Mundial de 2002 y quien fuera técnico en el tristemente célebre 7-1, es uno de sus mayores críticos. “Felipão” descubrió a Tite y fue su primer entrenador en el Caxias, cuando éste era jugador activo. Scolari ha dicho que fue él quien “abrió las puertas” al joven técnico al inicio de su carrera. De hecho, el apodo “Tite” emergió gracias a Scolari, quien llegó a confundir al joven Ade con un amigo llamado “Titi”.

En una biografía publicada en 2016, Miro, hermano de Adenor, afirmó que la relación entre ambos técnicos llegó a su fin cuando el Palmeiras, comandado por Scolari, presuntamente perdió un encuentro para así afectar al Corinthians, equipo de Tite. Posteriormente, en un partido entre ambos clubes, los entrenadores discutieron a un lado de la cancha en una escena que se hizo muy famosa en Brasil. Tite fue captado por las cámaras de televisión gesticulando a Felipão indicando que él “Fala muito”, que hablaba mucho, que coloquialmente se utiliza en Brasil para indicar que alguien se queja demasiado.

Desde que Tite fuera contratado como seleccionador de Brasil, ha consultado a todos los ex entrenadores de la canarinha en busca de consejos y opiniones sobre los malos momentos del club. Felipão declinó responder su llamado.

Entre 2014 y 2018, luego de los tiempos de Scolari y Dunga, ha habido una gran revolución en Brasil. No se ha producido una innovación táctica que haya estremecido al mundo, tal como lo hizo Hungría en 1954 u Holanda 20 años después, o España en 2010 con el “tiki-taka”. No hay un fútbol vistoso y brillante como el “jogo bonito” de Brasil en 1970 y 1982. Y no hay otro lado de la moneda, como fue el caso de Italia en 2006. Solo hay, sin más, una muestra de fundamentos del fútbol, un gran trabajo. Y los brasileños no están acostumbrados a ver eso.

En marzo de 2017, un instituto de investigación publicó una encuesta en la cual 15% de los brasileños consultados dijeron que votarían por Tite para presidente. El técnico, con su tradicional “Titebilidade”, dio otra lección: “Es un chiste con algo muy serio, con lo cual no tengo la mínima idea de cómo burlarme de ello, porque es una responsabilidad muy grande. Les pido a todos que no sigan jugando con eso. No hablo con falsa modestia. No hay espacio para ello, es una cosa muy seria y de gran responsabilidad”.

El próximo viernes, sin embargo, Tite será el líder de todos los brasileños, cuando comande a su selección en Kazán al enfrentarse a Bélgica en los cuartos de final de la Copa del Mundo.