El Piojo es la moda. ¿Mañana quién?

MÉXICO -- Es cíclico. Medios de comunicación y afición ya piden la cabeza de Juan Carlos Osorio. Sí, el técnico que sumó 16 puntos en la fase de grupos previo al Hexagonal rumbo a Rusia 2018. No nos gustó. No pasa por un análisis futbolístico serio, sucede porque en la cancha el equipo no gusta, no contagia, no tiene alma. ¿Necesitamos un entrenador que esté mentando madres para motivar a los jugadores a dar lo máximo? ¿Dónde está el profesionalismo de los futbolistas?

Vamos por el camino equivocado. Otra vez. Creemos tener una Selección de alto nivel y ¿qué creen?, regularmente decepciona, con actuaciones regularmente pobres que nos vuelven a la realidad. Creemos que por tener a seleccionados en Europa, México está obligado a pisar a sus adversarios del área que, con humildad y trabajo en equipo, le pintan la cara al Tri en su propio estadio.

¿Hacia dónde vamos? ¿Qué queremos? ¿El Piojo nos va a llevar al nivel al que tanto buscamos? Herrera es el estratega del momento. El tipo de moda. El técnico que tiene a Xolos en la primera posición. Un estratega que no se duda de su capacidad dentro del área técnica, pero sí fuera de la misma, para controlar todo un entorno. Chequen sus declaraciones contra árbitros que lo ‘afectan’. Genio y figura hasta la sepultura, dice la sabiduría popular.

Somos tan arrogantes que muy pocos le dan crédito a un equipo hondureño que vino a la contra. Buscar el mínimo error de México para hacer transiciones que terminaran en la red, pero la soberbia de nuestro futbol es tanta que los hacemos a un lado y pensamos que México debió meterle siete para tratar de curar la cicatriz que aún sangra por lo sucedido en la Copa América Centenario. No queremos saber quién no la hizo, sino quién no la pague.

Erramos el camino nuevamente. La salida de Osorio no va a solucionar nada. Solamente cubrir la saciedad de la sociedad por ver correr ´sangre´. Como en el circo Romano, echar el dedo hacia abajo para que le corten la cabeza al estratega en turno y exclamar un grito ensordecedor de júbilo, porque se hizo que quisimos. ¡Basta! Los intereses mezquinos, la nula nobleza de espíritu de varios sectores del futbol obligan a repetir la historia llena de fracasos, fracasos y más fracasos.

Desde ahora escucho gente poner listones al siguiente Hexagonal. Si Osorio no gana, ¡fuera! Contamina a una afición que dadas tantas decepciones no sabe a qué sombra cobijarse. Entonces cuando comience la última etapa hacia el Mundial, jugadores y cuerpo técnico llegarán en extrema presión para sacar resultados, como sea, no como quisiéramos ver a la Selección Nacional.

Carlos Vela y Giovani dos Santos

Carlos Vela entendió que con él y sin él, México seguirá adelante. Qué bueno que ha decidido unirse a la causa mexicana. Ojalá se meta en un papel de profesional al ciento por ciento. Calidad la tiene de sobra. Es momento de poner los pies en la tierra y mostrar la calidad que posee en sus piernas. Sin duda, su arrepentimiento por no querer integrar al conjunto nacional cae bien a un grupo que no necesita mucha calidad, porque sobra, sino temple personalidad en el campo.

En el caso de Giovani dos Santos ojalá y también haya entendido la lección. Su compañero ya alzó la mano desde Europa. Quizá sería bueno renunciar a la soberbia y aceptar su interés por volver a un representativo que lucha con todo y contra todos. Estoy seguro que ambos serían bienvenidos al combinado tricolor. Se necesita gente que sume y no reste y en México, estamos acostumbrados a sabotear y no a impulsar. Somos mezquinos. Con mucha putrefacción en el alma.