El viaje de Luis Díaz con Colombia: de la Copa América indígena al Mundial 2026, el más grande de la historia

A los 17 años, fue un hincha afortunado. Disfrutó del regreso de Colombia a la Copa del Mundo con una de las mejores generaciones de futbolistas. La alegría de juego de ese equipo dirigido por José Pékerman en Brasil 2014 reforzó su identificación por esa camiseta que definió una nueva era de la Selección. A la técnica de la pelota le agregó convicción. La misma que muestra ahora, como referente de la selección rumbo al Mundial 2026.

Con James Rodríguez, David Ospina, Mario Yepes, Abel Aguilar, sedujo, contagió, inspiró. Abrazó al país y fortaleció un arraigo casi condenado a la indiferencia por tres eliminaciones consecutivas. Ese quinto puesto movilizó aún más los deseos de Luis Díaz por elevar ese respeto.

El primer acercamiento a una representación nacional lo tuvo un año después. Fue convocado por el técnico Carlos "El Pibe" Valderrama a la Primera Selección Colombia Indígena de Fútbol para disputar la Copa América de Pueblos Indígenas de Chile. "Tenemos un combo bueno, hemos visto gente con mucha calidad", advirtió el DT.

Lo confirmó el guajiro, determinante para el paso a la final del torneo. La ONIC (Organización Nacional Indígena de Colombia) reseñó en un breve párrafo su desempeño en la crónica de una victoria ante Bolivia.

"Comenzando el partido, a los 7 minutos, Luis Fernando Díaz Marulanda, joven wayúu y volante de la selección abrió el marcador con un gol de tiro libre", relató.

Ese plantel fue subcampeón y el extremo izquierdo que jugó con el número ocho encontró su lugar en el mundo. Ciudadano ilustre de la pelota para siempre.

Una foto con James, el ídolo de Luis Díaz

Entre las 581 publicaciones de su cuenta de Instagram de 8,3 millones de seguidores hay una en modo #TBT que multiplicó los likes. La posteó el 19 de noviembre 2023, días después de su doblete en la primera victoria a Brasil por las Eliminatorias.

En la foto, Luis Díaz aparece abrazado por James en 2016 durante uno de los entrenamientos habituales de la Selección con los juveniles de Junior en el estadio Metropolitano de Barranquilla. "Soñar es gratis, trabajen con esfuerzo, coraje, perseverancia y mucha dedicación para lograr todo lo que se propongan. Todo es posible. El 10 y el 7. Vamos Colombia", es el texto que la acompaña.

La postal todavía conmueve porque ratifica que se vale creer. El capitán sigue siendo su ídolo. Su admiración está intacta, pero el mensaje es muy potente. Se esforzó, tuvo coraje, perseveró y con su dedicación se ganó el respeto del 10. De los colombianos. De otros cracks. Fue campeón en donde jugó. Con Junior, Porto, Liverpool y Bayern Munich.

Luis Díaz, auténtica pureza de potrero colombiano

Tiene las formas vintage de la posición. Velocidad, dominio del mano a mano, picardía, explosión. Impredecible con el balón para salir con diagonal al medio o seguir por la banda. Un puntero o wing de los de antes. Esa definición clásica de potrero puro la complementó con pizarrón duro. Ganó oficio táctico en la Premier y lo perfeccionó en el fútbol alemán.

Ir y volver en la cancha hace parte de su naturalidad. Los números de Luis Díaz en el título de Bayern Munich ratifican esa evolución de su juego: 35 recuperaciones, 14 intercepciones, 132 duelos ganados. Disciplina para sostener una idea colectiva en la élite.

"Lucho tiene una especie de 'creatividad caótica'. Durante el caos, con él puede pasar cualquier cosa. Yo, como defensor, siempre encontré complicado jugar ante este tipo de futbolistas simplemente porque a veces no sabes si tiene o no la pelota bajo control", describió su técnico Vincent Kompany.

Además, subió sus registros ofensivos. Firmó su mejor temporada de goles por liga en Europa con 15 y también en asistencias en 14.

"Lucho" es un atacante más completo. Sin embargo, en su esencia predomina esa vocación de gambeta. Es su máxima expresión de rebeldía.

Entre los Top del Mundial 2026

A su primer Mundial, Luis Díaz llega con el prestigio renovado por su primera temporada con Bayern en la Bundesliga, la Copa de Alemania y UEFA Champions League. En las competencias locales sus goles fueron premiados con títulos.

La Champions fue quizás más ingrata. Recompensó con medallas morales su desempeño frente a Real Madrid y el bicampeón PSG. A los españoles les hizo dos en los cuartos de final. A los franceses uno de colección en las semifinales. No alcanzó para ir por más. Sin embargo, puso a todos a opinar de sus condiciones, a reconocerlo entre los jugadores top, a valorar todo su fútbol. Se consolidó entre los mejores.

El Mundial 2026 espera mucho de él. Hay ilusión por su presente, sus ganas entusiasman.

"Se siente esas ganas de estar en el Mundial, de que llegue el primer partido. Los días pasan rápido y hay que estar tranquilo", señaló.

Sigue siendo un hincha afortunado. Jugará con sus ídolos. ¡Qué buen viaje "Lucho"!