MÉXICO -- Nunca proclamaron una invasión, pero los aficionados de Rayados aparecieron en el Estadio Azteca a la espera de un partido que promete y aún con toda la distancia dejaron en claro que la pasión regiomontana es efervescente.
Aunque la mayoría azulcrema era una obviedad, cientos de seguidores del Monterrey se mostraron frente al ancestral inmueble; en grupos numerosos y no tanto, convivieron con total normalidad entre las camisetas rivales, siempre ansiosos por el primer silbatazo.
De las taquillas emergieron con fluidez y del mismo modo posaron para la 'selfie'. El gigantesco estadio fue el fondo inevitable de quienes venían por vez primera, pero también para aquellos que predecían una victoria memorable que aún parecía lejana.
El dorsal de Dorlan Pabón apareció una y mil veces, pero ni la imagen del referente colombiano bastó para disipar el miedo cuando las distintas porras se acercaron a 'casa'; aún con total optimismo, la 'banda del crema' fue mayoría.
Hubieron parejas y grupos de cuatro, mientras que apenas podían contarse los Rayados solitarios. La 'Pandilla' fue discreta cuando tuvo que serlo y con total respeto se coló entre los accesos, que les sentían desfilar con creciente frecuencia.
Mohamed no se sentirá sólo en el hogar del que fue echado; esta noche le acompañan los aún fanáticos del 'Chupete' y todos los que posan de azul con blanco, como si la fiebre de los Rayados hubiera encontrado una nueva morada sobre el suelo 'chilango
