Cómo se desmoronó el ciclo de Mou en el United

El reinado de José Mourinho comenzó a desmoronarse en serio durante el verano, pero para entonces ya hacía mucho tiempo que se había instalado una sensación de temor y paranoia. Tal fue la sombra que echó sobre Manchester United, que la misma comenzó a afectar hasta las cuestiones más inocuas, e incluso muy ajenas al campo de juego.

Cuando un miembro de su staff inadvertidamente aceptó una cita a ciegas con una personalidad de los medios de comunicación, el encuentro rápidamente pasó del centro de Manchester a un pub rural de Cheshire por miedo a ser descubiertos y que Mourinho se enterara. Cuando el empleado de United se sentó, arrancó la conversación con: "Podrían despedirme por estar aquí".

No hubo segunda cita.

Al final, el nombramiento de Mourinho, que prometía rescatar a United de sus frustraciones post Fergie en mayo de 2016, se fue volviendo tan tóxico que Ed Woodward y los Glazer se vieron obligados a actuar.

La tensión por los pases
En mayo, Dwight Yorke dio una entrevista en la que sugirió que United habría ganado el título de la Premier League bajo la dirección de Pep Guardiola. Tras leer sus comentarios, Mourinho intentó que Yorke fuera separado de sus funciones como embajador de United. El club se negó.

Ese estuvo lejos de ser el único desacuerdo entre los dirigentes y el DT del club, y los enfrentamientos más duros tuvieron que ver con los pases.

Mourinho consideraba que su equipo había superado las expectativas con su segundo puesto la campaña pasada, e hizo hincapié en la importancia de invertir más durante el verano. Notificó a Woodward y al departamento de incorporaciones de las posiciones que necesitaban refuerzos, y los scouts, los analistas de video y los expertos en datos del club trabajaron para acotar la lista de candidatos. Pero durante las reuniones, generalmente vía Skype, Mourinho habría frustrado a otros miembros del personal al exigir jugadores que nunca había mencionado anteriormente.

Incluso en julio, después de haber gastado £50 millones en el mediocampista brasileño Fred, su lectura fue que sería una temporada "difícil". Y las cosas siguieron empeorando, ya que el club no conseguía fichar a un defensor central. Consternado por la suma que Leicester City pretendía por Harry Maguire, Mourinho cuestionó por qué ninguno de los 52 scouts de United se había dado cuenta de lo bien que había jugado en Hull el año anterior.

Pero las inversiones no fueron el único punto de conflicto. En un momento de la gira de pretemporada por Estados Unidos, Mourinho sacó a periodistas ingleses de una conferencia de prensa para explicarles por qué se pondría contento con la venta de Anthony Martial --quien había manifestado su perturbación por la llegada de Alexis Sánchez en enero-- pocos días después de que el club insistiera en privado que el francés no estaba a la venta.

A esta altura, Mourinho y los dirigentes ya no estaban en la misma página, y a los jugadores les resultaba cada vez más difícil escapar de la nube de negatividad.

United, por su parte, no tardó en asegurar que Mourinho había contado con su apoyo en el mercado de pases, con una inversión de £400m en 11 jugadores -- todos, según fuentes allegadas al club, elegidos por Mourinho. Mourinho, mientras tanto, siempre sostuvo que United nunca estuvo a la altura del apoyo "financiero y estratégico" a disposición de sus rivales de Liverpool y Manchester City.

Woodward se vio obligado a decirle a Mourinho que no se arriesgarían a fichar a Jerome Boateng de Bayern Munich debido a su historial de lesiones. Se señaló que los últimos dos jugadores que habían llegado a Old Trafford procedentes de Bayern, Owen Hargreaves y Bastian Schweinsteiger, no habían rendido. Cuando Mourinho comenzó a darse cuenta de que no iba a tener el defensor central que había pedido durante la ventana de pases, se lo oyó decir, mientras hablaba por teléfono en el lobby del hotel del equipo en Miami durante la gira de pretemporada por Estados Unidos: "Todo es una m-----".

Con esa oración sintetizó su humor durante toda la gira, que fue el principio de la picada.

Un empleado de "alto mantenimiento"
Mourinho estuvo a cargo del peor inicio de temporada de United en casi 30 años, pero no fueron sólo los resultados los que volvieron su posición insostenible al final, sino también su actitud hacia sus colegas y su equipo.

Ante la oportunidad de elogiar a Paul Pogba luego de que el francés ganara el Mundial en su primera conferencia de prensa en UCLA, el técnico de 55 años optó por decir que el mediocampista debe "comprender" por qué mejoró su nivel en Rusia. Cuando le preguntaron en la misma conferencia de prensa si creía que su equipo era capaz de competir por el título con Manchester City, se negó a responder.

Desde el primer momento de su ciclo en el club, siempre existió la sensación de que Mourinho no quería estar ahí. United supuestamente iba a ser el cargo de sus sueños, pero el entrenador relajado y carismático que tomó las riendas de Chelsea en 2004 no fue el hombre que llegó a Old Trafford en 2016.

En su primer encuentro con periodistas como DT de United, en una habitación de hotel en Shanghai, el jefe de prensa de United le dijo al grupo de 10 reporteros que no tenía mucho tiempo antes del entrenamiento.

"¿Terminamos?", dijo Mourinho mientras se levantaba para irse. No había hecho ninguna pregunta y todos pensaron que estaba bromeando. Pero no era así, y la risa dentro de la habitación pronto se tornó en una confusión generalizada. A Mourinho lo tuvieron que acompañar hasta su asiento nuevamente.

Un reportero de televisión tomó una postura diferente en su primera entrevista con el nuevo entrenador en el verano de 2016. Un miembro de su familia había hecho de su doble en una publicidad hacía poco tiempo y el periodista pensó que mencionar eso iba a poder romper el hielo. Pero no fue lo que sucedió, la historia ni siquiera hizo que Mourinho quitara la vista de su teléfono.

La entrevista fue corta y fría, al igual que la mayoría de sus apariciones delante de una cámara. En la charla con Sky Sports, incluso se sentó con el teléfono sobre la pierna para asegurarse de que la charla no se extendiera más allá de los 10 minutos acordados.

Mourinho ha sido una figura solitaria en Manchester e incluso se lo podía ver cenando solo en el restaurant del Lowry Hotel en Salford, su ciudad en los dos años y medio que estuvo. De modo que era de esperarse que su última aparición en el Lowry el martes por la tarde haya sido una comida en solitario con la compañía de su teléfono.

Desde un primer momento, Mourinho viajó regularmente a Londres para ver a su familia, pero siempre quiso dejar en claro que estaba comprometido con su trabajo. Durante su primera temporada se aseguró de que el periódico local, Manchester Evening News, publicara una historia que contaba que, si bien pasaba tiempo en la capital, no se había perdido una sola sesión de entrenamiento en Carrington.

Sin embargo, a pesar de su enojo, no pudo controlar todo lo que se publicó con respecto a su persona y el equipo.

Después de decidir dar una sorpresa con la selección de su equipo para el Derby contra Manchester City en diciembre de 2017 con la convocatoria de Romelu Lukaku, Marcus Rashford y Martial, se enfureció al enterarse de que se había filtrado el equipo en los medios sociales 24 horas antes del inicio del partido. United perdió por 2-1 y Mourinho quedó convencido de que una de las razones de la derrota había sido que Guardiola se había enterado de su plan. Mourinho exigió que se descubriera cómo se había filtrado la información, pero fue algo que nunca se supo con certeza.

Es más, hasta el reciente empate 2-2 con Chelsea en octubre, se siguió publicado su equipo en Twitter el día antes, algo que por lo general siguió enfureciendo a Mourinho.

Hubo unos cuantos buenos momentos con los jugadores, el staff y los fans – miró parte de un partido de la reserva con fanáticos discapacitados en septiembre, y en más de una oportunidad se lo pudo ver bromeando con los jugadores y con su ex asistente, Rui Faria – pero los miembros del club por lo general lo percibieron como una persona complicada, comentando en privado que era demasiado exigente.

De cara a la semifinal de la FA Cup contra Tottenham en abril, se negó a elegir entre dos opciones de hotel, el Wembley Hilton y The Landmark en Marylebone. Le habían dicho que los dos tenían pros y contras, y le explicaron los motivos. Se encogió de hombros, le dijo al staff que decidiera, pero en el Hilton no quedó contento porque su sala de reuniones favorita estaba ocupada por Microsoft.

Según algunas fuentes, United intentó complacer a Mourinho cada vez que pudo y terminó cancelando una serie de eventos de los sponsors antes de la final de la Europa League en Estocolmo ante su pedido, a pesar de haber gastado miles de libras para trasladar a ejecutivos importantes e invitados hasta Suecia.

Estas cuestiones no sólo se relacionaron con los miembros del staff. La disputa más comentada de Mourinho en United fue con Pogba, quien se quedó sin su banda de capitán en septiembre, pero en momentos diferentes durante su reinado el escuadrón se vio desconcertado por la manera en la que se manejó con Luke Shaw y Martial. El hecho de decir en una conferencia que Shaw había usado "su cuerpo con mi cerebro" después de una performance positiva en su primer partido en cuatro meses, ocasionó un particular estado de confusión con un vestuario para nada contento.

Mourinho no era la persona adecuada

Además de resultados decepcionantes, un récord pobre en el mercado de trasferencias y un estilo de fútbol que no logró cautivar a los seguidores, había una sensación generalizada de que Mourinho se creía más importante que el club y su mandato tenía que llegar a su fin. Para septiembre, y a pesar de hacer acordado una extensión de contrato con Mourinho en enero después de su coqueteo público con Paris Saint-Germain, el club se negó a ofrecer garantías certeras sobre su futuro.

Las especulaciones que vinculaban a Zinedine Zidane con Old Trafford – en gran parte generadas en España – quedaron en nada después de la derrota por 3-1 contra West Ham, pero las dudas en general con respecto a Mourinho comenzaron a tener más preguntas sin respuestas. Sin el respaldo concreto que Mourinho esperaba, su agente, Jorge Mendes, se vio obligado a intervenir con un extraño comunicado insistiendo en que todo estaba bien.

Llamó la atención que después del despido de Mourinho el martes por la mañana, fuentes cercanas al club dejaron en claro que tanto el entrenador interino como el próximo jefe permanente iban a ser personas que iban a poder unirse a los jugadores y reconectar con los seguidores del club.

Fuentes le dijeron a ESPN FC que los jugadores quedaron "sorprendidos" cuando Woodward les informó la decisión en Carrington el martes por la mañana, pero la sensación general fue de "alivio".