BARCELONA -- Gary Lineker, en agosto de 2016, presentó su programa de fútbol en la BBC en calzoncillos. Lo que en cualquier otro caso habría sido considerado de un mal gusto terrible en el suyo no hizo más que aumentar la enorme popularidad que goza en Inglaterra. Al ex futbolista no se le acudió otra cosa durante el invierno de aquella temporada que proclamar que si el Leicester (el equipo de su niñez) conquistaba la Premier League él presentaría un programa en ropa interior.
Tan seguro estaba él, y todo el mundo, que los foxes de Claudio Ranieri no aguantarían la presión en la recta final de la campaña, que lanzó aquella promesa… que acabó cumpliendo para disfrute de toda la Inglaterra futbolística. Pocos personajes como Lineker habrían recibido un beneplácito absoluto como el que gozó.
Y es que la figura de Lineker está rodeada de un aura especial en el mundo del fútbol. Ya sea en Inglaterra como en España, donde sus únicas tres temporadas como jugador del Barcelona le bastaron para granjearse la estima de la hinchada del Camp Nou y el respeto de las demás aficiones del país. Y eso que su último año, a las órdenes de Johan Cruyff, fue especialmente convulso.
Futbolista retirado en 1994, jugando sus dos últimas temporadas en activo con el Nagoya Grampus Eight de Japón, Gary Lineker se incorporó a la BBC un año después como comentarista futbolístico en la radio y más tarde se lanzó al estrellato en su papel de presentador del programa ‘Match of the Day’, además de presentar un programa de golf y hasta de hípica. Con el paso del tiempo su popularidad aumentó de manera exponencial, siendo hoy en día una de las personalidades con mayor seguimiento en Gran Bretaña y cuyas opiniones públicas tienen un amplio revuelo.
Estrella de la televisión, Lineker es igualmente una figura de primera magnitud en las redes sociales, con más de 7,5 millones de seguidores en su cuenta de twitter, donde sus opiniones o sentencias se alcanzan un impacto único en todo el mundo, mucho más allá de Inglaterra. Y es que es un personaje indiscutible.
Su consideración le acompaña desde su carrera futbolística, que comenzó en el Leicester, de donde es originario, durante la temporada 1978-79. Con los foxes, hasta 1986, disputó 206 partidos, destacándose como un consumado goleador de diferentes características al habitual ‘9’ británico. A la potencia habitual, Lineker anteponía frialdad, suavidad y brillantez y los goles con los que ayudó al equipo para ascender a Primera División en 1983 le abrieron las puertas de la selección inglesa, con la que debutó en 1984 para convertirse en indiscutible un año después.
Traspasado por un millón de dólares al Everton en 1985, su excelente papel en el Mundial de un año después, en México y proclamándose Bota de Oro, le valió su fichaje por el Barcelona, que pagó por él 3,5 millones de dólares. Su impacto en el Camp Nou fue inmediato, sumando 21 goles en su primera temporada, con un inolvidable hat-trick al Real Madrid, y convirtiéndose en ídolo para una hinchada que no le abandonó ni a pesar de su mala relación con Cruyff a la llegada del holandés al banquillo en 1988.
“Me colocaba de extremo. Nunca jugué en mi posición y fue obvio que jugué para él, pero nunca lo disfruté. Y eso que el sistema era perfecto para mí. Nunca me dio la oportunidad aunque le pedí un montón de veces que me dejase jugar en mi puesto” relató años después manteniendo el respeto pero sin ocultar la decepción que para él supuso trabajar con Cruyff.
Tanto que apenas duró en su plantilla un año, regresando en 1989, con una Recopa bajo el brazo, a Inglaterra para incorporarse al Tottenham, con el que recuperó la alegría del juego, siendo pieza vital de la Inglaterra que cayó en semifinales frente a Alemania.
En mayo de 1992 aceptó una oferta del Nagoya japonés, donde acabaría su carrera, recibiendo innumerables muestras de afecto y regresando a Inglaterra, donde lejos de apartarse del primer plano comenzó una carrera en los medios que le ha convertido en una celebridad.
