MADRID - En la semana del derbi madrileño en el Santiago Bernabéu ante el Atlético de Madrid, que siempre marca a corto plazo al equipo perdedor, el nuevo Real Madrid de Julen Lopetegui llega con un estigma que lo deja señalado en los duelos de altura que hasta la fecha ha jugado, incapaz de ganar ninguno.
Al nuevo Real Madrid, sin Zinedine Zidane al mando ni Cristiano Ronaldo como referente goleador, había que esperar a medirlo en grandes enfrentamientos. Su inicio liguero de calendario no daba la justa medida, recibiendo en el Santiago Bernabéu a rivales de otra Liga como Getafe (2-0) y Leganés (4-1), que ayudarían a ganar autoestima y asentar nuevos métodos, y con una salida que invitó al optimismo, Girona (1-4), por ser un estadio, Montilivi, donde el pasado curso se dejó la peor imagen que se recordaba de la exitosa 'era Zidane'.
El arranque de Lopetegui en el Real Madrid no fue como deseaba el nuevo técnico madridista. Condicionado por una pretemporada atípica tras Mundial, sin jugadores clave como Luka Modric y con otros lejos de su mejor tono físico, encaró la Supercopa de Europa y salió derrotado del primer enfrentamiento de altos vuelos.
Un Atlético de Madrid de Diego Simeone más rodado, con conceptos asentados de años, se benefició de dos errores puntuales defensivos para dar la vuelta a la cita de Tallin, pasando por encima del conjunto madridista en la prórroga. Era la primera derrota en una final europea del Real Madrid ante su vecino, que había dado la vuelta a la historia reciente en Liga con el 'Cholo' pero plagaba de malos recuerdos cada final de Liga de Campeones en la que el destino le medía a su eterno rival.
Era demasiado pronto para sacar conclusiones. Habrían sido tan resultadistas como hacerlas tras los primeros triunfos ligueros con un calendario de inicio. Pronto llegarían salidas en la competición doméstica que examinarían el nivel del actual Real Madrid. La primera fue San Mamés, un duelo de ritmo alto y buen fútbol, donde la buena imagen dejada no le dio para ganar al equipo de Lopetegui. El empate a uno significaba los primeros puntos dejados en el camino.
Isco salía al rescate de un equipo que se refugió en la pelota para rebajar el ritmo endiablado que el Athletic Club imprimió al partido, algo que no supo hacer en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla sin el malagueño en el campo. La segunda salida a un estadio que comienza a convertirse en maldito para el madridismo -cinco derrotas en las seis últimas visitas ligueras-, dejó la imagen más pobre de un Real Madrid que perdió las señas de identidad que iba adquiriendo con el trabajo de Lopetegui.
Su día más gris del curso convierte ya en asignatura pendiente de Lopetegui ganar un duelo ante un rival de entidad. De momento solo pudo con el Roma italiano inmerso en una crisis inicial de curso, buscando identidad y sin buenos resultados instalado en la zona media de la clasificación liguera muy lejos del nivel que le llevó hasta las semifinales de la última 'Champions'.
El fútbol presenta con rapidez la opción de revancha y el examen para recuperarse en partidos grandes llega con la visita del Atlético de Madrid al Bernabéu. Un enfrentamiento que gana aún más si cabe en trascendencia para Lopetegui, pese a que se mantiene en el coliderato liguero gracias al bache del Barcelona, pero que debe cambiar la dinámica de su equipo y buscar soluciones en su plantilla a los problemas mostrados.
