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"Estamos un poco decepcionados": Zidane

MADRID -- El empate 1-1 con que se saldó el derbi entre Real Madrid y Atlético dejó “decepcionados” a Zinedine Zidane y sus hombres, que a cinco minutos del final del encuentro, dejaron escapar dos puntos que pueden resultar vitales al final de la campaña.

Y más que “decepcionado”, como se ha definido, al técnico francés se le ha visto preocupado por los constantes errores en defensa y la “falta de concentración” de sus jugadores en los minutos finales del encuentro.

El empate les ha dejado a merced del Barcelona, que se enfrenta más tarde al Málaga y que con una victoria podría acabar la jornada 31 como líder de la Liga por diferencia de goles. Independientemente del encuentro pendiente ante el Celta de los merengues, haber dejado escapar la ventaja sobre su perseguidor más próximo podría pasar factura psicológica al equipo, que en escasas dos semanas se medirá al acérrimo rival en el clásico del futbol español.

El de este sábado estaba marcado como un partido de los “importantes” en la agenda del Real Madrid, y a tal efecto, Zidane se ocupó de tener al equipo de lujo en la mejor condición posible para tener una ventaja a nivel físico sobre un rival que llegaba desgastado.

Pero al final fueron los suyos quienes se dejaron ir. Los que se distrajeron lo suficiente para dejar pasar a un ataque tanto (o más) incisivo que el suyo y se quedaron sin energía y sin ideas apenas cayó el gol del empate en el minuto 85. Los que no supieron cómo devolver el golpe.

“Vi el gol (de Griezmann) y la verdad no es que no defendiéramos, estábamos en nuestro campo, pero no lo hicimos bien. Un pase a profundidad (de Correa) y estábamos mal colocados. Estamos un poco decepcionados”, dijo Zinedine Zidane en rueda de prensa tras el encuentro.

Pero no es la primera vez que un contraataque rival pilla “mal colocada” a la defensa merengue. De hecho, es su gran debilidad.

No es casualidad que en las escasas ocho ocasiones que han logrado dejar la puerta a cero, los rivales prácticamente no pudieron intentar el disparo a contragolpe. Fueron casos excepcionales, prácticamente, en los que apenas permitieron disparos a gol. De esas ocho ocasiones, solo Espanyol, en ambos partidos de Liga que se saldaron con victoria merengue por 2-0, tuvo un par disparos a puerta, y Granada, en la goleada por 5-0, tuvo un tiro a gol en tres disparos en total. Y en ningún caso permitieron más de dos jugadas a la contra.

Y el Atlético, que es especialista en esperar la entrega de balón y lanzarse por el gol en contraataques vertiginosos, acabó por pillarlos desprevenidos aún sin tener una considerable cantidad de oportunidades. Los rojiblancos apenas tuvieron diez disparos, cuatro de ellos a puerta, pero fue suficiente para llevarse un punto y evitar que el Real Madrid se llevara un derbi liguero en el Bernabéu por cuarta ocasión consecutiva tras tres derrotas y un empate.

Si a Zidane le ha preocupado esa distracción, le molesta aún más el hecho de que no supieran marcar el “segundo tanto” que debía darles tranquilidad – sobre todo cuando la situación se volvió apremiante.

“El segundo gol siempre da más tranquilidad y también esos cinco minutos en que nos ha faltado un poco más de todo. Pero ahora hay que estar tranquilo; vamos a pensar ya en el partido del miércoles (frente al Bayern)”, dijo.

Y es que si el de hoy resultaba complicado, lo que viene será aún más. Para agravar los problemas en la parcela defensiva, Real Madrid perdió a Pepe prácticamente para lo que queda de campaña después de que un aparatoso choque con Toni Kroos resultara en la fractura de dos costillas para el portugués.

A la baja de Pepe se une la de Raphael Varane, que tiene al menos tres semanas de recuperación por delante, por lo que solo dispondrá de dos centrales, Ramos y Nacho, hasta principios de mayo.

El cambio de Pepe, aunque obligado, fue decisivo en el encuentro, pues había sido el central quien había logrado romper el cerco defensivo del Atlético para marcar el tanto merengue – a falta de tino de la llamada BBC – y quien mantenía el orden y la solidez atrás.

Zidane se mostró renuente a admitir que el cambio de central tuvo un impacto negativo en su equipo. En su lugar, volvió a expresar su malestar con el mal posicionamiento de sus zagueros y, en menor medida, de los mediocampistas.

“No lo sé; de todas formas cuando hay un resultado negativo podemos mirar los cambios. Pepe era obligatorio, no podía seguir. Al final quise meter a Isco defendiendo un poco más a la izquierda y tener un poco más el balón. En una jugada faltando cinco minutos no los interpretamos bien. Había que defender un poco más juntos y no lo hicimos”, aseveró.