La tradición de defensores centrales de la Selección Colombia nació y se sostiene con las condiciones de una terna de talentosos que se inspiraron uno a uno. Sus goles de cabeza dejaron un título, la máxima emoción en un Mundial y el respeto a una generación que se atrevió a tocar y a ganar.
Andrés Escobar tomó vuelo en Wembley
El antioqueño entró en el corazón de la tricolor esa tarde del 24 de mayo de 1988 en el estadio más importante de Londres. Impasable en defensa y con técnica para salir jugando, también llevaba peligro en el área contraria cuando subía a cabecear.
En ese amistoso contra Inglaterra, Andrés conectó de cabeza un córner que lanzó Alexis García, tomó vuelo entre sus marcadores y con potencia empató 1-1.
Una anotación que simboliza el proceso de Francisco Maturana, que le agregó personalidad al buen trato de pelota al conjunto nacional.
Iván Ramiro Córdoba, Rey de América
Con el 2 de Andrés Escobar en el pecho, el capitán sintió el aroma de gol que lanzó Iván López en el tiro libre, se anticipó y de un frentazo marcó el 1-0 ante México para asegurar el título de la Copa América 2001.
Un cabezazo que valió el máximo logro de la Selección Colombia. Fue un 29 de julio en El Campín.
“Durante el festejo me sentí sin aire por la montaña de compañeros que celebraba”, reconoció hace poco el entonces capitán.
Yerry Mina, la fuerza aérea en Rusia 2018
Terminó como el goleador de Colombia en la pasada Copa del Mundo. Salvó partidos complicados con su fe incasable para desafiar en el área rival.
Yerry abrió la cuenta ante Polonia en una victoria obligatoria para recuperar el equilibrio tras la derrota inicial con Japón. Después garantizó la clasificación a los octavos con otro frentazo contra Senegal.
Y como si fuera un homenaje a Andrés Escobar, se despegó de sus marcadores y de cabeza empató contra Inglaterra en tiempo de adición. Golazo.
