La lesión de Damar Hamlin no es el capítulo más importante de la historia del jugador de los Buffalo Bills

play
Médicos de Damar Hamlin aseguran que el jugador no tiene daño neurológico (1:58)

Damar Hamlin tenía a todos los programas de fútbol americano intentando reclutarle durante su último año de estudios en la secundaria Central Catholic de Pittsburgh; con suficiente talento y potencial para convertirle en prospecto indiscutible de cuatro estrellas y segundo mejor jugador defensivo del estado de Pensilvania según los rankings de ESPN.

A finales de esa temporada de 2015, Hamlin sufrió un impacto a un lado de su rodilla en un encuentro contra Penn-Trafford en el campeonato de distrito WPIAL Clase 4A y los entrenadores decidieron mantenerlo fuera de acción a la semana siguiente en el partido de cuartos de final estatales contra State College, como medida de precaución. Pero eso no iba a mantenerlo fuera de la cancha.

Hamlin rogó a sus entrenadores que le dejaran hacer algo para ayudar. Dave Fleming, su coordinador defensivo de entonces, fue más directo.

"Después de ser un dolor de trasero, lo dejamos cargar las botellas de agua", recordó Fleming durante una entrevista sostenida vía telefónica.

Allí estaba Hamlin, capitán del equipo de fútbol americano, prospecto de elite con ofertas de las universidades de Notre Dame, Ohio State, Penn State, Pittsburgh entre tantas otras, literalmente cargando agua para sus compañeros. Porque tenía que estar allí, presente para ellos. Porque no había otra opción para él.

"Increíble", dijo Fleming. "La mayoría de los chicos de secundaria, no quieren ver a sus amigos jugar cuando están lesionados, pero Damar no los iba a dejar a un lado. Quería participar. Quería formar parte de ello, de cualquier forma posible".

Esta es apenas una de las historias compartidas esta semana por múltiples amigos, compañeros de equipo y entrenadores de Hamlin, en las horas y días transcurridos desde que el profundo, que juega su segundo año con los Buffalo Bills, sufrió un ataque cardíaco tras hacer un tackle en el primer cuarto del partido de Monday Night Football contra los Cincinnati Bengals. Sin embargo, este relato resume perfectamente las cualidades que hacen de Hamlin un hombre conocido y querido por todos: su generosidad, su humildad, su deseo de ayudar a los demás. Su amor por sus compañeros y comunidad, su habilidad legítima para liderar sin tener que decir una sola palabra.

Cargar botellas de agua sirvió como testimonio de su calidad humana.

"Es el orgullo de su familia", afirma Terry Totten, entrenador de secundaria de Hamlin. "Es el orgullo de McKees Rocks. Es el orgullo de Central Catholic y la Universidad de Pittsburgh. Ello se debe a que él lo hace todo de una forma tan humilde y entregada".

Durante su paso por Central Catholic, ubicada a menos de una milla de distancia de la Universidad de Pittsburgh, Hamlin estaba decidido a no solo convertirse en el trabajador más abnegado del equipo, sino también en un modelo a seguir para su hermano menor Damir y tantos otros en su vecindario de McKees Rocks, Pensilvania.

McKees Rocks, ubicada a las afueras de Pittsburgh, es una pequeña comunidad con población de poco menos de 6,000 personas y que registra uno de los índices delictivos más altos del estado. Hamlin ha perdido muchos amigos de infancia producto de la violencia armada. Eso sólo ha servido para reforzar su convicción de retribuir y representar a su terruño de forma positiva.

"Tengo tantos amigos que ni siquiera llegaron a cumplir 21 años", afirmó Hamlin al periodista Tyler Dunne en 2021. "Es una locura".

Hamlin nunca ha olvidado sus orígenes: estampó sobre su bíceps derecho un tatuaje con el nombre de la calle donde se ubica su hogar de infancia: Gray Street.

"Desde que teníamos 16 años, uno de sus mayores objetivos era retribuir a su comunidad", expresa John Petrishen, que jugó con Hamlin en Central Catholic, Pittsburgh y brevemente con los Bills.

"Es visto como todo un héroe en McKees Rocks", indica Petrishen. "Es el modelo perfecto a seguir para los chicos de su comunidad, a la que él le ha dado tanto a cambio. Ha cumplido su promesa, lo que dice mucho más de él de lo que hace en la cancha".

La colecta para la compra de juguetes organizada por Hamlin ha acumulado más de $7 millones desde el lunes, tras haber captado atención en todo el mundo. Sin embargo, hay otras formas en las que Hamlin ha dado el ejemplo y que han repercutido similarmente en su comunidad.

En esa misma temporada de fútbol americano de secundaria, Central Catholic perdió un partido contra el poderoso equipo local de North Allegheny. Cuando Fleming llegó al estacionamiento al día siguiente, vio a todo su equipo congregado en la cancha. Fleming entró en pánico, creyendo que había llegado tarde a la práctica prevista para las 9 a.m.

Vio su reloj. Eran las 7:30 a.m. Hamlin obligó a todo el equipo a reportarse temprano. Central Catholic no perdió otro encuentro, terminando la temporada con marca 15-1.

"El hecho de que todos esos chicos estuvieran ahí nos dice algo sobre su liderazgo y deseo de triunfo", expresa Fleming.

Pocos días después de que Central Catholic alzara el campeonato estatal 4A de fútbol americano, Hamlin estaba en la cancha de baloncesto, cumpliendo otra promesa. A pesar de todas las ofertas que tenía para jugar fútbol americano, Hamlin quería practicar baloncesto en su tercer y cuarto año de secundaria porque amaba esa disciplina deportiva y quería ayudar a su escuela a ganar.

"It "Eso dice muchísimo de él, porque muchos chicos simplemente se desaparecen diciendo: ‘¿Sabes qué? No me quiero lesionar. No quiero hacerlo’", expresa Chuck Crummie, entrenador de baloncesto de Hamlin y director deportivo de Central Catholic. "Sin embargo, cada vez que ingresaba a una arena deportiva, una cancha o terreno, creo que se sentía capaz de ayudar y que eso era lo que se suponía que debía hacer".

Si bien Hamlin atrajo ofertas de casas de estudios de todo el país, éste redujo su lista a escuelas ubicadas a un radio de cuatro horas de Pittsburgh, con la convicción de que era importante que su familia pudiera asistir a todos sus partidos. En definitiva, sus tres candidatos finales fueron Ohio State, Penn State y Pitt.

No solo Hamlin eligió jugar con Pittsburgh porque podía estar cerca de casa, sino también porque sintió una conexión con el entrenador Pat Narduzzi. Hamlin fue el jugador mejor valorado en la clase de 2016 de Pitt, la primera clase completamente reclutada por Narduzzi en dicha universidad. Siete años después, Hamlin dejó una grata impresión hasta en aquellos que no lograron hacerse con su compromiso.

"Es un gran chico, con una gran familia", afirma el actual entrenador de la Universidad de Wisconsin Luke Fickell, que intentó persuadir a Hamlin mientras era asistente en Ohio State. "Fue un chico tan leal que quería quedarse en casa y cuidar de su ciudad. Lo quería con ansias, porque creía que era un chico con muy buena ‘cultura’: era un luchador tenaz".

El coordinador de reclutamiento defensivo y entrenador de esquineros de Penn State Terry Smith, que se crio en Aliquippa (a las afueras de Pittsburgh) agregó: "Formas un nexo con los chicos de Pittsburgh. Pero Damar es distinto. Tiene un espíritu tan cálido y a su alrededor brilla una luz tan genuina. No conozco a nadie que le haya deseado mal a Damar. Es esa clase de persona, fácil de alentar y fácil de aplaudir. La nación de Penn State ora por él".

Una vez que Hamlin llegó a Pitt, la adversidad le afectó desde el principio. En sus primeras temporadas fue plagado por las lesiones, sumando apenas cuatro encuentros como titular en la temporada 2016-17 y tuvo que aprender y aceptar rápidamente que las altas expectativas que tenía para sí mismo tardarían en materializarse. Bam Bradley, estudiante de último año cuando Hamlin era novato en 2016, recuerda sus conversaciones con el jugador relativas a cómo manejar los altibajos a los que se enfrentaba.

"Que haya sido tan receptivo sirve de testimonio de lo humilde que es", indicó Bradley esta semana. "No he hablado con él sobre cómo esas conversaciones específicas repercutieron en él. Espero que le hayan ayudado a lidiar con lo que le ocurría".

Hamlin se recuperó de esas primeras frustraciones, para convertirse en uno de los lideres indiscutibles de los Panthers, capitán del equipo que también sería elegido como All-ACC (y prospecto de la NFL) en su último año de universidad. Quizás esas dificultades iniciales ayudaron a Hamlin a entender con mayor profundidad lo que significaba estar presente para sus compañeros. El profundo de Pittsburgh Brandon Hill, que acaba de terminar su carrera universitaria, le da méritos por ayudarle a desarrollarse hasta ser el jugador que es hoy en día.

Cuando Hill se enteró de que jugaría su primer encuentro como titular contra Florida State en 2020, Hamlin iba todas las noches a los dormitorios de novatos para asegurarse de que Hill había entendido bien todas las jugadas. Atribuye a Hamlin el mérito de haberle enseñado a analizar videos de la forma correcta.

Hill fue titular junto a Hamlin en el encuentro contra los Seminoles. Sin embargo, en vez de sentir nerviosismo prepartido, afirma haber percibido tranquilidad porque Hamlin estaba a su lado.

"Tuve una sensación cómoda jugando con Damar, como si todo fuera a salir bien, sin importar lo que ocurriera", dijo Hill.

Tanto Hamlin como Hill sumaron intercepciones en dicho encuentro. Hill terminó con esa clase de primer partido como titular con la que sueñan los jugadores: ocho tackles, un balón perdido forzado y un retorno de intercepción de 50 yardas para anotación que le hizo merecedor al premio del back defensivo de la semana de la conferencia ACC.

Ninguna conversación sobre Hamlin dura mucho sin mencionar a su familia, particularmente a su hermano menor. Damir Hamlin (7 años) ha sido presencia fija en sus prácticas y vestuarios desde que llegó al mundo.

Hamlin siempre ha adorado a "Mir" como es apodado cariñosamente. A menudo lo sienta en su regazo durante las entrevistas, asegurándose de que sea incluido en todo lo que hace.

"Era como el hermano menor de todos", indica Petrishen sobre Damir. "La diferencia de edad es muy grande, pero de verdad admira a Damar. Y Damar fue un gran modelo a seguir y hermano mayor para él. Era casi una figura paternal. Tiene a Damar en muy alta estima".

La madre de ambos, Nina, dirige una guardería que se benefició de la primera colecta de juguetes organizada por Hamlin en 2020, mucho antes de que el nombre, imagen y figura facilitara a los atletas universitarios ganar y recaudar dinero.

"Simplemente fue su decisión: 'esto es lo que quiero hacer'", dice Bradley. "Es evidente ver la clase de hombre que es si prestas atención. Pero son cosas como esas las que demuestran quién es: se dedica a las personas, a su comunidad y a la familia".

Esa humanidad va mucho más allá de las colectas de juguetes. Regularmente, Hamlin vuelve a Pittsburgh para participar en campamentos juveniles de fútbol americano, incluyendo los celebrados en Central Catholic. En los dos últimos veranos, Hamlin y varios jugadores de la NFL oriundos de Pittsburgh organizaron un campamento denominado "PGH to the Pros". El profundo de los Carolina Panthers Kenny Robinson Jr, que formó parte del campamento con Hamlin junto con el corredor de los Philadelphia Eagles Miles Sanders, el apoyador de los Washington Commanders Khaleke Hudson y el ex profundo de Los Angeles Rams Paris Ford, afirma que el año pasado lograron congregar a 250 jóvenes.

"Le envía un mensaje poderoso a los niños de que es posible, que tú y tus amigos pueden lograr lo que quieran", indica Robinson. "Todos tuvimos los mismos sueños que ellos. Así que todos pensamos que, al unirnos, podíamos hacer un evento aún mayor y un mejor campamento para los niños".

El ascenso de Hamlin, de Pittsburgh al fútbol americano profesional, y de ser elegido en sexta ronda del draft a asumir la titularidad en Buffalo, no ha sorprendido a quienes le conocen mejor.

"Era todo un profesional, mucho antes de convertirse en atleta profesional", expresó el jugador de los Cincinnati Bengals Cal Adomitis, que jugó con Hamlin en Central Catholic y Pitt. "La forma en la que asumía la temporada baja, el trabajo en la sala de pesas, estudio de videos y todas las pequeñas cosas que no siempre acaparan gran atención. Todo ello te hacía creer que, de tener la oportunidad, la aprovecharía al máximo".

Lo ocurrido en la noche del lunes ha estremecido a todo el país, aunque especialmente a quienes conocen, quieren y se preocupan por Hamlin. Adomitis afirma que ambos pudieron darse un breve abrazo cuando los Bills saltaron a la cancha en Monday Night Football, y prometieron ponerse al día una vez concluido el encuentro.

Cuando Hamlin cayó, Adomitis no tenía idea de quién se había lesionado. Cuando Tyler Boyd, otro ex jugador de Pitt, se acercó a decirle lo ocurrido, Adomitis entró en estado de shock.

"Lo único que podía pensar era: esto no puede ser verdad", expresó Adomitis en una entrevista sostenida vía telefónica. "Empecé a orar por él. Había una sensación tan grande de impotencia, también. La peor sensación, sin saber qué hacer, básicamente".

Las oraciones no han dejado de elevarse desde que Hamlin se desplomara en la cancha en la noche del lunes y lo seguirán haciendo, con la esperanza de que Hamlin no sólo pueda volver a tener una vida normal, sino que también sea capaz de volver a la práctica del fútbol americano si así lo desea.

Aunque si nunca vuelve a jugar otra oportunidad en la cancha, es innegable lo que Hamlin representa para el barrio de McKees Rocks, Pittsburgh y ahora Buffalo, aparte de todas las vidas que ha tocado durante su existencia.

"El mundo", indica Fleming, "es un sitio mucho mejor con la presencia de Damar Hamlin".