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Atacan esencia competitiva del futbol

Abolir el descenso equivale a eso, en una industria siempre ocupada y preocupada por cuidar más el negocio que el juego mismo. El futbol mexicano parece empeñado en perseguir el modelo de la MLS y de las ligas de Estados Unidos sin entender que esta arremetiendo contra la índole misma del balompié. Perder la categoría o subir de categoría es parte fundamental. El día en que ello no exista podríamos caer en parajes de conformismo y de mediocridad terribles para un deporte competitivo por naturaleza.

SAN DIEGO, California -- El futbol mexicano parece empeñado en perseguir a la MLS y un plan que tendrá que autorizar la FIFA de conjuntar ambas ligas en un solo campeonato entre las tres naciones (México, Estados Unidos y Canadá) que tiene firmado un convenio de libre comercio.

Por lo pronto, el primer paso es abolir el descenso.

La Federación Mexicana de Futbol prepara ya un documento público en el que se explicará la necesidad de generar una Liga MX fuerte y sólida con 20 clubes y la incapacidad que tienen la mayor parte de las instituciones de la liga de ascenso para llenar los requisitos que exige el máximo circuito.

Lo que comenzó como un 'plan de emergencia', la famosa 'Ley Guzmán' podría prolongarse por otros cinco años y convertirse, a la larga, en la abolición definitiva del descenso. Crear una liga donde ninguna de los clubes corra el riesgo de perder la categoría y por ende el negocio está en la idea de la mayor parte de los dirigentes. Detrás de este proyecto, aparece el propietario de Grupo Orlegui y de los clubes Atlas y Santos, Alejandro Irarragorri, secundado por Yon de Luisa y Enrique Bonilla. La idea de acercar más los negocios y los intereses del futbol mexicano a la economía de Estados Unidos continúa.

Y eso está bien o podría estar bien. Lo que no tiene ni pies ni cabeza es la de tratar de adaptar una condición de las ligas o de los deportes norteamericanos, la del no descenso al futbol de México.

Abolir el descenso es un golpe letal a la esencia competitiva del balompié mexicano. Significa, también, despojar del sueño a millones de aficionados en el país que aspiran con tener futbol de primera división. Es además un atentado contra fuentes de trabajo para el futbolista y para los puestos que, directa e indirectamente, genera el juego profesional en México.

A menos de que se trate de una decisión que se dirija a evitar dineros y empresarios de dudosa procedencia en un país justamente agobiado por ese mal no parece existir una justificación coherente, al menos en lo deportivo, para abolir el descenso. Está bien perseguir los dólares, pero hay que hacerlo siempre con el cuidado del equilibrio entre la ganancia y la parte futbolística porque cuando el negocio 'goleé' a la parte deportiva, entonces ya habrá poco o nada que hacer.

@Faitelson_ESPN