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¿Cuál es el problema de Mike Trout y el JMV? Él no es tan interesante

ANAHEIM, Calif. - El reclamo de Mike Trout ante su designación como el "mejor jugador en el béisbol'' ya no está sujeto a debate. ¿Recuerdan la batalla la temporada pasada, cuando Bryce Harper se igualó con Trout y ambos eran catalogados como los Mantle y Mays de su generación? Este argumento fue muriendo poco a poco desde el caliente mes de abril de Harper. Ante la gran barra de medidas de la élite de MLB, solo está Trout y entonces están los demás.

Su impacto se extiende más allá del terreno. Sus compañeros en los Angelinos de Los Angeles lo aman porque es muy humilde y muy confiable. Los fanáticos lo adoran porque cuando lo buscan para autógrafos y fotos, él siempre está dispuesto. Trout es alegre y tranquilo, y con la excepción de un reciente accidente de auto, él nunca sale en las noticias. Ha dominado el juego desde 2012, y ¿qué sabemos realmente sobre él? Favorece a los equipos deportivos de Filadelfia, y es fanático del clima. Eso es todo.

La sostenida pero aburrida marca de excelencia de Trout le generó un contrato de $144.5 millones y un contrato de patrocinio, pero eso no es receta para el reconocimiento cuando los premios se anuncien en noviembre.

Dejando a un lado sus atributos de béisbol, la actuación de Trout no es atractiva al elaborar una historia de un Jugador Más Valioso. Sin una narrativa que cautive a los votantes, él tendrá dificultades para ganar el JMV en esta temporada o en cualquier otro año.

Sí, Trout ganó ese premio en 2014, el único año que los Angelinos han llegado a la postemporada desde que llegó a la liga, pero las historias de JMV impulsadas por los medios ya le han mordido en par de ocasiones en su joven carrera. En 2012, Trout terminó segundo detrás de Miguel Cabrera de Detroit, quien ganó una Triple Corona, y desinteresadamente cambió de posición defensiva para acomodar al recién adquirido Prince Fielder. Y volvió a ocurrir la temporada pasada, cuando Josh Donaldson llegó con fuerza a Toronto, cambiando la cultura del camerino de los Azulejos, e impulsando a la franquicia a su primera aparición en playoffs desde 1993.

Así que, ¿quién se va a interponer en el camino de Trout esta temporada? Quizás sea José Altuve, el pequeño jugador venezolano, pero de gran corazón, que sirve de motor a los Astros de Houston. O podría ser Mookie Betts, una estrella en ascenso que parece dispuesto a asumir el liderato en Boston en el mundo posterior a la salida del Big Papi. Ellos juegan para equipos contendientes, mientras que Trout juega para los Angelinos, quienes intentan defenderse de los Atléticos en la lucha por el cuarto puesto en el Oeste de la Liga Americana.

He aquí la parte que más miedo da: Los Angelinos tienen uno de los sistemas de fincas más débiles en todo el béisbol, y su segundo mejor jugador, Albert Pujols, cumplirá 37 años en enero. Además ellos juegan en una división competitiva que tiene a los Vigilantes de Texas, los Astros, y un mejorado equipo de los Marineros de Seattle. Hablamos con algunos ejecutivos de béisbol, y el consenso es que la perspectiva de los Angelinos para los próximos años cae en algún punto entre desafiante y sombrío.

Así que podríamos estar de vuelta en 2017 y 2018 discutiendo cuál jugador en medio de una gran temporada estará a punto de relegar a Mike Trout al segundo o tercer puesto en la contienda por el JMV.

En el terreno, Trout es el Mickey Mantle de nuestros días. Pero ¿está destinado a convertirse en el Phil Mickelson de las votaciones al JMV?

Los ganadores tienen la ventaja

Trout no se queja sobre la situación - él nunca se queja de nada - pero ha dicho que sí ha pensado sobre ello.

¿Debería un jugador en un equipo perdedor recibir la misma consideración al premio de JMV que un candidato de un equipo ganador?

"Mucha gente habla sobre esto", dijo Trout. "Ellos dicen, '¿Están jugando o no partidos con significado?' Para mí, yo salgo allá afuera, y cada juego tiene importancia. No importa contra quien juegue".

La historia confirma que los votantes al JMV les gustan los ganadores. De los 171 ganadores desde que la Asociación de Escritores de Béisbol de EEUU comenzó a entregar el premio en 1931, solo siete han jugado para equipos con record de .500 o peor:

1952 LN -- Hank Sauer, Cachorros, 77-77, quinto lugar entre ocho equipos

1958 LN -- Ernie Banks, Cachorros, 74-80, quinto lugar entre ocho equipos

1959 LN -- Ernie Banks, Cachorros, 72-82, sexto lugar entre ocho equipos

1987 LN -- Andre Dawson, Cachorros, 76-85, último entre seis equipos

1989 LA -- Robin Yount, Cerveceros de Milwaukee, 81-81, cuarto lugar entre siete equipos

1991 LA -- Cal Ripken Jr., Orioles de Baltimore, 67-95, sexton lugar entre siete equipos

2003 LA -- Alex Rodríguez, Vigilantes de Texas, 71-91, último entre cuatro equipos

La inclinación hacia equipos contendientes está tan firmemente arraigada en la conciencia del béisbol, que incluso el manager de Trout no puede negarla. Mike Scioscia era receptor para los Dodgers de Los Angeles en 1988 cuando Kirk Gibson llegó desde Detroit vía la agencia libre y le puso su sello a la psiquis del equipo durante los entrenamientos primaverales. Luego que el relevista Jesse Orosco le hiciera una broma a Gibson al ponerle betún de zapatos al interior de su gorra, Gibson explotó en ira y se fue del entrenamiento. Cuando volvió, le dejó en claro a sus nuevos compañeros que no permitiría ninguna broma juvenil de ese momento en adelante.

"Solo digamos que no lo volveré a hacer'', le dijo Orosco a los reporteros. "No quiero ver mi nombre en los obituarios".

Los votantes al JMV fueron impactados por la historia, y Gibson salió victorioso entre un grupo talentoso que incluía a Darryl Strawberry, Will Clark, Andy Van Slyke y su compañero Orel Hershiser. Él es el único ganador del JMV que nunca fue electo a un Juego de Estrellas en su carrera.

"Nadie impactó un equipo más que lo que él lo hizo con nosotros", dijo Scioscia. "Había jugadores con mejores números, pero nosotros ganamos la división y luego vencimos a los Mets en los playoffs y vencimos a Oakland [en la Serie Mundial].

"Si alguien se separa del resto por sus números - si alguien conecta 60 jonrones, y el siguiente logra 30 - eso le puede ayudar a sobrellevar una temporada mediocre. Pero considerando todos los aspectos, pienso que la actuación de un equipo tiene que tener cierto peso. Cuánto peso ya queda sujeto al debate. Definitivamente no me dejo llevar por el viejo adagio que dice que un equipo tiene que ganar para tener un candidato al JMV. Pero yo no me dejo llevar únicamente por las estadísticas y digo, 'Este chico conectó 35 jonrones y el siguiente logró 32, así que todos sus números son mejores y él debe ser el JMV'".

Los que apoyan a Trout sostienen que no es su culpa que los lanzadores Garrett Richards, Andrew Heaney, C.J. Wilson y Nick Tropeano sufrieran problemas en sus brazos, o que los intermedistas de los Angelinos estén en el puesto 28 en las mayores en OPS.

"Si estuvieramos en primer lugar, este chico estuviera literalmente en la cima de todas las listas de candidatos al JMV", dijo el lanzador de los Angelinos Tyler Skaggs. "En raras ocasiones se ve un chico que gane el JMV para un equipo que esté en el sótano o a 20 juegos de la cima divisional. Pero al mismo tiempo, ¿no estarían a 50 juegos de distancia si él no estuviera en el equipo? Eso es algo para pensar".

Un debate acalorado

Varios jugadores legendarios cayeron víctimas de la "narrativa" o alguna otra circunstancia novel en las votaciones del JMV. En 1942, Ted Williams terminó segundo detrás del intermedista de los Yankees de Nueva York Joe Gordon entre sospechas de que un escritor hostil de Boston dejó al jugador fuera de su boleta. En 1962, Willie Mays bateó .304 con 49 jonrones y OPS de .999, solo para perder ante Maury Wills, quien se robó un total record de 104 bases para los Dodgers. Y el 1991, Barry Bonds terminó segundo detrás de Terry Pendleton de Atlanta, y quien llevó a los Bravos desde el sótano hasta la cima en la División Oeste de la Liga Nacional.

El jardinero de Pittsburgh Andrew McCutchen ganó el JMV en 2013 cuando llevó a los Piratas a su primera temporada ganadora y su primer boleto a postemporada en 21 años. McCutchen tuvo mejores números en 2012 y 2014, pero terminó tercero en las votaciones de ambas temporadas. Como jugador, solo puede adivinar el criterio que usaron los escritores para emitir sus votos.

"Todo depende de la definición que le des'', dijo McCutchen. "Alguna gente piensa que el valor que traes tiene que ver con el éxito del equipo. Alguna gente podría pensar que se trata de lo que haces individualmente. Esa es la razón por la que lo gané - gracias al equipo''.

A medida que Trout siga brillando en Anaheim, sigue levantando el debate a un nuevo nivel debido a una confluencia única de circunstancias. El análisis estadístico ha avanzado al punto de que sus seguidores pueden levantar un fuerte caso en su favor, a pesar de que el panorama del JMV se haya llenado más aun gracias a la expansión de los equipos que entran a la postemporada.

Trout es el portaestandarte de la métrica llamada victorias sobre reemplazo (WAR), que ha ido creciendo en popularidad en la última década. Desde 2012, él lidera a todos los jugadores en MLB en el WAR de Baseball-Reference.com con 46.7, mientras Robinson Canó está en un distante segundo puesto con 32.3. Además sale bien en las métricas defensivas y de corrido de bases.

Al mismo tiempo, mientras Trout juega en un vacío publicitario en la Costa Oeste, Altuve, Betts, Donaldson y Manny Machado participan en partidos de alto perfil que son percibidos como de mayor importancia porque hay en juego puestos a la postemporada.

"Ahora hay 10 equipos en la postemporada", dijo Steve Hirdt del Elias Sports Bureau. "Hay muchas historias y narrativas diferentes dentro de esos equipos que han tenido temporadas exitosas. En los viejos tiempos, cuando solo un equipo terminaba en primer lugar y llegaba a la Serie Mundial, quizás era más fácil buscar a alguien en otro equipo. Pero cuando tienes 10 equipos que llegan a octubre, hay mucha competencia para un chico cuyo equipo no llega".

Independientemente del panorama, es un reto ganar un premio de JMV. Eddie Mathews, Mel Ott, Eddie Murray, Al Kaline, Dave Winfield y Tony Gwynn llegaron al Salón de la Fama sin ganar uno.

Así que mientras Mike Trout sigue exudando grandeza cada vez que se lanza al terreno, es posible que esas oportunidades fallidas tengan cero impacto en su legado. Él recibe validación cada noche en la forma de los elogios que recibe de los fanáticos y sus compañeros. Pero al llegar noviembre, cuando se anuncie el JMV, él se está acostumbrando al rol de mero espectador.