MÉXICO -- Empezó el ambiente un poco frío, pero terminó siendo una jornada digna del recuerdo la de esta noche en el estadio Fray Nano, en la que los Astros de Houston apalearon por 11-1 a los Padres de San Diego en el primer juego de Grandes Ligas en la Ciudad de México en 12 años.
Con muchos jugadores mexicanos en el terreno de juego, lo cual celebró la fanaticada local, finalmente Houston tuvo un rally de siete carreras en la octava entrada y con ello sentenció el juego tras haber llegado ya con ventaja de cuatro rayitas para entonces.
Fue una fiesta de batazos y la afición respondió. Un poco amedrentados por la reventa, finalmente el Fray Nano no se llenó pero los asistentes dejaron en claro que están ávidos de buen beisbol y los ligamayoristas, principalmente, dieron la cara.
El novato del año en MLB, Carlos Correa, comenzó la fiesta con un palo de vuelta entera en la cuarta y no hubo luego quien detuviera la ofensiva de los Astros, por quienes tuvieron actividad Leo Heras en el jardín izquierdo y José Hernández desde la loma para la novena.
Por los Padres, tuvieron actividad los jóvenes mexicanos Luis Urías en las paradas cortas, Fernando Pérez en tercera base, el catcher Ricardo Valenzuela, que tuvo una tarde atareada en el plato, y finalmente el jardinero derecho José Ureña, quien tuvo turno al bat y no pudo explotar como hubiera deseado.
A destacar sin duda la actuación del bajacaliforniano Leo Heras, quien produjo dos carreras y anotó una más en tres turnos.
El ambiente comenzó frío, tras los himnos y la presentación de los jugadores, donde sobresalieron los aplausos para Heras y Correa, la fanaticada se silenció un poco, también por la falta de explosividad a la ofensiva de ambas novenas, hasta que finalmente, el panorama mejoró a partir del cuarto inning.
En esa cuarta entrada, fue cuando finalmente la fanaticada mexicana se puso de pie en el estadio de la Delegación Venustiano Carranza y fue nada más y nada menos gracias al bombazo por el derecho del novato del año en las Grandes Ligas, Carlos Correa, quien rompió el cero con ese jonrón ante los envíos de Robbie Erlin.
Apenas se venían sentado los fans cuando Tyler White volvió a ponerlos de pie, y es que ahora por el izquierdo la envió por el sendero sin retorno para poner el 2-0 en la pizarra para Houston, que hasta una entrada antes no había dado de hit.
En la séptima, ya con los mexicanos Luis Urías y Fernando Pérez en el shortstop y tercera base con Padres, Houston volvió a timbrar y vaya que emocionaron al público, pues Jake Marisnick la mandó por toda la línea del jardín izquierdo y Tony Kemp corrió como nunca desde primera para llegar barrido al plato para el 3-0.
Minutos después, cuando Leo Heras se presentó al turno, mandó a la registradora al propio Marisnick con un fly de sacrificio al central que celebró la fanaticada, ya inclinada del lado de los Astros.
En la octava, Tyler Heineman, Leo Heras, Joe Sclafani y Danny Worth hicieron de las suyas para ampliar la ventaja de manera casi definitiva para el 11-0, mientras que en la novena, ya con el juego definido, Trae Santos encaminó al mexicano Ricardo Valenzuela al plato, para cerrar el juego 11-1 a favor de Houston.
