¿Alberga el nuevo Chase Center el futuro o el pasado de los Warriors?

SAN FRANCISCO, California - Después de mudarse en siete ocasiones durante su primera década en la NBA, Stephen Curry pensó que había encontrado lo que sería el hogar permanente de su familia. Estaba ubicado en East Bay, a un corto trayecto desde el Oracle Arena de Oakland. Los Golden State Warriors se mudaron del otro lado de la Bahía de San Francisco al Chase Center para comenzar la temporada 2018; no obstante, muchas personas dentro del Área de la Bahía de San Francisco cruzan el puente de la Bahía todos los días. Con el fin de estar seguro, Curry comenzó a probar su futuro trayecto previo a cada partido como local durante la temporada pasada.

"Era demasiado variable", indicó. "A veces, duraba 35 minutos. A veces, eran dos horas".

Y por eso, los Curry (al igual que los Warriors) tenían que mudarse.

"Así son las cosas en esta liga", dice Curry. "Siempre están cambiando".

Durante el verano, la nueva normalidad de cada uno comenzó a ser objeto de concentración. Curry y su familia se mudaron al otro lado de la bahía, a una casa en Atherton, California, la cual él aspira se convierta en "la casa donde crecerán nuestros hijos". Los Warriors remozaron su roster, se mudaron a su nuevo hogar permanente en San Francisco y pulsaron el botón de reinicio de un equipo que ha dominado el mundo de la NBA.

Estos eran cambios sustanciales, en todos los aspectos. No obstante, después de sufrir abultadas derrotas en sus dos primeros partidos del año (incluyendo el terrible revés del domingo 120-92 en Oklahoma City) se hace evidente que el mayor ajuste de todos es lo rápido y lejos que ha caído los Warriors.

"La realidad es que apestamos", dijo Draymond Green después del partido del domingo, en el cual los Warriors llegaron a sufrir desventaja de hasta 41 puntos y tuvo que depender de una defensa zonal porque era lo único que se asemejaba a una defensiva que podían lograr armar. "No tenemos tanta calidad en estos momentos. No sé una mejor forma de resumirlo. Puedo intentar hacerlo en español, pero realmente mi español no es tan bueno".

El entrenador Steve Kerr, quien ha intentado hacer sonar alarmas con respecto al lamentable estado de su equipo durante la pretemporada, se encogió de hombros y dijo: "Me doy cuenta de que estoy dando muchas excusas, pero son verdaderas".

De hecho, Kerr ha estado mencionando en prácticamente todas las sesiones con los medios que nueve de los 15 jugadores de los Warriors tienen edades de hasta 23 años. Que Curry y Green son los únicos jugadores que quedan del núcleo que clasificó a cinco Finales de la NBA consecutivas. Que Kevin Durant se fue en condición de agente libre, que Andre Iguodala fue cambiado y que Shaun Livingston se retiró. Klay Thompson está fuera de acción por la mayor parte de la temporada (si no toda) debido a una lesión de rodillas. Kevon Looney está lesionado durante un lapso indefinido con problemas en su corva y otros temas neuropáticos.

Kerr intentó decir todo lo anterior. A pesar de ello, sus advertencias no resonaron en mente de todos hasta que los Warriors fueron demolidos por los Clippers y el Thunder, dos equipos que sufrieron innumerables humillaciones a manos de los Warriors durante los últimos cinco años.

"Tenemos que crearlo todo nuevamente", indicó Curry.

LAS DINASTÍAS ASCIENDEN y caen. Los imperios se deterioran y necesitan ser rearmados. Los rosters envejecen o se hacen demasiado costosos como para mantenerlos armados con un grupo específico. No obstante, se suponía que el Chase Center iba a ser una protección contra ello, generando suficientes ingresos nuevos para costear un roster que se acercaría a los $400 millones (entre salarios e impuestos al lujo) si Durant elegía quedarse tras convertirse en agente libre.

Era la personificación exacta de lo que el dueño mayoritario de los Warriors Joe Lacob catalogó como encontrarse "a años luz de distancia", una frase que se hizo tristemente célebre durante el apogeo del ciclo más exitoso de la franquicia.

Lacob fue objeto de burlas por su audaz declaración; no obstante, no se encontraba precisamente errado. El Chase Center había sido planificado desde el momento en el cual Lacob, Peter Guber y su grupo de propietarios adquirió la franquicia en 2010 por $450 millones. Durante los próximos nueve años, invirtieron una cifra superior a los $1.5 billones en este proyecto.

Fue un emprendimiento masivo, con incontables giros de trama en lo político y arquitectónico: uno de los primeros diseños se asemejaba a un retrete, visto desde el aire. Pero el producto terminado parece haber mantenido, de forma exitosa, los encantos del viejo estadio, mientras asciende de nivel como una hermosa arena de última generación, cerca de los muelles de San Francisco.

Sin embargo, era mucho más fácil apoyar la construcción del Chase Center cuando el equipo estaba ganando. Se sentía necesaria. El Oracle Arena era demasiado pequeño para albergar a un equipo histórico. El nuevo vestuario de los Warriors se siente digno de un equipo a ese nivel. Es grande y espacioso. Cada uno de sus vestidores ocupa el espacio de tres en el antiguo estadio.

Pero el equipo de este año se siente pequeño dentro del camerino del Chase Center. No tiene la estatura ni los logros para llenarlo. Y debido a la situación de donde provienen los Warriors, tanto en ubicación como en dirección organizacional, todas esas mejoras en lo estético solo sirven para magnificar cuánto han cambiado las cosas.

En el partido inaugural, disputado en la noche del jueves contra los LA Clippers, parecía que los aprendices de Golden State habían pisado la cancha. El novato Jordan Poole soltó un pase sin mirar a nadie en particular y luego buscó una falta. El novato Eric Paschall y Jacob Evans, jugador en su segundo año en la NBA, se veían perdidos intentando defender un pick-and-roll de los jugadores de los Clippers Lou Williams y Montrezl Harrell. Vaya: 10 segundos después de iniciado el partido, un aficionado derramó su bebida sobre el tabloncillo.

"El entrenador Kerr ha estado diciendo que este edificio representa una metáfora para nuestro lugar actual como equipo", dijo Curry, de 31 años, quien es actualmente el jugador de más edad dentro del roster por dos años completos de diferencia.

En otras palabras: tienen que adaptarse a su nuevo hogar. Lo cual es, y probablemente siempre iba a ser, la mayor prueba a la cultura sobre la cual se construyó la dinastía de los Warriors.

EL PRESIDENTE DE LOS GOLDEN STATE WARRIORS Rick Welts ha estado conduciendo visitas al Chase Center desde que era un terrenal gigantesco. No obstante, desde que era apenas un sitio en construcción, siempre apuntaba al sitio donde se ubicaría la cesta en la cual Curry encestaría su famoso "tiro desde el túnel" que forma parte de su rutina previa a los partidos. En Oakland, los calentamientos de Curry se convirtieron en un espectáculo obligatorio. Los aficionados llegaban a la arena horas antes del inicio del encuentro para bajar hasta los niveles inferiores, donde podían ver las hazañas de Curry encestando y driblando el balón. El momento culminante era cuando corría hacia la cancha, atrapaba un pase hecho por el entrenador asistente Bruce Fraser en el túnel que conducía al camerino de los Warriors, soltando un disparo de 50 pies de distancia hacia la cesta. Curry convirtió esas cestas en cantidades exorbitantes.

Curry ha vuelto a crear prácticamente todos esos elementos que hacía en Oakland durante su calentamiento previo a los partidos en el Chase Center, en la misma cesta que Welts señalaba en sus giras. Pero la cesta del túnel es problemática. El ángulo es diferente. El cronómetro está funcionando. Y hay unos cables para la cámara ubicada por encima de la cesta que él tiene que cruzar. Después de los primeros partidos de pretemporada, Curry se preguntaba si tenía que renunciar a ese tiro del túnel.

Pero él no ha llegado a ese punto aún.

Antes del primer partido de los Warriors disputado en el Chase Center en la noche del jueves, Curry lo intentó. El balón salió más allá del tablero y el cronómetro, pasó entre los cables y parecía destinado al aro. Los presentes, a ambos lados del túnel, contenían la respiración mientras el balón se dirigía a la cesta. Habría sido perfecto si Curry hubiese inaugurado el nuevo sitio al convertir la cesta desde el túnel.

Desafortunadamente, la cesta voló más lejos. Estaba perfectamente alineada, pero pasó a pocas pulgadas más allá del aro.

"Pienso que él debería intentarlo desde la primera fila de la tribuna", dijo Fraser. "Porque es una especie de cesta imposible. Pero él también ha convertido cestas imposibles con anterioridad".

"Pienso que así es él. Él es un ser terco. Pero también le gusta contar con cosas divertidas qué hacer. Disfruta de tener una rutina y de hacer cosas divertidas".

Curry es la razón por la cual los Warriors mantienen la fe. Siempre ha sido la piedra angular de la cultura de los Warriors. Cuando Kerr llegó al equipo en 2014, el carácter y firmeza de Curry le recordaron inmediatamente a Tim Duncan, la exestrella de los San Antonio Spurs. Si iban a crear algo duradero en Golden State, algo similar al record de 22 apariciones consecutivas en playoffs de los Spurs (Duncan fue parte de 19 de ellas hasta su retiro en 2016), Curry sería su constante. El jugador cuyo carácter marcaría el tono de la organización, en los buenos momentos y los malos.

No habría un Durant en los Warriors de 2016 si Curry no fuera quien es. Recuerden: se produjo un debate muy verdadero con respecto al hecho de que Durant fuera capaz o no de compaginarse con el sistema libre y fluido de los Warriors, equipo que había sumado 73 victorias en la temporada pasada, un récord de la NBA. En ocasiones, la abundancia es simplemente demasiado.

"Contar con más no siempre es lo mejor", expresó en esa ocasión Bob Myers, presidente de operaciones de baloncesto y gerente general. "Pero, 'mejor' siempre significa mejor".

El ego de Curry podía asumir una elegante transferencia de poder a las manos de Durant. Y eso fue lo que ocurrió. Los Warriors ganaron dos títulos en los tres años de Durant con el equipo.

Eso, en su nivel más básico, constituye las bases sobre las cuales se cimienta la cultura de los Warriors. La devoción al progreso de la gerencia, sin arrepentimientos y que a veces es implacable (la incorporación de Durant, la partida del Oracle y construcción del Chase Arena) fue filtrada y humanizada por la presencia de hombres de la talla de Curry, Kerr, Myers y Welts.

Y esa es la razón por la cual Lacob nunca se disculpó por los comentarios sobre la distancia "años luz" de su franquicia o el dominio de su franquicia durante los últimos cinco años.

"Cuando ganamos el campeonato, le dije a Bob de inmediato: 'Tenemos que ser mejores'", explico Lacob. "Siempre lo digo. Así es como sigues adelante. La gente piensa que estoy siendo egoísta o arrogante. No lo soy. Estoy siendo realmente honesto".

"Tienes que continuar esforzándote como organización, tanto en el aspecto deportivo como en el de negocios; seguir mejorando continuamente porque tu competencia, con toda certeza, está intentando hacer lo mismo".

"El resto de la liga nos va a alcanzar en algún momento".

UNA DE LAS OBRAS DE ARTE características del Chase Center lo constituye una serie de retratos del grupo denominado "Hamptons 5" (Curry, Thompson, Green, Durant e Iguodala) pintado por el artista Shomari Smith, oriundo de Oakland.

A las afueras de las suites a nivel de cancha, se encuentra todo un muro dedicado a un colorido mosaico de los Splash Brothers. Por todo el edificio, se pueden ver fotos a tamaño natural de momentos clave de las cinco apariciones en las Finales de la NBA de los Warriors.

El arte es impresionante, en celebración de esos jugadores y momentos de significado histórico. Pero también hace que el lugar se sienta como si fuera un museo. Parece que esos momentos ocurrieron hace largo tiempo.

Cuando el edificio abrió sus puertas por primera vez en septiembre pasado, Myers asistió a un concierto de la banda Metallica para ver cómo estaba el lugar. Se sentía curioso, entre otras cosas, por los recuerdos de la presencia de Durant con los Warriors.

Al momento de la partida de Durant como agente libre este verano, el legado de Curry como padre fundador de la dinastía de los Warriors se consolidó firmemente. Con respecto al legado de Durant, las cosas se hacen mucho más complicadas. Los Warriors le ofrecieron a él (y no a Curry) el puesto de honor en el día de inicio de construcción del Chase Center en 2017. Durant está presente en todas las fotos, sosteniendo una pala al lado de Kerr, los propietarios del equipo Lacob y Guber, Welts y Myers.

No obstante, los Warriors no consideran la partida de Durant como traición. No lo han borrado de su historia. De hecho, han hecho todos los esfuerzos por conmemorar las tres campañas de KD con el uniforme de los Warriors. Lacob ha expresado públicamente que su equipo iba a retirar la camiseta con el número 35 de Durant.

"Pienso que la organización hizo una gran labor diciendo: 'Sí, tú formaste parte de todo esto'", expresa Myers. "Él está presente en todas esas fotos. La sensación general es positiva por parte de él, positiva por nuestra parte. No percibo ninguna amargura. Parecen decirse: 'Tú estás haciendo esto y nosotros hacemos lo nuestro".

Sí se intercambiaron halagos después de que Durant tomara su decisión de abandonar Golden State; pero Myers, en mayor parte, debió dedicarse a laborar para ejecutar el plan de contingencia de los Warriors, que consistía en una operación "firmar y canjear" con D'Angelo Russell. Para poder lograrlo y mantenerse dentro del límite estricto del tope salarial, tendrían que entregar a Iguodala, Más Valioso de las Finales 2015 y uno de los mejores guardianes de la cultura de los Warriors. Fue un doloroso sacrificio en el altar de la renovación.

No hay manera de reemplazar a un talento de la talla de Durant. Pero es mucho más difícil de lo que se cree el reemplazar a un hombre de la talla de Iguodala, cuya inteligencia del baloncesto se convirtió en herramienta pedagógica para entrenadores y compañeros.

"Parecía que nuestro sistema se corría a sí mismo", dice Fraser. "Pero el sistema fue cuidado a diario por chicos como Andre y Shaun".

Los entrenadores enseñan un concepto. Pero, con el fin de que estos conceptos permanezcan en mente de todos, los jugadores tienen que reforzarlos.

"Se trata de enseñar este deporte. Pero también se trata de enseñar nuestra cultura", dice Fraser. "¿Cómo inculcar nuestra cultura a estos jóvenes y mantener el mensaje a los veteranos? Parte de ello radica en que estos últimos se convierten a sí mismos en maestros".

Y siendo francos, hay muchas cosas que aprender.

Los Clippers destruyeron a la defensiva de los Warriors en la noche inaugural, con 62.5% de enceste desde la cancha y 54% desde la larga distancia.

Después del partido, Curry, Green y Kerr tomaron sus respectivos turnos para lamentarse de la pobre actuación, mientras predicaban palabras de paciencia y ajuste de expectativas para con este grupo.

"Apestamos terriblemente", dijo Green esa noche. "Nuestra defensa fue atroz".

Kerr se mostró un poco más mesurado. "Esto se asemeja más a la realidad de la NBA. Durante los últimos cinco años, hemos estado viviendo en un mundo que no se supone que deba existir. En lo que respecta a los récords, disfrutamos del mejor desempeño de cualquier equipo en un lustro. Esta es la realidad... Estamos comenzando de nuevo en muchos aspectos. Tenemos que ser pacientes. Tenemos que luchar, seguir enseñando y los jugadores tienen que asimilar y aprender. Mejoraremos. Lo sé muy bien".

Debido al hecho de contar con un tope salarial rígido para esta temporada, los Warriors tienen pocas opciones para mejorar su roster, excepto solo mejorar. Desarrollar sus jugadores jóvenes, mejorar su salud física, encontrar un esquema defensivo que funcione o, por lo menos, uno que se asemeje a un esquema defensivo.

Sin embargo, las cosas serán un poco más sencillas en la temporada baja. Deberían contar con la capacidad de retener su puesto de selección de primera ronda para el draft 2020, el cual tiene protección en el Top 20. Tendrán una excepción de canjes por $17 millones derivada de la operación Iguodala. Y en teoría, Thompson debería estar de vuelta, a plenitud de condiciones.

Superar este año de reinicio es la verdadera y definitiva prueba a la cultura que los Warriors han logrado armar durante los últimos cinco años. La forma en la cual los Warriors asuman este momento histórico forjará para siempre su legado. Se convertirán en uno de los grandes dinastías de la NBA, al lado de los Spurs, Lakers o Celtics. O retrocederán a un nivel de mediocridad que hará que los cinco años anteriores sean recordados como un ciclo positivo, como le ocurrió a los Rockets en la década de 1990.

"Comparo esto a un capitalista de riesgo, que maneja fondos diferentes", dice Curry. "Tienes tu primer fondo, que armas y con el cual aspiras tener algo de éxito. Luego, te dices: 'Vamos a armar un segundo fondo, invertir en cosas distintas'. Pero se trata de la misma gente, los mismos intelectos".

"Comenzarás a trabajar en algo desde cero, aunque llevado por los mismos principios que te ayudaron a alcanzar el éxito".