FILADELFIA - Joel Embiid hace una pose en la línea de tiros libres muy similar a la del guerrero griego Perseo, flexionando su esculpido cuerpo de 7 pies, 2 pulgadas, gesticulando a la multitud a fin que hagan más ruido.
El público en Filadelfia, que lo adora, responde a su petición, gritando al unísono de forma entusiasta: "¡Vamos, proceso!". Cuando Embiid convierte el primer tiro libre de forma líquida, los gritos cambian a: "¡MVP! ¡MVP!".
La adulación se intensifica, cuando Embiid consigue el segundo tiro libre con el golpe sencillo y natural de un hombre adepto a los tiros largos. Tiene un porcentaje de encestes de casi 82 por ciento desde la línea de tiros libres en lo que va de esta joven temporada, mostrando su predilección por encestes en salto suaves y elegantes desde el poste, el perímetro, incluso desde la línea de triples.
"Uno lo ve y piensa: '¿Estoy viendo a (Hakeem) Olajuwon? ¿Es este (Tim) Duncan? Espera, ¿puede lanzar también? ¿Acaso es (Arvydas) Sabonis?", dice el coach Brett Brown.
Embiid se encuentra en medio de su búsqueda de canalizar apropiadamente ese paquete explosivo de poder, agilidad y toque. De acuerdo a Second Spectrum, tiene el quinto puesto en la liga entre pívots en la categoría estadística de impacto de cestas cuantificada a la defensiva (qSI), con sus rivales mostrando un 10.8 por ciento menos de encestes efectivos desde la pintura cuando Embiid les marca.
Los jugadores que conducen jugadas contra Embiid anotan 0.63 puntos por cada drive, comparado con el promedio de la liga de 0.94. Y los Sixers son mucho mejores en ambos aspectos del juego con Embiid en la cancha esta temporada, ostentando un rating ofensivo de 106.9 y un rating defensivo de 99.8. Esos números caen de forma considerable cuando Embiid se dirige a la banca.
Sin embargo, sus destrezas en el tabloncillo son apenas una parte de su atractivo. Embiid ha desatado la personalidad más cautivante en la NBA desde la aparición de Shaquille O'Neal, conquistando las redes sociales con la misma ferocidad que muestra en la cancha, bien sea coqueteando con Rihanna, haciendo insinuaciones a LeBron James y a Kevin Durant sobre la agencia libre, provocando a Hassan Whiteside, o alardeando que una vez mató un león, a pesar de haber nacido y crecer en Yaounde, Camerún, una gran ciudad con 2.4 millones de habitantes, y cero animales salvajes. Embiid hasta ha hecho comentarios políticos, advirtiéndole a su compañero Ben Simmons, quien nació en Melbourne, Australia, previo a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos, que si Donald Trump fuese el vencedor "te va a deportar".
No es de extrañarse que los normalmente quisquillosos aficionados de los Sixers se han enamorado de él tan fuertemente. Las expectativas ahora son inmensas en las primeras semanas de la temporada de la NBA. Nadie espera que Embiid destruya a Medusa o luche contra una serpiente marina, como lo hizo Perseo. Todo lo que piden para esta campaña son unas pocas victorias y un pase a los playoffs.
Ambos objetivos se ven cada vez más posibles. Tras haber arrancado la temporada con registro 1-4, los Sixers tienen una modesta racha de dos triunfos al hilo.
El roster joven en Filadelfia, compuesto por Embiid, Simmons y Markelle Fultz destila potencial a borbotones, pero sigue siendo una obra en progreso. Fultz está lidiando con molestias en su hombro que pueden afectar o no su mecánica de lanzar y está fuera de acción por al menos tres semanas. Embiid, quien se perdió las primeras dos campañas de su carrera en la NBA debido a un hueso roto en su pie derecho, luego participó en apenas 31 cotejos la pasada campaña debido a un menisco desgarrado en su rodilla izquierda y aparte, debió descansar toda la temporada muerta mientras hacía rehabilitación por haberse sometido a cirugía en la rodilla, siendo dado de alta para reasumir actividades propias del baloncesto hace sólo tres semanas atrás.
Brown impuso restricciones de minutos sobre Embiid mientras recobra la forma, lo cual fue denominado por el joven pívot como "tonterías de mi----". Luego de siete partidos, Embiid promedia 27 minutos por noche lo cual, según su razonamiento, está cercano a los minutos de un titular. "Si estoy cansado, el Coach me debe sacar. Si me siento bien, debe mantenerme allí", dice Embiid. "Una de estas noches, si tengo un gran partido y no me siento cansado y puedo seguir por 40 minutos, me lo permitirán".
Esa noche aún está por ocurrir. Contra los frenéticos Houston Rockets el 25 de octubre, cuyo plan de juego fue cansar rápidamente al gran hombre de los Sixers, Embiid tomó par de faltas tempranas y se vio notablemente cansado a principios de la segunda mitad.
"Lo más difícil ha sido el reacondicionamiento", admite Embiid. "Estoy muy por detrás del resto. Muy por detrás. Una vez que recupere mis piernas, tengan cuidado".
EMBIID DISFRUTA DICIENDO "Confíen en el proceso". Sin embargo, lo que realmente quiere decir es "Confíen en mí".
Los Sixers así lo hacen. De no ser así, ¿por qué habrían de invertir $148 millones en un jugador con un gran total de 31 partidos en su carrera en la NBA?
Al ser preguntado qué se había comprado tras la firma de la extensión, Embiid respondió: "Nada".
Antes de haber concretado la extensión, adquirió una nueva casa para sus padres en Camerún porque la antigua estaba repleta de dolorosos recuerdos de su hermano Arthur, quien fue atropellado por un auto y perdió la vida hace tres años. Embiid no sufrió la tentación de complacerse, bien sea con joyería, una casa o un auto nuevo.
"No conduzco", dice. "Todo lo que realmente necesito son mis juegos de video y un televisor gigante".
Volvió a Yaounde en agosto por primera ocasión desde la muerte de Arthur, un regreso a casa triunfante y agridulce a la vez. Embiid es más querido en su natal Camerún que en Filadelfia, ya que representa la prosperidad y promesa a una nación africana que ha sido golpeada por una epidémica corrupción.
Mientras estuvo allí, amigos y extraños por igual se agolpaban a las puertas del hogar de sus padres. Embiid pasó horas cada mañana sentado, cruzado de piernas en el piso, saludando a la gente y regalando camisetas y gorras de los Sixers.
Acompañó a su madre, Christine, al orfanato Sainte Anne de Mbalmayo a entregar alimentos, víeveres, ropa y dinero, siendo ésa la misión de la Arthur Embiid & Angels Foundation, la cual es financiada por Embiid.
Embiid afirma tener la determinación de seguir siendo un hombre común, tanto en su país natal como en la ciudad estadounidense que lo adoptó. Sólo hay que verle en sus shorts de los Sixers trotando por las calles de Filadelfia después de las 9 de la noche. También atacnado pelotas de tenis en las canchas locales. Y sí, ese es él, diciéndole a Hassan Whiteside: "Hombre, tenían que sacar tu trasero de la cancha o te habrías llenado de faltas en cinco minutos", y anunció que Andre Drummond "no juega nada a la defensiva".
"Esta es una liga amistosa", dice Embiid. "Sé que cuando hablo y lanzo retos, me meto en su mente, y harán lo que sea a fin de detenerme. Se convierten en muy agresivos, y así es que los atrapo. Soy muy bueno consiguiendo que me hagan faltas".
Afirma entender los riesgos de hacer este tipo de cosas con jugadores establecidos en la NBA de forma tan pública.
"Ciertamente, hay que estar dispuesto a respaldar lo dicho con hechos", dice. "He tenido la fortuna de contar con el talento para hacerlo. Sin embargo, estoy seguro que si tengo una mala noche contra Whiteside, oiré al respecto".
Embiid alega que ni el gerente general Bryan Colangelo ni Brown le han comentado sobre sus excentricidades, incluyendo aquella vez en la cual le declaró a los titulares de los Brooklyn Nets: "No pueden marcarme ni por el (palabrota)".
"Joel no tiene filtro, es un inconforme, y creo que en parte allí radica su éxito", dice Brown. "Hay momentos en los que cruzará los límites, y contrario a lo que les dijo, sí hablamos con él al respecto. Siento que es mi responsabilidad el ayudarle".
Si bien Embiid muestra su lado más llamativo de forma regular en la cancha, Justin Anderson, uno de sus amigos más cercanos dentro de los Sixers, afirma que el gigante es generalmente tranquilo a puerta cerrada.
"Honestamente, es algo tímido", dice Anderson. "Lo más interesante con respecto a él es que, mientras dice todos esos insultos y asimila el amor de los aficionados, se sigue diciendo todo el tiempo: 'Debo seguir trabajando'".
Los Sixers indican en su roster que Embiid pesa 260 libras, pero no tiene ese peso desde que jugara con la Universidad de Kansas. Embiid dice que su peso ideal oscila entre 275 y 280 libras. En este momento, dice, pesa 283 libras. "Tengo un poco de sobrepeso, pero seguirá bajando mientras me mantengo practicando y jugando".
Brown muestra un brilo en sus ojos cuando se le habla de los objetivos de Embiid en la báscula. A Brown le agradan las 275 libras. ¿Qué representan ocho libras menos para un hombre grande en la NBA?
"Significan dos años más en el contrato de alguien, cuatro minutos más por partido, una cesta adicional cerca del poste, dos tiros libres adicionales", dice Brown. "Es un estilo más fluido, en vez de un jugador pegado al suelo y más lento. Nuestro deporte no se desacelera".
CUANDO EMBIID REGRESÓ de Camerún, trajo consigo un Ludo, un juego de mesa de cruces y círculos que requiere que cada jugador lleve sus fichas hasta el final. Sin importar quien cayese, sea Jenny Sacks, jefa de su equipo de gerencia, Anderson, o el fisioterapeuta, los ha logrado persuadir a fin que jueguen con él.
Tras firmar su extensión el 10 de octubre, Sacks le obsequió un Monopolio. Al decírsele que conseguir la explanada era la forma de vencer, Embiid se enfocó obsesivamente en la propiedad de alto valor.
"Y no dejaba de alardear cada vez que caíamos en ella", dice Anderson. "Sea con el monopolio, o los juegos de video, o el baloncesto. No importa. Es sumamente competitivo en todos ellos".
"Eso es lo que lo ha convertido en un grande, y apenas está empezando a ver la superficie de lo que es capaz de hacer".
SE ACERCA EL FINAL del cuarto periodo, y el partido del 25 de octubre entre Sixers y Rockets se mantiene muy parejo. Una victoria representaría un gran paso adelante, y la anticipación en la Wells Fargo Arena es palpable.
No obstante, los Sixers, tras haber tenido ventaja por nueve puntos, se quedan fríos. Embiid está cerca del poste, pero el pívot de los Rockets Clint Capela lo mantiene a raya mientras PJ Tucker supera a Embiid y le arrebata el balón.
Faltando 30 segundos, James Harden llega al hueco. Embiid sale desde su lado débil, embiste y con un tapón arroja el balón hacia los asientos. El salto fue tan alto y tan fuerte que no puede evitar chocar con Harden, y rueda de cabeza hacia la estrella de los Rockets.
El réferi Ron Garretson sanciona a Embiid. Los Sixers no anotan en los 3 minutos y 5 segundos finales, y Houston gana con un triple de Eric Gordon al segundo final.
Es una derrota devastadora para Filadelfia. Tras el partido, Robert Covington confiesa que detuvo la respiración cuando vio tambalear a Embiid. "Esta orando para que cayera sin mayor problema", dice Covington.
"Todos tienen que dejar de tener tanto miedo", dice Embiid. "No soy hecho de cristal".
Anderson entiende el por qué esto frustra a su amigo. Nadie quiere ser conocido como el mayor riesgo en el mundo del deporte, simplemente porque debe probar que puede permanecer de pie.
"Joel a veces piensa que soy yo, un alero alto de 6 pies y 6 pulgadas", dice Anderson. "Cree que puede hacer jugadas acrobáticas. Y cuando uno le dice después del partido: 'Ten cuidado', no lo quiere escuchar".
La charla post partido en la radio de tertulias en Filadelfia es que Embiid necesita más intentos de enceste (en el próximo cotejo, consigue 19 para así apoyar en una victoria ante Dallas). La ciudad quiere y espera un equipo que vaya a los playoffs, y Brown dice que el próximo paso será que su joven pívot complemente mejor a sus compañeros.
"Sabemos que Joel puede encargarse de su propio juego, pero ahora queremos que crezca como líder, especialmente a la defensiva", dice Brown. "Creo que él lo tiene claro, y está haciendo un gran esfuerzo a fin de conseguirlo. Todos son líderes a su manera. Quizás él no sea de aquellos que lleve a todos a cenar en la carretera. Quizás él no sea el que vaya a dar el discurso al estilo de Knute Rockne en el medio tiempo. Pero puede ser un líder porque se lo ha ganado con su forma de jugar".
Embiid pasa gran cantidad de tiempo viendo videos de Karl-Anthony Towns, Marc Gasol y de LaMarcus Aldridge.
"Y Blake Griffin", dice Embiid. "Me gustan los cuerpos que pueden moverse".
Su entrenador hará lo mejor posible a fin de aislarlo de la creciente presión que hay sobre él. Puede ser difícil manejar la grandeza en un ambiente en el cual se crean y destruyen héroes de la misma manera.
"Es carismático, es un hombre apuesto, es internacional", dice Brown. "Es difícil encontrar debilidades en su presentación. He sido privilegiado al poder ver cómo actúan las superestrellas, por ende, disfruto el diálogo con Joel. Le pregunto: "¿Qué camino vas a tomar? ¿Quién eres? ¿Cuál será tu legado?".
El lunes, en el Toyota Center de Houston, Simmons coqueteó con un triple doble (24 puntos, siete rebotes, nueve asistencias) y Embiid aportó 22 puntos (9-12 en encestes), nueve rebotes y cinco asistencias para así superar a Houston en el que ha sido el mayor triunfo de los Sixers en la joven temporada. Embiid pudo contener la que sería otra furiosa remontada por parte de los Rockets con un rebote ofensivo clave, una bandeja, un robo y un bloqueo.
"Aprendimos la lección", dice.
Embiid promete mantener las cosas simples: trabajar duro, divertirse. No bebe alcohol, ha reducido su ingesta de dulces Shirley Temple que tanto le gustan, y sigue considerando que una noche de NBA 2K en la video consola y tomar nombres en juegos de mesa como una excelente forma de pasar el tiempo.
"En estos momentos, se cree el mejor jugador de Monopolio del mundo", dice Anderson.
Los Sixers juegan con dinero de verdad, y es hora que Embiid (su propia explanada) produzca dividendos.
