Phil Jackson no se encontraba de ánimos para detenerse y conversar. Sus New York Knicks salieron del Staples Center con un triunfo contra Los Ángeles Lakers, y pasó un juego completo sin tener que saludar a los nostálgicos aficionados de los Lakers en la gran pantalla.
"Creo que los Lakers están tratando de alejarse de ese tipo de cosas", nos dijo Jackson al hablar brevemente fuera del vestidor de los Knicks el 11 de diciembre. Había algo de distancia en la forma como dijo "Los Lakers".
Después de todo, hablábamos con el hombre que ganó cinco títulos de NBA en Los Ángeles y aún se encontraba en ese momento comprometido con la presidenta de los Lakers Jeanie Buss. Pero la distancia era real, y había crecido progresivamente al pasar de los años, mientras Jackson pasaba cada vez más y más tiempo en Nueva York a cargo de los Knicks, y en Montana con sus hijos y nietos durante el receso entre temporadas.
Su conexión con Los Ángeles y su entonces prometida, eran muy difíciles de mantener. El martes en la noche, Buss y Jackson anunciaron que estaban poniendo fin de forma mutua a su compromiso de cuatro años. El anuncio (a través de sus cuentas personales en Twitter) le puso fin a la versión de Camelot en la NBA. Al igual que el Camelot retratado en el musical de Broadway protagonizado por Richard Burton, este era un romance imposible. ¿La hija del dueño saliendo con el entrenador del equipo? Ojo, no cualquier dueño de equipo: Hablamos de uno de los propietarios más poderosos de todos los tiempos, el Dr. Jerry Buss de los Lakers. Y no de un entrenador cualquiera: es el coach más exitoso en la historia de la NBA.
Además, otros obstáculos se sumaban: Jeanie Buss era en ese momento la vicepresidenta a cargo de asuntos de negocios del club, y su hermano Jim Buss estaba al comando de las operaciones de baloncesto. Muchos enredos juntos y, sin embargo, Jeanie Buss y Jackson pudieron mantener su relación por 17 años. En los mejores momentos, cuando los Lakers ganaban títulos de la NBA, irían al estadio juntos desde su casa en Marina Del Rey. Durante los partidos, Jeanie se sentaba junto a sus amigas Linda Rambis y Stacy Kennedy en la segunda fila, justo en frente de la banca de los Lakers, donde Phil la podría ver y los jugadores eran capaces de escucharla.
Una vez, durante ese trayecto en vía a la arena, Jackson mencionó que Lamar Odom necesitaba un poco más de aliento, mientras se acoplaba a su nuevo rol como sexto hombre. Durante el partido, Buss y sus amigas se encargaron de hacer ruido en apoyo a Odom mientras ingresaba al encuentro. "¡Quítate los pantalones!", gritaron, y Odom se deshacía de su atuendo de entrenamiento cerca de la mesa técnica. Disfrutaba esa atención.
— Phil Jackson (@PhilJackson11) 28 de diciembre de 2016
Nothing but love and respect for this man. @PhilJackson11 https://t.co/jlgNhnZvOA
— Jeanie Buss (@JeanieBuss) 28 de diciembre de 2016
The love of my life is the Los Angeles Lakers. I love Phil & will always. It's not fair to him or Lakers to not have my undivided attention
— Jeanie Buss (@JeanieBuss) 28 de diciembre de 2016
Era un pequeño detalle, pero esos justamente eran la clase de gestos que hicieron que una relación en principio imposible funcionara por tantos años. La forma en la cual trabajaban en equipo y compartían sus ideas con respecto al equipo. Ese era Camelot. Una vez que Jackson se retiró como entrenador en 2011, las cosas comenzaron a cambiar. Primero, Jackson se encontraba siempre en casa, intentando planificar sus próximos pasos. No tenía intenciones de ser coach nuevamente: su cuerpo ya no podía aguantar el trajín. Su espíritu lo guiaba a tomar nuevas direcciones, más bien dentro de la oficina, lo cual le permitiría probar la fortaleza de sus principios desde un puesto muy por encima del tabloncillo.
Cuando el Dr. Buss fue diagnosticado con cáncer terminal en 2012, y la franquicia necesitaba que un entrenador de alto nivel entrase y condujese una nómina llena de superestrellas (Kobe Bryant, Pau Gasol, Dwight Howard y Steve Nash) por lo que parecía ser la última oportunidad del Dr. Buss, Jackson alzó la mano. Como era costumbre, lo haría por Jeanie.
Esta vez, los Lakers no lo llamaron. Por el contrario, el gerente general Mitch Kupchak lo llamó cerca de la medianoche para decirle que los Lakers habían decidido contratar a Mike D'Antoni en vez de darle la oportunidad.
Jackson estaba furioso. Sus agentes emitieron un áspero comunicado, indicando la falta de respeto que habían cometido los Lakers para con un entrenador que había ganado cinco títulos con Los Ángeles y estaba dispuesto a salir de retiro para entrenarlos y ayudar a la familia de su prometida en un momento crítico para su familia.
Esto no significó el fin de su relación sentimental. Más bien la fortaleció. Seis semanas después, Jackson propuso matrimonio a Jeanie Buss. Sus rodillas y caderas estaban demasiado tensas para poder inclinarse y hacer el característico gesto. Jackson no es el tipo de personas que hacen gestos grandilocuentes, de todos modos. Lo importante era que sabía que su compromiso haría feliz a su novia, y le daría al padre de esta algo de paz en su lecho de muerte.
El compromiso estaba casi destinado a mantenerse así una vez que Jackson se convirtió presidente de los Knicks en 2014. Jackson y Buss tuvieron que firmar documentos en los cuales se comprometían a evitar conflictos de intereses entre ambas franquicias. Según informan fuentes, dichos contratos incluyeron cláusulas que los obligaban a informar a la NBA y sus propietarios de equipo en caso que decidieran efectivamente contraer nupcias.
Ahora, no sólo tenían que vivir separados. Tampoco podían hablar de sus empleos al momento de estar juntos. En el caso que dieran el paso definitivo de unión, sólo complicaría más sus relaciones laborales.
Con el pasar de los años, Jackson se enfocó en los Knicks y Buss se concentró en los Lakers. Jackson iría a Los Ángeles cuando le fuera posible, y ella lo vería en Nueva York al momento de asistir a las reuniones de la Junta de Gobernadores de la NBA, pero amigos indican que cada vez era más difícil para ambos hacer una pausa para encontrarse.
Los legados que las carreras de ambos dejarán para la posteridad dependerá de los próximos pasos que tomen. Buss debe decidir si hará barrida y mesa limpia dentro de la oficina de los Lakers. Jackson necesita convertir a los Knicks en serios contendores. Personas cercanas a Jackson indican que éste tiene la intención de permanecer por la totalidad de su contrato de cinco años con los Knicks, a pesar de la opción mutua que tiene dicho convenio prevista para este verano.
Existe cierta especulación que Jackson podría regresar con los Lakers luego de concluida esta temporada, ya que necesitarían un nuevo guía en la oficina, y podría divorciarse en términos amistosos de los Knicks. Esas son las cosas imposibles que podrían pasar en Camelot.
No estaba destinado a suceder. Buss ha pasado el último año supervisando el desarrollo del nuevo complejo de prácticas de su equipo, aparte de trabajar incesantemente en el nuevo convenio colectivo laboral de la Liga. Ha mantenido estrechos lazos con el entrenador Luke Walton, quien está en su primer año con los Lakers, lo cual ha significado un cambio con respecto a su relación distante con previos entrenadores de la franquicia. Gente cercana a Buss afirman que ella ha estado considerando las preguntas imperativas con respecto a la posible reconstrucción de la gerencia de los Lakers.
Todos estos proyectos requieren mucha dedicación, y ya había llegado el momento en el cual Jackson y Buss ya no podían conversar sobre sus roles actuales. Por ende, la relación imposible llegó oficialmente a un fin en buenos términos en la noche del martes. Camelot ha llegado a su fin.
