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Los mundos paralelos de la NBA y el Mundial de Qatar

Como un saludo de la NBA a Qatar 2022, te presentamos una lista especial de estrellas del basquetbol que tienen mucho en común con los protagonistas de la Copa Mundial.

Comienza el Mundial de fútbol de Qatar 2022 y en ESPN proponemos un juego especial para calentar la previa: ¿quién es quién entre las estrellas en comparación directa con la NBA?

Habilidosos, creativos, perseverantes, combativos. Rápidos y pensantes. Veteranos y jóvenes. Atacantes elite y defensores cerrojo. He aquí una lista especial que encuentra puntos en común entre las máximas estrellas de un deporte y otro.

Pensar con los pies y también con las manos. Sin más preámbulo, pasen y vean.

LIONEL MESSI-STEPHEN CURRY

Rápidos, brillantes, únicos. Con ellos se rompió el molde en su puesto. Si Leo tiene la gambeta de liebre y la precisión quirúrgica para encontrar compañeros, eludir rivales y rematar al arco, Steph lo tiene con su superpoder para moverse sin parar, dribblear como nadie y lanzar al aro desde cualquier posición. Incluyendo desde el logo. Messi tiene 35 años, Curry 34. Ambos tuvieron que superar dificultades físicas para alcanzar la gloria máxima de su deporte. El astro argentino, súper ganador a nivel clubes, viene de ser campeón en la Copa América con su país, mientras que el estadounidense ganó con los Golden State Warriors el último campeonato de la NBA. Distintos e insustituibles, tienen un rasgo común que los define: la genialidad para hacer felices a todos los que los rodean, incluyendo compañeros, entrenadores, directivos, fanáticos y, por qué no, también rivales.

CRISTIANO RONALDO-LEBRON JAMES

Con la fortaleza física como punto de partida para ambos, la similitud entre estos dos súper atletas es clara. Comparten una contracción al trabajo por encima a la media, son pura fibra y son, cada uno a su manera, dos Dorian Gray frente al espejo de turno: permanecen intactos al paso de los años. Una bendición del destino que es ajena al resto de los mortales. En materia de triunfos, CR7 y LeBron han ganado, pero más allá de números deslumbrantes, estadísticas asombrosas y reconocimiento mundial, no son lo que se dice ganadores frecuentes. Les cuesta. Comparten archirrival en la última década: Cristiano es a Messi lo que LeBron es a Curry. Enemigos íntimos en materia deportiva. Destinados a estar entre los mejores de la historia, aún necesitan ganar más para subirse al verdadero pedestal de los elegidos. Al final del camino, son las únicas cuentas que importan.

GIANNIS ANTETOKOUNMPO-KYLIAN MBAPPÉ

La juventud hermanada para siempre con la destreza y la potencia física. El título de campeón mundial en Rusia 2018 de Mbappé con Francia se hermana con el campeonato NBA ganado por Antetokounmpo en Milwaukee Bucks. En algún momento fueron el futuro pero hoy son el presente. Herederos de tronos de reyes que se van apagando poco a poco, Giannis y Kylian son los príncipes del deporte mundial. Y tienen muchas cosas en común: además de sacar una gran ventaja por su versatilidad y velocidad en campo abierto, ambos son de ascendencia africana: el padre de Mbappé es camerunés y el de Antetokounmpo nigeriano. Traen consigo, sin saberlo, la fuerza de un continente que es amor y lucha desde hace siglos. África es un elefante sabio, pesado, dormido, que aún no despertó para dar a conocer al planeta su poder avasallante y real. Un volcán a punto de entrar en erupción. Sumiso en sus entrañas, son sus hijos, talentosos, dominantes y ganadores, quienes disfrazados de deportistas elite brillan en distintos puntos del planeta para que no olvidemos nunca esta máxima que ayer y hoy se mantiene como expectativa y hambre a punto de ser saciada.

CASEMIRO-DRAYMOND GREEN

Compañero perfecto, rival detestable. Casemiro y Green comparten esta máxima, uno en Manchester United y el otro en Golden State Warriors. No importa qué, no importa cómo ni tampoco cuándo: el triunfo nunca es ni será un camino de rosas. No todos los jugadores están dispuestos a hacer lo necesario para ganar. Perros de presa, jugadores multifunción, defensores elite. Los habilidosos, los atacantes estrella, los hombres-peligro sienten la respiración en la nuca cuando les toca enfrentarlos. Podrás desearlo, podrás soñarlo, pero nunca jamás podrás quererlo más que ellos. ¿Estás dispuesto a hacer todo, absolutamente todo lo necesario para ser campeón? Casemiro, Green, y muy pocos en el mundo pueden decir que sí sin dudarlo. Y esa es la razón principal por la que lo consiguen.

THIBAUT COURTOIS-RUDY GOBERT

Físico superlativo para el puesto, tentáculos para ocupar el máximo espacio posible a la hora de frenar los intentos del atacante. Courtois es belga, Gobert francés, pero comparten idioma. Dueños del área chica o de la zona pintada, son voz de mando y ejecutores de una idea de destrucción de intenciones. Con guantes o sin ellos, son los encargados de frustrar a cuanto oponente se ponga enfrente. En este caso, ambos juegan con las manos. Desviar tiros, llegar bien arriba, hacerse gigante para cumplir con un trabajo sucio que nadie quiere hacer. Estos escudos elite están formados para ocultar limitaciones y exhibir fortalezas. Son parecidos, casi iguales. No suelen ser objetivos de los fotógrafos. De todos modos, poco importa: para cualquier compañero son salvavidas que, cuando hace falta, se los usa como último recurso. Y siempre es muy bueno tener esta clase de guerreros en las batallas más complicadas.

LUKA MODRIC-LUKA DONCIC

Malabaristas, creativos, diferentes. Con visión de lince y fineza de cirujano para encontrar los detalles. Líderes únicos de sus equipos, comparten mucho más que el nombre en el documento de identidad. Nada por aquí, nada por allá. Ahora me ves, ahora no me ves: ilusionistas del deporte, son capaces de hacer un poco de todo y hacerlo bien. Modric ha puesto a Croacia en puestos de privilegio en el fútbol mundial y Doncic ha edificado lo mismo con Eslovenia en los pasados torneos internacionales de básquetbol. Uno es veterano y jugará su última Copa del Mundo. El otro tiene una vida deportiva llena de desafíos por cumplir. El que se va le estrecha la mano al que se queda. El deporte balcánico tiene hoy un punto común de genialidad en estos dos atletas. Los espectadores los siguen, los veneran y los disfrutan.

HARRY KANE-KEVIN DURANT

Huelen sangre y muerden. Ese es el patrón común entre estos dos depredadores deportivos. Adictos a las redes, son jugadores imposibles para las defensas que tratan de controlarlos. Kane es Durant y Durant es Kane: uno con los pies y el otro con las manos. Estrellas, goleadores, anotadores compulsivos, sacian su sed competitiva con los rivales que se ponen enfrente. La meta es clara, absorben responsabilidad, tienen nervios de acero y se hacen más poderosos cuando detectan el miedo de los contrarios. Tienen, lo que se dice, un sexto sentido. Un olfato goleador mezclado con sensación de ubicuidad: en todos lados, al mismo tiempo. El hábitat en el que crecieron y se desarrollaron está hecho de alaridos: éxtasis para los que están con ellos, terror para quienes están enfrente.

NEYMAR-KYRIE IRVING

Malabaristas del balón, intérpretes formidables, eternos incomprendidos. La pelota para Neymar e Irving es una goma de mascar en movimiento: nadie la maneja como ellos. Sus movimientos de cadera son perfectos, capaces de eludir rivales con una soltura y una fluidez fuera de lo común. Han ganado, han brillado, han sobresalido, pero al final del día no han podido vencer al rival más importante: ellos mismos. Son impredecibles en todo sentido: dentro de la cancha, genios sin igual, capaces de hacer cosas extraordinarias. Fuera de ella, un dolor de cabeza tras otro. Muchísimo más inmaduros que provocadores, el ego no los perdona: suelen ir tan a fondo en su necesidad de diferenciarse que han caído innumerable cantidad de veces en el ridículo popular. Con 30 años de edad ambos, ya no son jovencitos. Harvey dos caras, Dr. Jeckyll y Mr. Hyde: una historia de amores y odios que nos hace reír y llorar en partes iguales.

VINÍCIUS-JA MORANT

Ah, la juventud, divino tesoro. Vinícius y Ja Morant son el presente pero mucho más que eso son el futuro. Hábiles, elásticos, creativos, reúnen una cuota de fantasía que es única para el mundo del deporte. Los botines de Vinicius son pinceles y las zapatillas de Morant resortes para dibujar sueños en el cielo. El mundo hoy les pertenece, son los líderes con los que se identifican las nuevas generaciones. Los reyes de los highlights y las historias en redes sociales. En un mundo que se rinde muchas veces al blanco y negro, ellos traen el color. Una brisa de aire fresco que entra por la ventana, el sueño de no envejecer jamás, la vida en plenitud constante. Detener el tiempo y disfrutar. Es aquí, es ahora. Y están siempre listos para demostrarlo.

HIRVING LOZANO-TRAE YOUNG

Rápidos, veloces, incisivos, Chucky y Trae tienen muchos puntos en común. Incluyendo la actitud para enfrentarse muchas veces a rivales más fuertes y físicamente superiores. La rapidez, la visión de juego y la capacidad para encontrar espacios los define en sí mismo. Su propia presencia hace mejores a sus compañeros y los inspira con una dosis de creatividad que despierta suspiros en las tribunas. Tienen, por sobre todas las cosas, coraje: piden el balón, juegan, no se esconden nunca. Absorben presión y la utilizan a su favor. Jóvenes, talentosos en el uno contra uno y enérgicos. Solidarios cuando hace falta y definidores cuando la situación lo amerita. De México a Atlanta sin escalas. Dos talentos en pleno crecimiento.

KEVIN DE BRUYNE-KAWHI LEONARD

Hacer un poco de todo y hacerlo siempre bien. Eso define a De Bruyne y Leonard, dos máquinas hechas para ganar, uno en el mediocampo y el otro en el equilibrio perfecto entre defensa y ataque. ¿Qué tienen en común? La polifuncionalidad primero, la mente de acero para alcanzar objetivos y la evolución constante como líderes silenciosos. Dos genios introvertidos que alcanzaron la gloria con humildad constante, sin pedirla a los gritos: serios, perseverantes, ubicados siempre en tiempo y espacio. Cuando se necesita son la rueda de auxilio de sus equipos y cuando hace falta son el motor. Hechos a base de trabajo, esculpidos con cincel por años para eliminar todas las impurezas posibles, son los jugadores que cualquier entrenador quiere tener. Dime lo que necesitas y te diré qué haré. Son muy pocos cracks en el mundo los que están dispuestos a algo así. Un verdadero ejemplo para las nuevas generaciones.

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