Los dos clubes conocen el sistema de competencia del futbol mexicano y los dos saben también qué tipo de "reglas" existen en su propia historia. La necesidad de ganar les presiona y atormenta a ambos. Es obvio pensar que Cruz Azul está más necesitado, pero el América es el equipo con mayor exigencia del futbol mexicano. Han hecho una temporada poderosa y maravillosa y, sin embargo, ninguno tiene garantizado nada...


david-faitelson-columna-miercoles
ESPNDavid Faitelson


SAN DIEGO, California.- Podría sonar injusto, pero incluso las formas -sobre de todo la de perder- tienen un valor diferente en esta clase de clubes. Para decirlo como es, sin rodeos, ni tapujos: si Cruz Azul y América no levantan el trofeo de campeón, habrán fracasado.

Y podemos alabar y ponderar el torneo que ambos están proponiendo y ejecutando. Uno, con 10 triunfos consecutivos, una imponente racha para remarcar en un futbol como el nuestro que tiene de todo menos regularidad. Y el otro, asomándose cada vez más a un estilo y a una fortaleza que le agrada a su siempre rigurosa afición. Cruz Azul y América podrían jugar mañana la final y nadie tendría ninguna objeción de sus merecimientos en la cancha, pero el futbol mexicano se juega a ganar una liguilla y los dirigentes han agregado ahora un amplio repechaje. Las condiciones son estas. Todos las conocen desde un principio. No basta con dominar el campeonato regular. Hay que hacerlo en la zona de definición, a "matar o morir", cuando la presión de no fallar agobia y hace diferente la competencia.

Y luego podemos separar cada caso con sus propios condimentos y condiciones. Cruz Azul ha prolongado la espera de su título por mas de 23 años. Sus aficionados están hartos de aproximarse y fallar en el momento clave. Hay una o quizá dos generaciones con uso de razón futbolística que jamás lo han visto levantar un trofeo y que viven de las añoranzas, de los cuentos de los "viejos" aficionados que reclaman la gloria de los años setenta. ¿Cómo explicarles a ellos que han hecho un torneo maravilloso e impecable, pero que no fueron capaces de conseguir el trofeo? No, en Cruz Azul no vale nada más que el título. Lo siento. Esas son las reglas del juego. Las conoce el entrenador Reynoso, Corona, el "Catita", Aldrete, y debe entenderlo Yotún, Romo, Baca, Orbelín, "Pol" Fernández y hasta el "Cabecita" Rodríguez. No estoy diciendo y sí estoy diciendo que de nada sirve lo que están haciendo ahora si no son capaces de conseguir la gloria.

Cruz Azul, Juan Reynoso
Imago7Juan Reynoso ha logrado un equipo ofensivo pese a un inicio de pocos goles en el torneo.

En el América podría existir un poco más de flexibilidad, pero tampoco es un club al que le sobre tiempo. El América es el equipo con mayor exigencia del futbol mexicano. Lo entendía perfectamente Miguel Herrera: "Para nosotros, un sub-campeonato es un fracaso". Supongo que también lo sabe Santiago Solari, aunque tendrá siempre "la salida" de que él no armó este plantel y de que recién llegó en diciembre, en medio del final de un proyecto y también en medio de una pandemia. Para acabar pronto, tampoco el América se iría satisfecho si hace una campaña regular espectacular y luego pierde forma dramática en la liguilla. El término "perder" asusta demasiado al americanismo. Es algo que no está en su diccionario histórico.

Cruz Azul y América han elevado el nivel de la temporada en el futbol mexicano y nadie tiene duda de que son los mejores. El problema es que sólo uno es campeón y el otro problema es que, bajo este sistema de competencia, ninguno de los dos tiene garantizado nada...

América, Santiago Solari
Imago7Santiago Solari sorprende a propios y extraños en su primer año con América

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Get ADOBE® FLASH® PLAYER
La lección que dejó el último encuentro ante Pumas para Luis Romo

LOS ÁNGELES -- A veces, el futuro ocurre en el pasado. A veces, el hoy y el mañana son esclavos del ayer. Éste es uno de esos casos. El Pumas contra Cruz Azul de este domingo 7 de enero de 2021, aún se juega el 6 de diciembre de 2020.

Ese día, en ese entonces, Cruz Azul no sólo sucumbió ante Pumas, sino ante esa sentencia brutal y genética del fracaso con el nombre rimbombante que aguardan todos sus desastres. Fue, ése, el día de la #Megacruzazuleada.

juan-reynoso-cruz-azul-torneo-guard1anes-2021-liga-mx
Imago7Juan Reynoso.

Pumas, a su vez, dio el último reparo de una cabalgata tan sorprendente como agradable, y se metió a la Final del accidentado Guard1anes 2020. Sin embargo, este Guard1anes 2021, todos los accidentes le ocurren a él, a este Pumas desmantelado. Apenas suma dos victorias y la más reciente de ellas, cortesía de la estulticia, la ceguera o el contubernio arbitral.

¡Qué magnífica revancha concede el futbol a estos dos equipos que jugando este domingo, tres meses después de su último citatorio, ponen en el coliseo su futuro! Pero especialmente Cruz Azul.

Zarandeada por Santos y Puebla, en las dos primeras fechas de este Guard1anes 2021, La Máquina suma siete victorias consecutivas. Y juega bien al futbol. Y juega bien con las armas que le oponen. Y juega mejor ensayando variantes aún al borde del precipicio de los 90 minutos.

Su afición se muestra reacia. Han sido 23 años de despiadadas promesas. Han sido 23 años de dramatizar a La Cenicienta, tan celeste como su vestido de gala, que a la medianoche de su destino, abandona el palacio real con dantescas #Cruzazuleadas. Y la mayor de todas ocurrió hace tres meses.

Tras los dos tropiezos de inicio, esos ante Santos y Puebla, su afición se había refugiado en las catacumbas más remotas del oprobio y la deshonra. Veían desconsoladas ese 2020 como un fascinante espejismo, que, lamentablemente, se había esfumado donde siempre, donde tantas veces había pasado, al pie de la escalinata de la gloria.

Por eso, Cruz Azul necesita ganar este domingo ante Pumas. De nada servirán las siete victorias al hilo. De nada servirán las gratas demostraciones de futbol. De nada servirá haberse levantado de los escándalos de sus directivos y del Cabecita Rodríguez. De nada servirá el esfuerzo generoso de Luis Romo, del Piojo Alvarado, de Orbelín Pineda, de Rafael Baca, de Santiago Giménez, de José de Jesús Corona, del mismo Cabecita Rodríguez, y de tantos otros.

Vencer y convencer ante Pumas. Ese es el ritual de sanación absoluta para La Máquina. Vencer y convencer ante Pumas. Entonces, y sólo entonces, las catacumbas cementeras podrán quedar vacías, y la afición, con ese magnífico derecho que tiene a emocionarse, a ilusionarse, a creer nuevamente, podrá zurcir las banderas hechas jirones, desempolvar sus galas, besar el escudo.

Aun a pesar del pesimismo cínico de Nietzsche (“tener fe significa no querer saber la verdad”), la afición de Cruz Azul tiene el derecho a saber la verdad y a mantener la fe, o renunciar a ella. Pumas será el momento de la genuina epifanía celeste.

Tiene Cruz Azul esa desafiante, agresiva, implacable oportunidad de exorcizar todos sus demonios. Esos, los de la duda, los del descreimiento, los del desencanto, los del entrampamiento, los que ya llegaron a la edad adulta de los 23 años. Esos anticristos pujantes de las #Cruzazuleadas.

Y si la oportunidad es grandiosa para Cruz Azul, lo es aún más para el entrenador Juan Reynoso. Hoy, el jugador cruzazulino deja en claro que cree más en él que en sus anteriores técnicos.

Hoy, en La Noria, queda claro, el evangelio del peruano es más poderoso que el de Robert Siboldi, Pedro Caixinha, y, por supuesto, que el de Paco Jémez.

Por el contrario, hay una enorme solidaridad en la cancha. Hay un intenso e inteligente apoyo al compañero. Ningún cruzazulino muere solo en la cancha. Los jugadores reclaman el balón en lugar de esconderse de él.

Porque los jugadores lo confirman en la cancha. No hay pelota perdida. No hay renuncia a la pelea. No hay deserción ni abandono. Reynoso ha alcanzado el estatus de líder: es un eficiente negociador de esperanza y de fe.

El futbolista ha recuperado su autoestima, algo que parecía imposible después de ese 6 de diciembre. Aún recuerdo el veredicto descarnado en redes sociales: “despidan a todos esos muertos”.

¿Puede imaginarse el vestidor celeste este domingo por la noche antes de la arenga final? ¿Puede imaginarse la ansiedad de los jugadores por escuchar el discurso de afirmación de su capacidad para sanearse psicológicamente de los atavismos del 6 de diciembre? ¿Puede recrear la oportunidad para Reynoso de convertirse en el profeta de lo improbable o de lo imposible?

Una cámara furtiva, un celular de polizón. Invadir esa intimidad de ese momento en el vestidor cruzazulino, debe ser totalmente válido y tolerable. Sea cual sea el desenlace.

Por eso, insisto, de nada sirve que Cruz Azul seduzca, cautive, incite, si este domingo, precisamente en el estadio del supremo aquelarre, ése el de la #Megacruzazuleada, no alcanza la sanación absoluta y el exorcismo de todos sus diantres, ganando y gustando ante Pumas.

La afición celeste estará expectante. La afición genuina, no la que vive emboscada en las dudas o el abandono, o buscando refugio a su propia impotencia en otras camisetas.

Al final, sin embargo, hay algo inobjetable en el pensamiento del escritor indio Rabindranath Tagore: “La fe engaña a los hombres, pero da brillo a la mirada”.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- Toluca y Monterrey quieren agregarse, pero Cruz Azul y América juegan ya una Liga aparte, su propia Liga. En un demencial ataque de optimismo, podría decirse que ambos visten galas de finalistas de este Torneo Guard1anes 2021.

La Máquina y El Nido, por caminos distintos, pero de entre sus propias ruinas, ambos, han irrumpido como los poderosos de la competencia. Por encima, claro, de todas las expectativas y de toda expectación.

Entrenadores reclutados en la pasarela de la desesperación y con las alarmas escandalizando el entorno, Juan Reynoso y El Indiecito Solari, recibieron a su respectivo Lázaro, rescatándolo de la plancha de las autopsias. Y ambos se levantaron y anduvieron... y andan todavía.

Azuzados por el escepticismo (¿dónde está el paredón para quienes debemos ser ajusticiados por hocicones?), el peruano y el argentino han sacado provecho a sus respectivas infanterías, para despegar como líder y sublíder del torneo, con el agregado de que la burocracia gansteril de la FMF le escamoteó tres puntos a las Águilas.

Este miércoles por la noche, Cruz Azul y América demuestran que llegan por caminos distintos al puesto de control de la Liga Mx. Los de La Noria hasta con ciertos lujos, y los de Coapa cada vez con menos soponcios.

Imago7Cruz Azul

A La Máquina, con siete cambios, y variantes durante el juego mismo, le alcanza para almorzarse (1-0) al molusco mazatleco, hasta desatar la ternura del técnico Tomás Boy, quien considera un irrespeto que le enviaran a los vagones y no a toda la locomotora por delante. ¡Desagradecido!

América sigue jugando feo, aburrido, traicionando la alcurnia de espectacularidad y hasta de atrabancamiento ofensivo, pero allá, en el segundo lugar, y distanciándose de Toluca (1-0 a Tigres) y Monterrey (6-1 a Juárez), poco llegan los ronroneos de los inconformes. Dicho está: el fin justifica los medios y los miedos.

Cruz Azul hace mejor futbol. Aún con todo el armazón modificado, comenzando desde la portería, hay orden, hay ímpetu, hay entendimiento y hay atrevimiento. El 1-0 es un acto de compasión hacia Mazatlán, que pierde un tentáculo a los ‘23, por expulsión de Gael Sandoval. Lo más importante: este Cruz Azul no baja la guardia, no menosprecia, no se conforma.

Miguel Herrera habría lloriqueado porque le juntaron partidos de alta tensión: León y Chivas, en ruta, y después de los oasis ante Mazatlán y Necaxa, cierra con Tigres, Cruz Azul, Toluca y Pumas. Pero, el América, ahora de El Indiecito Solari, sabrá de qué está hecho su plantel, al agregarse dos juegos de Concachampions ante el Olimpia.

El cierre de Cruz Azul parece menos entrampado: Pumas urgido, Monterrey, Atlas despertando, descanso ante Juárez y Chivas, para desembocar en América, San Luis y Tijuana, con partidos de Concachampions ante el haitiano Arcahaie. Y Reynoso ha empezado a organizar los relevos, las rotaciones, para evitar desgastes excesivos, más allá de que su adversario inmediato en Concacaf, apenas asoma la nariz hasta en Wikipedia.

Y mientras América y Cruz Azul han decidido jugar su Liga aparte, Chivas insiste en apartarse de la Liga. Es un equipo confundido. Un equipo preso de desconfianza. Parecería que desde el cuerpo técnico no recibe los argumentos o las armas necesarias para creer en sí mismo. Y los jugadores, además, han empequeñecido su corazón y sus gónadas.

Sufrieron, impensadamente, este miércoles, cuando tenían la mesa puesta para ganar, gustar y golear. Un Querétaro sin Valencia ni Magallanes, más lesionados, lo tuvo contra la lona. Dos chiripazos lo rescatan: un taconazo de José Juan Macías, pero desviado por la defensa, y el cabezazo de Miguel Ponce al minuto 94.

Anecdótico y revelador el festejo del Pollo Briseño, quien asesta el primer cabezazo para el gol de Ponce. El efusivo zaguero central se desboca hacia la banca como si hubiera ganado una Final de Copa del Mundo. Este pollito no sale aún del cascarón de su realidad: ¿cómo festejar un empate agónico, ante un rival diezmado, y con una nómina tres veces más barata: 68 millones de dólares del Rebaño contra 21 mdd de los Gallos Blancos?

El Guadalajara está arañando puestos de repechaje, con 11 puntos, mismos que tienen Tigres y Querétaro. Pero, lo más grave es que ha encontrado la rutina de tener una actuación aceptable, como ante León y Pumas, para después volver a la abulia, la indolencia y el chiripazo para sacar resultados.

El ex Rey Midas, Víctor Manuel Vucetich, sigue tratando de encontrar un equipo base, pero sigue dando tumbos en ese intento, porque súbitamente ocurren bajas de juego inexplicables, o aparecen lesiones, o su propio paladar caprichoso, decide hacer modificaciones drásticas.

Así las cosas: Cruz Azul y América en la festividad de organizar su propia Liga, mientras el Guadalajara parece agregar otro torneo a su cadena de lamentaciones, y seguir rascando esperanzas de meterse al repechaje.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- Juega bien. Gana. Se metió en el pent-house del torneo. Exorcizó a los Diablos Rojos vencidos por la señal de la Cruz Azul. Y sí, de nuevo la cruzazuleó… pero en el primer tiempo.

La Máquina tuvo otra jornada esplendorosa. Gana Cruz Azul por 3-2 y baja del cielo competitivo a los Diablos. Golazos de Jonathan Rodríguez y Pol Fernández, y un obsequio chusco con menisco externo izquierdo del Piojo Alvarado.

Sí, Juan Reynoso, si tuviera a la mano una edición dominical de Los Ángeles Times, de hace unos 20 años, de esos ejemplares de más de 100 páginas, te la llevaría a La Noria y te imploraría un violento periodicazo en el hocico para este bloguero en descrédito, que como otros millones de escépticos, dudo de ti, de tus jugadores, del equipo y hasta del derecho a gozar del privilegio de la duda. Sólo te pido que no mojes el periódico antes de la justa venganza.

Engrandece aún más la victoria de Cruz Azul, la postura gallarda, indeclinable, rabiosa del Toluca. Nunca cejó, nunca se rindió, nunca claudicó. Mantuvo una fascinante fe endemoniada hasta el último minuto, hasta el último hálito de azufre, hasta el último tufo de malignidad.

Cruz Azul parecía sentenciar el juego con la firma soberbia del Cabecita, al minuto 6, y con una anotación de ésas, de marca registrada 'Chicharito', Alvarado, al intentar una volea, termina retorciendo la pelota con la cabeza del fémur o con algún espacio inidentificable de su anatomía, al minuto 27.

Pero, el 2-0, más allá de la perturbación, el desorden y desazón que provocó en Toluca, no apagó las vísceras encendidas de maldad contra Cruz Azul. Y claro a la maldad quiso agregar perversidad invocando la oración negra de las cruzazuleadas.

Porque al minuto 44, Miguel Barbieri se barre a unos metros de la línea de gol para empujar el 2-1, ante una indecisa zaga celeste. El 2-2 parece cortesía arbitral de Óscar Macías, que cobra con un fogonazo de los mil demonios, el goleador de los Diablos, Alexis Canelo.

En ese mismo primer tiempo, Cruz Azul pudo haber finiquitado el partido y alejado los malos espíritus escarlatas. Orbelín Pineda y Jonathan Rodríguez yerran de cara al gol y de manera increíble, pero, para agregar más guiños chuscos al juego, un remate del mismo Cabecita se enreda en los pies del silbante Macías, pésimamente colocado, y termina enviándola hacia afuera, para, además, reanudar el juego con una pelota muerta para Toluca.

Pero el partido sobrevivió a los ya habituales dislates o fechorías arbitrales de los silbantes mexicanos. Porque, necesario reiterarlo, aparte de la devoción por la victoria, ambos equipos eligieron hacerlo con lo más depuradito de su futbol.

Y como premio llega el golazo de Pol Fernández. Aparece en el corazón del área, y en el 63, con un remate de bicicleta, casi de Karate Kid, pesca el servicio de Orbelín Pineda con brutal impacto.

A los nombres de los goleadores, agregue al mismo Orbelín, en su mejor momento, y a la glorificación reiterada de Luis Romo como el mejor jugador de este Guard1anes 2021.

¿Qué se ilusionen los aficionados cruzazulinos? Que lo hagan. Tienen 23 años en ese apostolado, en esa catequesis de la frustración, y no vaya a ser que este 2021 sea, finalmente, el año del Juicio Final… para esta maldición y conjuro que azota a Cruz Azul.

Por lo pronto, jugándose la Jornada 7, La Máquina marca el curso del torneo mexicano, haciendo mejor futbol que el resto de la caravana, incluida su víctima de este sábado.

Y sí, Juan Reynoso, venga, en el puritito hocico, con el ejemplar enrollado de una edición dominical del Excélsior de los años setentas, con toda la vehemencia que sea necesario, nomás, no lo empapes…

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


david-faitelson-columna-miercoles
ESPNDavid Faitelson

Liga cuatro triunfos, lo cual es un verdadero “milagro” en la irregularidad de la Liga MX, se mete entre los líderes, juega mejor, presume “la musculatura” de su plantel y muestra un nivel de compromiso que supone que lo de las semifinales ante Pumas del torneo anterior quedó enterrado para siempre, pero ya antes, Cruz Azul había simulado un estado de gracia que debía terminar con su largo ayuno de títulos. Y al final, no lo logró. Debemos ir con calma. Hoy, parece alcanzar con la nueva esperanza que este club extiende a sus aficionados. Pero hasta ahí nada más…

SAN DIEGO, California.- Nada que no haya ocurrido ya en los últimos 23 o 24 años: un Cruz Azul que genera un manto de esperanza a su alrededor. Con eso, definitivamente, no le alcanza.

Pero este club, a pesar de las críticas, ha sido el mejor o el más regular del futbol mexicano en, al menos, los últimos 14 meses. Acaba de ligar cuatro triunfos en el torneo actual, lo cual para la irregularidad de la Liga MX supone toda una hazaña. Pero no solo eso, la mejoría del equipo en cuanto a funcionamiento y a la actitud ha sido gradual y poderoso.

“Estamos en eso”, dijo Juan Reynoso la semana pasada en el programa Futbol Picante de ESPN cuando se le preguntó sobre si el grupo de futbolistas ya había superado toda la vorágine que ocasionó el fracaso en las semifinales del campeonato anterior, cuando dejaron ir una ventaja de cuatro goles ante los Pumas de la Universidad. Y puede que el miércoles por la noche, en el Estadio Universitario de San Nicolás de los Garza, Cruz Azul haya mostrado que está recuperado o que está muy cerca de lograr esa recuperación total, que, a su vez, le permita concentrarse en lo que ha sido su cometido de las últimas dos décadas.

cruz-azul-tigres-jornada-6-liga-mx
Imago7Cruz Azul derrotó a Tigres en la jornada 6 de este Torneo Guard1anes 2021.

Pero, vamos y debemos ir con calma cuando se trate de un pronóstico sobre el estatus futbolístico y mental de este club. Ya en otras ocasiones, nos ha fintado para después terminar de engañarnos sobre su capacidad real.

Cruz Azul fue un auténtico vendaval en los primeros 30 minutos ante el equipo que todavía suspiraba por los elogios que acumuló en su participación del Mundial de Clubes. Cruz Azul pudo, en ese trepidante ritmo que propuso, meterle dos y hasta tres goles a los Tigres. Con un Luis Romo cada día en mejor estado futbolístico y con jugadores que mostraron velocidad y profundidad como Orbelín Pineda y Roberto Alvarado, “La Maquina” asfixió a Tigres en la primera parte y luego se dedicó a conservar el resultado. Al mismo tiempo, Reynoso mostró la “musculatura” del plantel celeste haciendo ingresar a Pablo Aguilar, a “Pol” Fernández, a Walter Montoyay a Ignacio Rivero. En la banca, se quedaron futbolistas de la calidad de Santiago Giménez y de Elías Hernández.

Pero hubo, además, algo más evidente que el tema futbolístico en este Cruz Azul. Un cambio de actitud, una manera de correr, de pelear, de meter la pierna que siempre parece esconderse en los momentos claves de la eliminatoria. Incluso, con Jonathan Rodríguez, quien tuvo una falta grave a la disciplina y que hoy, aún sin encontrar su mejor forma, parece decidido a ser el jugador que marque diferencia en el campo.

Las insinuaciones o intenciones que muestra hoy para jugar mejor, ganar partidos y reflejar el nivel del compromiso son una buena señal, pero debemos ir con calma, con mucha calma en Cruz Azul. La fecha 6 o 7 no es un “momento clave” y este equipo ha mostrado todas sus carencias en otra zona de la competencia.

Digamos que Cruz Azul ha esparcido nuevamente un manto de esperanza a su alrededor. Pinta y se siente bien, puede y debe ser todavía mejor, pero nada que no hayamos visto y reconocido en los últimos 23 o 24 años. Yo, al menos, no me iré con la finta esta vez…

@Faitelson_ESPN

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- La Máquina de Cruz Azul transporta, de momento, a un estado de contrición, de arrepentimiento y de bochorno. Y a suspiros, más que a soplos, quiere avivar esa llama exigua de la ilusión, esa misma que es capaz de pasar de antorcha o de pebetero, a una triste chispa mortecina con 23 años de eternidad.

Arrastraba cuatro derrotas, dos de alto calibre (Pumas, LAFC, ), y dos con la resaca post mórtem: Santos y Puebla. Ahora, tres victorias, cierto, ante equipos rescoldo del futbol mexicano: Pachuca, Querétaro y Necaxa. Sin embargo, en los glaciales de fracaso, hasta ese beso cálido de las zaleas de equipos roedores, es apreciable.

Imago7Juan Reynoso en la visita de Cruz Azul a Necaxa.

Cruz Azul es líder del Guard1anes 2021, una posición con la que llegó a encariñarse en 2020. Pero, ya lo sabe, está curtido de ello, ser el amo de la cúspide, puede volverse tóxico, enajenante, peligroso.

2-0 a Necaxa. Con más autoridad que embeleso, La Máquina venció a un equipo con el que el Profe Cruz hace el milagro de al menos oponer resistencia. Participa en una Liga Mx con jugadores cuyos currículos no merecen ni el desperdicio de la hoja.

Como en cualquier torneo, aún en esta liga huachicolera, tres victorias y un liderato, que puede ser efímero y hasta ficticio, deben ser un bálsamo de esperanza hasta para espíritus embalsamados y yertos, como los de la cofradía celeste del desencanto.

Pero, Cruz Azul ha jugado bien. Superó a Querétaro, que promete vestirse en la boutique de la competitividad, y no desaprovechó someter al débil Necaxa, ni al soso Pachuca, aún con su entrenador graduado, según él, en la escuela empírica y mentirosa del bielsismo y el guardiolismo por correspondencia. No se culpe ni a Marcelo ni a Pep por el sacrilegio pueril de Pezzolano.

El fatalismo circunstancial es especialmente fascinante. Cabecita Rodríguez perdió la cabeza, y de caudillo terminó en chivo expiatorio. Una noche de copa y de copas, con una pose de eunuco balandrón, quedaron inmortalizadas en un video furtivo, pirata, traicionero.

La catarsis, la purga y el purgatorio para Rodríguez, terminó por ser el acto de sanación absoluta para Cruz Azul. Arrepentido, cuando voces calenturientas lo querían en el patíbulo celeste, se ha convertido nuevamente en la palanca con la que empujan a La Máquina fuera del atolladero.

Por eso hablaba en el primer párrafo de contrición, de arrepentimiento y de bochorno. Porque no son sentimientos exclusivos de los jugadores de Cruz Azul. Mientras más se redimen ellos, mayor es el reclamo a quienes hemos arrojado el vituperio y la condena, e impúdicamente hemos querido esconder la mano.

Tampoco hay motivos para avergonzarse. La mayor vergüenza la vivieron los jugadores mismos. El 4-0 ante Pumas pervivirá y perdurará como la ofrenda más detestable al fracaso, con esos tufos a sospecha, a desprecio, a irrespeto.

Entre las voces de jugadores y cuerpo técnico hay una confesión. Ese infierno mediático que habían venido viviendo, especial y merecidamente tras las ruinas ante Pumas y LAFC, fue parte del acicate de la supervivencia.

Si el grupo de jugadores fue capaz de inmolarse en su propio infierno, y reconstruirse remendándose con sus propias cenizas, de nuevo con la voz compungida, pero rebelde, de Cabecita Rodríguez, debió sin duda fortalecerlos.

Recordemos que la mejor versión de Cruz Azul en el 2020, fue un acto solidario e íntimo de los jugadores, por encima de los trazos enigmáticos de Robert Dante Siboldi. El espíritu solidario rebasa hasta la sabiduría cuántica de su entrenador, que, obviamente, no es el caso de Siboldi, ni tampoco de Juan Reynoso.

Decía Alvite que “el remordimiento es un recuerdo para el que no se necesita tener memoria”. En el deporte, como la vida misma, esa urgencia de contrición suele amamantar las grandes hazañas y los pequeños milagros del ser humano. Cruz Azul vive, sin saberlo tal vez, ese momento inescrutable de su propia salvación. Pero, como 23 años lo demuestran, también es capaz, nuevamente, de morirse en la orilla.

En tiempos en que el abuso, el mal uso y el desuso del término “resiliencia” lo han devaluado, como si estos tiempos de encerrona fueran la aventura extrema de nuestras vidas, cabe sin embargo atribuir a esa capacidad para fortalecerse en la adversidad, esta aparente resurrección cementera.

Mérito tiene sin duda Juan Reynoso. Si al ejército de desarrapados del Puebla lo convenció de someter a los opulentos señoritos aburguesados de Rayados, y meterse en la Liguilla, tal vez, habrá hecho esa labor de zapa en los espíritus dañados de Cruz Azul.

Con tres victorias, La Máquina se gana el derecho a la duda, al escepticismo, algo de lo que hace un mes no gozaba.

El tiempo dirá si esa trémula llama que alimenta más a suspiros que a soplos, tras estos triunfos, merece convertirse en el pebetero orgulloso, o se apaga simplemente con la brisa amarga del fracaso, como desde hace 23 años.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Y nadie que entienda la historia del club azul puede aplaudir su actuación del lunes en Pachuca. Cruz Azul tiene la obligación de cuidar las formas, las maneras, el estilo. Su primera victoria del año ha llegado en medio del sufrimiento y la incapacidad de presentar un futbol atractivo, patogénico y acorde con lo que ha sido su pasado glorioso y lo que significa su presente con uno de los planteles más caros y poderosos de la Liga MX. Cruz Azul no puede ni jugar ni ganar así. Juan Reynoso lo sabe, sabe que no esta más en el Puebla y que si no mejora, estará lejos, muy lejos de los estándares que exige un “equipo grande” del futbol mexicano...

SAN DIEGO, California.- Los “equipos grandes” o que se jacten de ser “grandes” de acuerdo a su historia y a sus éxitos tienen la obligación de comportarse siempre como lo que son, ”grandes”, y salir a jugar de la mejor manera posible al futbol. Invariablemente, se les exigirá que, además del resultado, cuiden la formas, las maneras, el estilo...

Imago7Cruz Azul ganó a Pachuca con una anotación de Juan Escobar.

Cruz Azul ganó por primera vez en el torneo y por primera vez desde aquella “noche trágica” de diciembre en el Estadio Olímpico Universitario, pero lo hizo alejado, casi por completo, de la condición que dicta su pasado en el juego. Lo hizo agazapado en la cancha, con pocas propuestas ofensivas, carente de protagonismo y dependiendo de su veterano portero, José de Jesús Corona y de cierta fortuna, la que falló el argentino Mauro Quiroga al final el partido es realmente increíble. Cruz Azul, la verdad, ganó sus primeros tres puntos de milagro.

“Vamos a jugar mejor”, promete el entrenador Juan Reynoso y tenemos que creerle porque suponemos que él entiende que ya no está más en un club de los tamaños del Puebla, donde sacar resultados como lo ha hecho el lunes en Pachuca eran “el pan de cada día”. Hoy, el peruano dirige a Cruz Azul, el mismo equipo que durante algunas temporadas gloriosas él encabezó con mucha elegancia desde la zaga central. Cruz Azul no puede jugar así ni ganar partidos de esa forma por más premura o urgencia que tenga. Aunque es verdad que tenía ausencias destacables, ” Cabecita” Rodríguez, Romo y Pablo Aguilar, Reynoso paro cuadro con una línea de cinco, seis y hasta siete defensores, un mediocampo poblado y un delantero como Santiago Giménez, perdido, solitario, en el horizonte. Jugó al contragolpe, aprovechó un tiro de esquina y un portentoso salto del paraguayo Juan Escobar y sufrió en demasía en los últimos minutos con Corona y los postes como figuras. Así obtuvo Cruz Azul su primer triunfo del año.

El problema no es Cruz Azul, que supongo que no esta cómodo bajo esa clase de actuaciones, el problema real esta en un ambiente donde hay quienes creen que los resultados son la parte más sagrada de un equipo de futbol y puede, insisto, que, en muchos otros casos, ese tipo de acciones alcancen un nivel de proeza, pero en Cruz Azul, no. Más si cuenta con el material humano, un plantel reconocido entre los más caros y completos que existen en la Liga MX. Habrá que exigirle de acuerdo a lo que fue, es y significa la marca Cruz Azul en la historia del futbol mexicano. ¡Por lo pronto, el primer éxito del torneo llegó... ¡de milagro!

@Faitelson_ESPN

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- La victoria anestesia, narcotiza, pero no necesariamente cura. Cruz Azul respira mejor, pero no está a salvo. Aún hay un silbido entrecortado de agonía. Se debate, aún, entre la eutanasia y la salvación.

El respirador artificial llegó de Pachuca. 1-0 sobre Tuzos, que sigue esperando magia de Pablo Pezzolano, quien no es Harry Potter, si acaso un ilusionista de kermés.

Las formas importan en un equipo como Cruz Azul. Un equipo de la élite no puede alimentarse de bazofia. Y ganar como le ganó a Tuzos fue como arrebatarle el mendrugo a otro menesteroso. Así no.

La Máquina de 2020, que resistía incluso ausencias como las del lunes por la noche (Luis Romo, Cabecita Rodríguez y Pablo Aguilar), sigue varada, estancada, secuestrada por aquella, la más triste de sus noches tristes, aquella #MegaCruzazuleada ante Pumas.

juan-reynoso-reacciones
Imago 7Reynoso obtuvo sus primeros puntos con Cruz Azul.

El festejo mismo del gol de Juan Escobar, entre una defensa hidalguense que seguramente tomó un curso dinámico de “Cómo no jugar el área” por parte de Chivas, esa celebración misma no tuvo el furor de la fe, de la confianza, del merecimiento, sino del alivio, del sosiego, del desahogo.

Ese festejo del gol de Juan Escobar no fue un festejo para mirar el futuro, sino para ocultarse de su pasado, de esos 23 malditos años de lastre de su pasado.

En tiempos de tormenta, como estos que vive Cruz Azul, el triunfo es un cómodo cobijo, pero es también un frágil, conformista y burdo argumento. Porque, cuidado, el Tsunami sigue afuera, pero, lo más grave, el Tsunami permanece adentro del equipo.

“Se trabaja mejor en la semana”, suelen decir los entrenadores, en un mensaje percudido de fracaso. Olvidan, quienes lo enuncian, que la victoria debe ser su modus vivendi, no su escondite. Pensar así es ampararse bajo el primer mandamiento del decálogo del fracaso.

¿Mejoró Cruz Azul? Si la desesperación por la supervivencia es la única prioridad en un equipo de futbol, lo hizo bastante bien. Entregó al rival la pelota, la responsabilidad, la iniciativa y su dignidad, y se acomodó en el fondo de su trinchera dispuesto a morir más que a matar.

Mientras los desordenados Tuzos de Pezzolano no supieron qué hacer con semejantes ofrendas, de 22 remates consumados sólo seis fueron al arco, y ahí estaba Jesús Corona, quien este martes cumple 40 años, 12 de ellos ya en ese inmenso, celeste y poco celestial Valle de Lágrimas de La Noria.

Pachuca, confeccionado tácticamente para no ganar por parte de Pezzolano, no supo resolver el retrógrado y huidizo crucigrama de resignación expuesto por Cruz Azul, y cargó con la derrota por su pusilanimidad.

El gol llega por un cabezazo de Juan Escobar. Un espléndido remate, en medio de los atolondrados Luis Chávez y Mauro Quiroga. La televisión traería la imagen de Jesús Corona en el otro extremo. No celebra, resopla; no festeja, exhala.

Si el 1-0 tiene la vestimenta del engaño, pudo ser aún peor. Al ‘68, el árbitro demuestra que debió tomar el curso en la escuela nocturna de Chiquidrácula Rodríguez o de César R. Palazuelos. Un claro penalti de Erick Aguirre sobre Adrián Aldrete lo castiga con bote de balón para el Pachuca.

Y los Tuzos ya habían pasado de la desorganización a la desesperación y el desorden, cuando en los minutos finales, El Piojo Alvarado, con piojoso remate, con todo a favor, perdona al Pachuca.

Las victorias, insisto, a veces narcotizan, a veces anestesian más de lo que curan. Para valorarlas, hay que dimensionar el rival ante el que se consiguen. Y este triunfo de Cruz Azul fue tan pequeñito como pequeñito es el Pachuca, y como pequeñito fue el espíritu de la misma Máquina.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


David Faitelson
ESPN

Esa directa y simple pregunta debería resolver la última polémica que se ha generado en La Noria. Y si la respuesta tiene algún rasgo indeciso o confuso, hay que darle las gracias y comprarle el boleto para China o para donde él quiere irse. A Cruz Azul no le sirve un futbolista que no está comprometido con su causa y con la del grupo, así haya sido el campeón de goleo y uno de los mejores jugadores de la Liga MX. A Cruz Azul solo le sirve un 'Cabecita' Rodríguez convencido de que quiere ganarlo todo con el equipo…

SAN DIEGO, California -- El tema de Jonathan Rodríguez se resuelve de forma muy sencilla: Hurgando en la “cabecita” del futbolista y preguntándole de manera directa y clara: ¿Estás realmente comprometido con Cruz Azul?

Cualquier vacilación o duda debe ser suficiente para darle las gracias al futbolista uruguayo y dejar que se vaya a China o a donde quiera que sea su deseo ir. Lo principal, más allá del talento y la calidad indudable del futbolista, está en la actitud, en el compromiso que el jugador esté dispuesto a adoptar en favor de un objetivo, de una institución y de un grupo. Tener a un 'Cabecita' Rodríguez por la fuerza, a disgusto o pensando en otros asuntos que no sean los de la causa celeste, es un riesgo y un desperdicio.

Getty Images

Los últimos días han estado llenos de zozobra en Cruz Azul. La catastrófica caída en las semifinales ante Pumas -aquel vergonzoso e indignante 0-4 en la Ciudad Universitaria- provocó fracturas que podría ser irreparables en la estructura del grupo de futbolistas. Es evidente que algunos nos han tenido la inteligencia suficiente para asimilar la crítica, el reclamo y hasta las acusaciones de la dirigencia. De ser así, es tiempo de decirlo, de exponerlo y de tomar decisiones, pero mientras Cruz Azul no sea capaz de superar ese impacto, ese fracaso, asimilarlo y pensar en el futuro inmediato, los resultados prometen ser adversos.

El estado anímico del grupo de futbolistas que conforman al Cruz Azul se ha manifestado desde una de sus partes más sólidas: el jugador que ganó el título de goleo y que se convirtió en uno de los referentes de la Liga MX. Ciertamente y, en caso de que ambas partes determinen que es oportuno llegar al final de su relación, encontrar a un sustituto del 'Cabecita' será una misión complicada o imposible. Las pretensiones azules en el torneo podrían depender de tener o no al uruguayo, pero a Cruz Azul no le sirve un futbolista sin actitud o descontento. Cruz Azul debe aspirar a tener al mejor Jonathan Rodríguez posible. De lo contrario, no le sirve.

Los futbolistas son -la mayor parte de ellos- seres inteligentes para jugar al futbol. Asimilar una crítica como la que han recibido de los aficionados, de la prensa y hasta de su propia dirigencia es difícil para ellos. Y en México, están más acostumbrados a trabajar entre “algodones”, protegidos, mimados. Les cuesta trabajo asimilar el reproche, así sea después de la vergonzosa actuación que brindaron sobre la cancha aquella noche de semifinales en el Olímpico Universitario.

Lo del 'Cabecita' debe resolverse forma sencilla. Preguntándole: ¿Estas comprometido con Cruz Azul? El último video que circuló por redes sociales mostraba que, evidentemente, no lo está…

@Faitelson_ESPN

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- Alta traición. La juerga, la indisciplina, la blasfemia, la renuncia, el engaño. Sí, alta traición de Jonathan El Cabecita Rodríguez contra Cruz Azul.

En el video que denuncia la francachela que se corrió el jugador uruguayo, aparecen bebidas alcohólicas, señoritas de cabellos largos y faldas cortas. ¡Ah, y gel antibacterial! Además, el uruguayo aparece con el uniforme oficial de La Máquina.

Eso sí, sin guardar su sana distancia, ni respetando el uso del cubre bocas, pero, total, en la prostituida Liga Mx, los torvos directivos (¿y sus entrenadores?), ya pisotean –con el contubernio de la FMF–, el derecho a la salud del futbolista, mandando a la cancha a positivos asintomáticos, sin importar el bienestar de los rivales y de sus familias.

¿En dónde tendría su cabecita Rodríguez para irse de parranda horas antes del nuevo ridículo celeste, esta vez ante el Puebla, especialmente si, como aseguran, se desvivió por convivir hasta las cuatro de la mañana?

¿Por qué alta traición de Jonathan Rodríguez? ¿Por qué, si lo que ha hecho, lo han hecho y lo hacen ya tantos en el futbol mexicano?

¿Por qué lo suyo es alta traición y no lo de otros? Porque él dio mensajes de ser distinto de otros. La Chofis López, El Gullit Peña, Edwin Cardona, Alexis Vega, Uriel Antuna, Chicote Calderón, y todos los que se agreguen, son minúsculos, pequeñitos, liliputenses, momentáneos, intrascendentes, en las grandes épicas.

cabecita funes mori delanteros contagio guard1anes 2021
Imago7Los mejores delanteros no han podido mostrar su mejor nivel, debido a contagios, lesiones, falta de puntería y se extrañan sus goles.

El Cabecita había hecho creer y había hecho crecer la fe en ese Cruz Azul, que suma 23 años de hambruna, de frustración, de impotencia, de fracasos.

Jonathan Rodríguez había ilusionado a la muchedumbre celeste, ávida, sedienta, abnegada, desesperada, de que en 2020, llegaría el momento sublime del reencuentro con esa gloria vedada y vetada para Cruz Azul desde aquel 7 de diciembre de 1997, con más de media decena de finales perdidas.

Y encima, es un acto de deserción. Es una promulga de hartazgo, de rendición, de claudicación. El Cabecita ha abandonado a La Máquina sin abandonarla físicamente. Seguirá ahí, porque su salario de casi 2 millones de dólares lo atenaza… momentáneamente.

Alta traición. Sí. Por si acaso todavía quedaba algún jugador, algún compañero, algún familiar, algún directivo, algún técnico, algún aficionado, dispuesto a creer en él, a seguir creyendo en él, a creer junto a él.

¿Patrocinó este escándalo el mismo Jonathan Rodríguez? No hay porqué descartarlo. En tiempos de crisis, los chivos expiatorios, los mártires, los sacrificados, siempre son bienvenidos. Y a la torpeza manifiesta de sus capataces, les sienta bien el flagelo público a un jugador, especialmente, a uno que fue símbolo en 2020.

A sabiendas de ello, el uruguayo decidió colmar de piedritas la vesícula de sus nuevos dirigentes, que confirman, a su vez, la impericia, la incapacidad, y la forma bisoña en la que se conducen, desde un sitio que les queda demasiado grande.

Lo más grave es que El Cabecita ha perdido la cabeza en su afán por irse de Cruz Azul. Y se irá por la puerta de atrás, por la puerta de servicio, la puerta ignominiosa que conduce a los contenedores de desechos, a los almacenes de lo execrable, al laberinto sin fin de los traidores.

Se irá como decidió largarse un día Iván Marcone. O como se escurrió Igor Lichnovsky. Y tantos otros, todos, al amparo de argucias, de patrañas de sus propios promotores.

Algo más grave: Cruz Azul pagó 4.5 millones de dólares por la carta del Cabecita, y su cláusula de rescisión es de solamente dos millones. Idéntico al caso de Igor Lichnovsky, por quien Cruz Azul asevera haber pagado 3 millones de dólares, pero acordó su cláusula de rescisión por sólo 1.5 millones de dólares.

¿Estupidez o delito? ¿Demencia o cohecho? ¿Torpeza o crimen organizado? Los directivos de Cruz Azul han encontrado siempre la forma perfecta del autorrobo, del desfalco, del suicidio financiero.

Es difícil creer que dirigentes exitosos a nivel empresarial, como los Álvarez Cuevas, hubieran perpetrado semejante estulticia. No fue equivocación, fue una forma amañada de comprar al jugador para venderlo posteriormente con pingües ganancias, utilizando a terceras personas o a mafiosos promotores.

¡Alta traición! Jonathan Rodríguez se plantó ante el umbral de los inmortales de Cruz Azul, donde habitan muy pocos. Se hunde, sin embargo, en la ominosa fosa común de los maleantes que han cruzado por el ya marchito vestidor celeste.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


AL INICIO