Liga cuatro triunfos, lo cual es un verdadero “milagro” en la irregularidad de la Liga MX, se mete entre los líderes, juega mejor, presume “la musculatura” de su plantel y muestra un nivel de compromiso que supone que lo de las semifinales ante Pumas del torneo anterior quedó enterrado para siempre, pero ya antes, Cruz Azul había simulado un estado de gracia que debía terminar con su largo ayuno de títulos. Y al final, no lo logró. Debemos ir con calma. Hoy, parece alcanzar con la nueva esperanza que este club extiende a sus aficionados. Pero hasta ahí nada más…
SAN DIEGO, California.- Nada que no haya ocurrido ya en los últimos 23 o 24 años: un Cruz Azul que genera un manto de esperanza a su alrededor. Con eso, definitivamente, no le alcanza.
Pero este club, a pesar de las críticas, ha sido el mejor o el más regular del futbol mexicano en, al menos, los últimos 14 meses. Acaba de ligar cuatro triunfos en el torneo actual, lo cual para la irregularidad de la Liga MX supone toda una hazaña. Pero no solo eso, la mejoría del equipo en cuanto a funcionamiento y a la actitud ha sido gradual y poderoso.
“Estamos en eso”, dijo Juan Reynoso la semana pasada en el programa Futbol Picante de ESPN cuando se le preguntó sobre si el grupo de futbolistas ya había superado toda la vorágine que ocasionó el fracaso en las semifinales del campeonato anterior, cuando dejaron ir una ventaja de cuatro goles ante los Pumas de la Universidad. Y puede que el miércoles por la noche, en el Estadio Universitario de San Nicolás de los Garza, Cruz Azul haya mostrado que está recuperado o que está muy cerca de lograr esa recuperación total, que, a su vez, le permita concentrarse en lo que ha sido su cometido de las últimas dos décadas.
Pero, vamos y debemos ir con calma cuando se trate de un pronóstico sobre el estatus futbolístico y mental de este club. Ya en otras ocasiones, nos ha fintado para después terminar de engañarnos sobre su capacidad real.
Cruz Azul fue un auténtico vendaval en los primeros 30 minutos ante el equipo que todavía suspiraba por los elogios que acumuló en su participación del Mundial de Clubes. Cruz Azul pudo, en ese trepidante ritmo que propuso, meterle dos y hasta tres goles a los Tigres. Con un Luis Romo cada día en mejor estado futbolístico y con jugadores que mostraron velocidad y profundidad como Orbelín Pineda y Roberto Alvarado, “La Maquina” asfixió a Tigres en la primera parte y luego se dedicó a conservar el resultado. Al mismo tiempo, Reynoso mostró la “musculatura” del plantel celeste haciendo ingresar a Pablo Aguilar, a “Pol” Fernández, a Walter Montoyay a Ignacio Rivero. En la banca, se quedaron futbolistas de la calidad de Santiago Giménez y de Elías Hernández.
Pero hubo, además, algo más evidente que el tema futbolístico en este Cruz Azul. Un cambio de actitud, una manera de correr, de pelear, de meter la pierna que siempre parece esconderse en los momentos claves de la eliminatoria. Incluso, con Jonathan Rodríguez, quien tuvo una falta grave a la disciplina y que hoy, aún sin encontrar su mejor forma, parece decidido a ser el jugador que marque diferencia en el campo.
Las insinuaciones o intenciones que muestra hoy para jugar mejor, ganar partidos y reflejar el nivel del compromiso son una buena señal, pero debemos ir con calma, con mucha calma en Cruz Azul. La fecha 6 o 7 no es un “momento clave” y este equipo ha mostrado todas sus carencias en otra zona de la competencia.
Digamos que Cruz Azul ha esparcido nuevamente un manto de esperanza a su alrededor. Pinta y se siente bien, puede y debe ser todavía mejor, pero nada que no hayamos visto y reconocido en los últimos 23 o 24 años. Yo, al menos, no me iré con la finta esta vez…
@Faitelson_ESPN
